Fíjate en tus heces y sabrás si tienes un problema de salud

Uxía Rodríguez Diez
Uxía Rodríguez LA VOZ DE LA SALUD

EL BOTIQUÍN

la voz de la salud

El color, la textura y la forma pueden ser la primera señal de un problema

27 dic 2021 . Actualizado a las 17:49 h.

No tires tan rápido de la cisterna. Antes de que el remolino se lleve tus deposiciones, no está de más echar un vistazo. «¿Qué necesidad hay?», te estarás preguntando y la respuesta va mucho más allá de la multitud de chistes escatológicos que no entienden de edad y que comienzan con el «caca, culo, pedo, pis (risas, risas, risas)» de los más pequeños. La textura, forma y color de las heces pueden darnos muchas pistas sobre nuestra salud. Indican si la dieta que estamos siguiendo es correcta, posibles intolerancias o alergias alimentarias e, incluso, funcionan como señal de alarma para problemas de salud más complicados.

La escala de Bristol

Existe una escala visual que divide a las heces en siete grupos, se llama escala de Bristol y ayuda a interpretar qué quiere decir la forma y consistencia de la caca. Fue desarrollada por Heaton y Lewis en la Universidad de Bristol y se publicó por primera vez en el año 1997. Desde entonces, se usa en medicina y puede ayudar a cualquier persona a interpretar sus deposiciones.

istock

Los tipos 1 y 2 son señal de estreñimiento. La escala describe a la primera clase de cacas como trozos duros separados, como nueces o excrementos de oveja, que pasan con dificultad. La segunda se define como una salchicha compuesta de fragmentos. Ambos indican estreñimiento y esto se debe a que la materia fecal pasa a través del intestino muy lentamente. Está claro que las personas con este tipo de defecaciones deben beber más agua y consumir más fibra a través de cereales integrales, verduras, legumbres y frutas (mejor con piel). Los probióticos pueden ayudar a mejorar el estreñimiento. El sedentarismo también es el aliado de las cacas duras, hay que hacer ejercicio porque cuanto más nos movemos, más se mueve nuestro intestino. En este tipo de heces hay riesgo de fisuras y hemorroides.

¿Cuánta fibra hay que consumir al día? Se recomienda un consumo diario de entre 25 y 30 gramos de fibra. Para ser más concretos, los hombres de 50 años de edad o menos deben consumir unos 38 gramos, una ingesta que debe situarse en los 30 gramos diarios en los hombres mayores de 50 años. En el caso de las mujeres de 50 años de edad y más jóvenes deben consumir al menos 25 gramos de fibra por día, situándose los niveles óptimos para las mayores de esa edad en al menos 21 gramos.

¿Cuánta fibra contienen los alimentos? Vamos a poner algunos ejemplos: una taza de frambuesas aporta 8 gramos y una pera mediana 5,5 g. Una taza de guisantes verdes tiene 9 gramos y si es de brócoli hervido son 5. Un plato pequeño de espaguetis de trigo integral contiene 6 gramos de fibra y tres tazas de palomitas de maíz 3,5 g. Por otro lado, 16 gramos los absorberemos al comer una taza de lentejas y añadiremos otros 10 gramos si nos tomamos 23 almendras.

Las heces del tipo 3, según la Escala de Bristol, tienen forma de morcilla con grietas en la superficie. Se acercan ya a la normalidad.

¿La caca ideal ? Es la que aparece en el número 4: como una salchicha o serpiente, lisa y blanda. «Se expulsa sin dificultad y casi no deja rastro en el papel al limpiarnos. ¡Bingo! Estamos ante un caso de dieta equilibrada», asegura Ángela Quintas, química experta en nutrición clínica. ¿Quieres conocer más sobre este tipo de heces? «Se manifiestan entre una y dos veces al día, con cierta puntualidad: más o menos a la misma hora (aunque en mujeres no se considera estreñimiento si las heces pasan dos días sin salir). La materia fecal permanece menos de 38 horas en nuestro interior. Para saber cuánto tiempo tarda en salir podemos hacer una ingesta exclusivamente a base de papaya o remolacha, alimentos que colorean las heces. Sus ganas de salir al exterior no van acompañadas de urgencia. Se expulsa con facilidad y, como todo lo importante, deja una sensación de vacío al marcharse», explica la experta.

Según avanzamos en la escala vuelven a aparecer los problemas. En la del tipo 5 se detalla como «trozos de masa pastosa con bordes definidos, que son defecados fácilmente». ¿Qué indica? Que los alimentos no se han digerido bien del todo y suele aparecer en personas que van al retrete dos o tres veces al día, normalmente, después de las comidas principales.

