¿Omeprazol o Almax? Diferencias y usos correctos

EL BOTIQUÍN

La Voz de la Salud

Aunque el omeprazol y el famoso antiácido se utilicen para combatir síntomas comunes, son medicamentos totalmente diferentes y es importante acertar con su utilización

04 feb 2022 . Actualizado a las 19:04 h.

Cuando tenemos dolor de estómago, si tenemos por delante una comida contundente que prevemos que no nos va a sentar bien, si vamos a salir y queremos proteger nuestro estómago de la ingesta de alcohol... Son casos muy típicos en los que la gente recurre al omeprazol y a los antiácidos (el más famoso es el Almax) para «proteger» su estómago. Y lo hacen sin, evidentemente, haberse leído el prospecto. Porque el primer error es referirse a ellos como «protector gástrico».

El omeprazol y el Almax son dos medicamentos muy diferentes, aunque ambos puedan usarse para tratar unos mismos síntomas. Y esto es un error muy común, un caso similar a lo que sucede con el paracetamol y el ibuprofeno. En este artículo vamos a desgranar los usos y diferencias de ambos para que te asegures de que lo estás haciendo bien.

 Diferencias

Como ya hemos dicho (y aunque sea el más famoso y parezca que no existe ningún otro en el mercado), el Almax pertenece al grupo de medicamentos denominados antiácidos. ¿Qué es un antiácido? Pues son todos aquellos compuestos que actúan neutralizando el exceso de ácido del estómago. Más sencillo, durante la digestión nuestro estómago segrega ácidos que, en ocasiones, nos provocan acidez y ardor. El Almax ayuda a nuestro estómago a subir el Ph de nuestras mucosas. A más Ph, se reduce el ardor. Los antiácidos modernos son la versión mejorada del bicarbonato que tanto se tomaba antiguamente.

Por su parte, el omeprazol pertenece al grupo de medicamentos denominados inhibidores de la bomba de protones (IBP). Tiene un nombre tan rimbombante que casi da miedo. Es mucho más sencillo decir que el omeprazol reduce la cantidad de ácido producida por el estómago.

La diferencia parece sutil, pero es clave. Mientras el Almax nos ofrece una base para neutralizar el exceso de ácido, el omeprazol inhibe la producción de ácidos. Esa es la gran diferencia que, aunque pueda parecer menor, es muy importante. El antiácido actúa sobre el Ph de las paredes del estómago compensándolo, el omeprazol reduce su producción.

Vamos a poner un ejemplo para dummies que hasta un niño podría entender. Vamos a imaginarnos el estómago como un rebaño de ovejas. Cuando hacemos la digestión, las ovejas salen a pastar. Pues bien, el Almax funcionaría como perros de pastoreo que equilibran y mantienen a raya a las ovejas. El omeprazol sería como si, directamente, cerrásemos la valla a las ovejas y no las dejásemos salir. 

Cuándo y cómo tomar omeprazol o Almax

¿Para qué sirve el Almax? Como bien se indica en su prospecto, su uso está indicado para el alivio y tratamiento sintomático de la acidez y ardor de estómago en adultos y mayores de 12 años.

Por su parte, el omeprazol se utiliza para tratar problemas de reflujo gastrosofágico, úlceras estomacales o el exceso de ácido en el estómago que provocan algunas dolencias como el cáncer de páncreas. Con un simple vistazo al prospecto queda claro que el omeprazol se utiliza para tratar problemas bastante más complejos que la acidez de estómago.

El Almax y el resto de antiácidos se toman hasta dos horas después de comer, el omeprazol se ajusta a un tratamiento constante

¿Cómo se toma cada uno? Esta es otra diferencia capital. Mientras que los antiácidos como el Almax se toman una vez hemos comenzado la digestión (suele tomarse una o dos horas después de haber comido) y su efecto es prácticamente inmediato, el omeprazol se ajustan a un tratamiento. Es decir, no funcionan bajo esa fórmula sencilla de «me duele, me tomo una pastilla, me deja de doler». Suelen tomarse antes de ingerir aquello que supone una amenaza para nuestro estómago (de ahí lo de «protector de estómago»), pero no nos beneficiaremos de su uso hasta después de varios días consumiéndolo. El omeprazol nos será recetado cuando nuestra acidez sea tan problemática que pueda llegar a causar una úlcera de estómago.

En definitiva, el Almax, como fármaco paliativo, de alivio de síntomas o para tomar a demanda (por ejemplo un día que vas a una boda o un día de excesos) es una mejor opción. ¿Por qué? Porque el omeprazol es un tratamiento que, a pesar de que sea seguro, lo importante es que hagas un uso apropiado de él. Hay ciertas enfermedades para las que se ha demostrado útil, pero se sigue usando para cosas para las que realmente no está demostrada su eficacia. Por ejemplo: me voy a meter una comilona y me voy a sentir hinchado. Si es algo prolongado y frecuente, que se acompaña de síntomas de reflujo o ardor retroexternal (acidez), está demostrada la eficacia del omeprazol. Pero no suele tomarse a demanda. El tratamiento de omeprazol es pautado y suele ir ajustándose la dosis .