Llegamos a los problemas de diarrea. Las heces del tipo 6 son fragmentos blandos y esponjosos con bordes irregulares y consistencia pastosa. Pueden ser el inicio de una diarrea, aunque también ocurre cuando se aguanta sin ir al baño más de lo debido. También puede darse debido al estrés. El culmen llega ya cuando la caca es acuosa, sin pedazos sólidos, totalmente líquida. Señal de una diarrea importante. Puede estar causada por diversas enfermedades como un virus que afecta al estómago, un síndrome del colon irritable o una intolerancia a la lactosa. Todo esto puede ser motivo de consulta cuando esa diarrea persista varios días seguidos.

¿Qué deberíamos hacer para atajar la diarrea? «Reducir el consumo de fibra, mantener una correcta hidratación y tomar cepas probióticas específicas», asegura Ángela Quintas.

¿Cuántas veces hay que ir al baño para no preocuparse?

Desde 2 veces al día hasta 3 veces por semana. Es un intervalo amplio, sí, pero cada persona debe conocerse a sí misma. En general, entre estas dos frecuencias, no habría ningún problema. La clave está en saber lo que es normal para cada uno y prestar atención cuando aparezca algún cambio repentino en nuestros hábitos intestinales.

El color de las heces

Textura, forma, frecuencia, pero también color. Dependerá, sobre todo, de los alimentos que ingerimos y la cantidad de bilis que contienen (la bilis es un líquido producido por el hígado y almacenado en la vesícula biliar. Se excreta en el intestino delgado, en donde ayuda a digerir las grasas), pero el color también puede ser indicativo de alguna afección.

istock

Por lo general, las cacas de diferentes tonos de marrón o, incluso, verde suelen considerarse normales. En cambio, el rojo o el negro deberían preocuparnos.

Marrón: es el «color ideal». El marrón suele ser signo de que las heces son saludables y que la dieta es equilibrada.

Verde: puede deberse a un alto consumo de verduras. También puede indicar que los alimentos están pasando demasiado rápido por el intestino grueso y que la bilis no se descompone totalmente.

Amarillo: si van acompañadas de una apariencia grasienta y huelen peor de lo habitual, pueden indicar una mala absorción intestinal causada, por ejemplo, por una enfermedad celíaca.

Blancas o color arcilla: es un color totalmente anormal, por lo que se debería consultar con el médico si se prolonga durante más de dos o tres días. Puede deberse a problemas hepáticos o en el páncreas. 

Rojas: si hay restos de sangre en la caca, hay que preocuparse. Si el color es rojo vivo, seguramente se deberá a una hemorragia en el extremo inferior del tracto gastrointestinal, casi siempre causada por hemorroides. También pude ser un desgarro en el tejido del recto. Hay ciertos medicamentos, como la amoxicilina, que las pueden colorear de rojo.

Negras: si la sangre es más oscura, acercándose al color negro, puede ser señal de una hemorragia en un punto más alto como el estómago o el intestino delgado. Un consumo elevado de hierro, en personas que toman suplementos, también vuelve las cacas más oscuras. Esto ocurre, incluso, con algún tipo de alimento como la tinta del calamar en algún momento puntual.

La postura, también importa

«En 2003, científicos japoneses realizaron radiografías a 32 personas mientras hacían caca para descubrir cuál era la mejor postura, y llegaron a la conclusión de que la más adecuada es la de cuclillas. En los tiempos en los que vivimos lo ideal sería en el retrete, con los pies en alto sobre un banquito y el cuerpo ligeramente inclinado hacia delante», explica Ángela Quintas.

Uxía Rodríguez Diez
Uxía Rodríguez Diez
Uxía Rodríguez Diez

A Rúa, Ourense (1986). Redactora Jefa de La Voz de la Salud con una misión, que todos nos cuidemos más y mejor. La pandemia de covid-19 no solo la viví, también la conté en La Voz de Galicia. Mucho antes de todo esto trabajé en Vtelevisión durante casi una década como redactora, reportera y presentadora. Allí dirigí y presenté el programa Sana sana, sobre sanidad, bienestar y nutrición.

A Rúa, Ourense (1986). Redactora Jefa de La Voz de la Salud con una misión, que todos nos cuidemos más y mejor. La pandemia de covid-19 no solo la viví, también la conté en La Voz de Galicia. Mucho antes de todo esto trabajé en Vtelevisión durante casi una década como redactora, reportera y presentadora. Allí dirigí y presenté el programa Sana sana, sobre sanidad, bienestar y nutrición.