Puede llegar el momento en el que, tras haberse demostrado su eficacia, lo tomes puntualmente. Pero no al revés. No vale lo de: «Hoy me tomo un omeprazol para ver cómo me van a ir los síntomas».

En defensa del omeprazol

¿Tomarías un jarabe contra la tos para tratar un esguince de muñeca? No, ¿verdad? Pues ese es uno de los grandes causantes de la mala fama que ha arrastrado el omeprazol en los últimos años. Hay estudios que indican que, entre un 50 y un 70 % de los casos en los que usamos omeprazol, lo hacemos en condiciones bajo las que no está probada su eficacia. El problema de este medicamento, y por eso se refieren tantos efectos secundarios, es que se usa mucho cuando no se debe. Y ese sobreuso se debe precisamente a que ha resultado ser un fármaco muy bueno que ha servido a mucha gente para mejorar sus problemas.

Es más, antiinflamatorios usados muy a la ligera como el ibuprofeno, pueden dañar más nuestro organismo que el omeprazol. De hecho, una de las indicaciones del omeprazol es que si tienes que tomar de forma más o menos prolongada ibuprofeno (pongamos por ejemplo un esguince de tobillo para el que precises de antiinflamatorio dos semanas) debes combinarlo con omeprazol. Sobre todo si eres una persona de riesgo, es decir si tienes más de 60 años o ya has tenido alguna úlcera.

Es cierto que el omeprazol tiene efectos secundarios demostrados más importantes que el Almax, pero generalmente son efectos adversos a largo plazo que no tiene que ver con tomarte omeprazol durante cuatro o tres semanas. El uso de este IBP está relacionado con fracturas de huesos por osteoporosis, o con un mayor riesgo de infecciones gastrointestinales, pero no es ni habitual ni suelen relacionarse a corto plazo, sino al largo.

Efectos adversos

Hasta hace no tanto, el omeprazol se dispensaba sin receta en las farmacias. Por eso, es muy probable que todavía conserves algún blíster en tu botiquín. Ahora, aunque las boticas siguen disponiendo de una versión de venta libre, más cara y de menor gramaje, es necesaria la prescripción facultativa para hacerse con el omeprazol. Algo que no sucede con los antiácidos. Este cambio se debió al uso indiscriminado por parte de la población del omeprazol y del aumento de problemas en la salud pública derivados de su uso. Con todo, sigue siendo uno de los medicamentos más vendidos.

Mientras que los prospectos de los antiácidos apenas refieren efectos secundarios más allá de la diarrea, el omeprazol contiene una larga lista de efectos adversos que se detallan a continuación. Recuerda que algunos efectos son muy raros y apenas se han descrito casos así que es importante que no te asustes. Consulta aquí el catálogo completo de efectos adversos.

Efectos adversos del omeprazol

Frecuentes

  • Dolor de cabeza
  • Diarrea o estreñimiento, dolor de estómago, gases
  • Náuseas o vómitos
  • Pólipos en el estómago

Poco frecuentes

  • Hinchazón de los pies y los tobillos
  • Insomnio
  • Mareo, sensación de hormigueo, somnolencia.
  • Vértigos
  • Alteraciones de los análisis de sangre que sirven para comprobar el funcionamiento del hígado.
  • Erupción y picores
  • Malestar general

Raros

  • Alteraciones en el recuento plaquetario en sangre
  • Reacciones alérgicas
  • Concentración baja de sodio en la sangre
  • Agitación, confusión o depresión
  • Alteraciones del gusto
  • Visión borrosa
  • Broncoespasmos
  • Sequedad de boca
  • Inflamación del interior de la boca
  • Candidiasis
  • Ictericia
  • Alopecia
  • Erupción en la piel con la exposición a la luz solar.
  • Dolor articular o muscular
  • Problemas graves de riñón (nefritis intersticial)
  • Aumento de la sudoración

Raros y graves

  • Reacción alérgica grave: si se producen silbidos repentinos al respirar, hinchazón de labios, lengua, garganta o del cuerpo, erupción en la piel, desmayo o dificultades al tragar
  • Síndrome de Stevens-Johnson: enrojecimiento de la piel con formación de ampollas o descamación. Sangrado en labios, ojos, boca, nariz y los genitales

Recuerda que el objetivo de este artículo no es asustarte ni demonizar al omeprazol. Todo lo contrario, ha resultado ser un medicamento extremadamente útil, de ahí que sea tan  recetado combinado con antibióticos u otros compuestos muy agresivos con nuestro sistema digestivo. No obstante, es importante que seas consciente de que el Almax y el omeprazol no son lo mismo por mucho que puedan usarse para síntomas comunes. Antes de automedicarte con un inhibidor de la bomba de protones (IBP), consulta con tu medico sobre si tu caso es adecuado. Y recuerda que tomarte un omeprazol antes de salir de fiesta no te va a servir de nada. 

Lois Balado Tomé
Lois Balado Tomé
Lois Balado Tomé

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.