La oxitocina, la hormona responsable de tu embarazo

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

EL BOTIQUÍN

La Voz de la Salud | iStock

Esta sustancia está involucrada en todos los procesos que rodean una nueva vida, desde la fecundación, hasta el parto o la lactancia. Así es la «hormona de la maternidad»

19 feb 2022 . Actualizado a las 09:37 h.

¿Creías que el semen era mágico y fecundaba el óvulo por arte de magia? Nada de eso, es obra de la oxitocina, una hormona presente en la vida, incluso antes del nacimiento. Esta sustancia es un neuropéptido, formado por una cadena de nueve aminoácidos, con un papel fundamental para el organismo. Se origina principalmente en el hipotálamo, aunque se ha comprobado que también se sintetiza en algunos órganos más allá del cerebro.

Esta hormona, también puede denominarse neurotransmisor. Todo dependerá del lugar de su acción. «Si la sustancia está dentro del sistema nervioso, actúa como neurotransmisor, y si está fuera y circula por la sangre, hormona», explica Diego Redolar Ripoll, profesor de psicobiología y vicedecano de investigación en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). 

Así, si toma el primer rol, se libera a la sangre para llegar a distintos tejidos y órganos diana del cuerpo humano, desencadenando una reacción determinada por parte de estos. Mientras que como neurotransmisor, la oxitocina es capaz de viajar por los espacios en los que se establece la comunicación entre neuronas (espacios sinápticos), transmitiendo señales eléctricas en el sistema nervioso. 

Si hablamos de vida, la oxitocina hace acto de presencia en casi todos los procesos. «Se ha visto que esta hormona tiene una importancia crítica en la función reproductora de los mamíferos, porque interviene en la fecundación (descubre cuál es la mejor edad para ser madre), en el parto, y en la lactancia», señala Redolar Ripoll. 

La oxitocina es una hormona clave en la excitación sexual y en los orgasmos, tanto masculinos como femeninos. Sus niveles aumentan progresivamente durante el coito para llegar a la cima en pleno orgasmo. ¿Tiene una explicación? En el cuerpo humano nada es casualidad. Esta sustancia hace que, durante la explosión sexual femenina, las contracciones uterinas ayuden a conducir el esperma hacia el óvulo y facilitar así la concepción. En el caso masculino, las contracciones son provocadas en la próstata y en las vesículas seminales. Aquí lo contamos todo sobre el semen

Llega el parto. Toc, toc, momento de la oxitocina. Una vez esta hormona ha sido liberada por la hipófisis posterior, circula hasta encontrarse con su receptor en la membrana de las células mamarias o del útero. Cuando llega la etapa final del embarazo, estos receptores comienzan a multiplicarse tanto en las mamas como en el útero. ¿La razón? Se espera que provoque una respuesta física o fisiológica determinada. Por ello, la oxitocina es la culpable de las contracciones, estimulando y manteniendo la contracción del músculo liso del útero en el momento del parto. «Estas contracciones facilitan que se abra el canal del parto y que tenga lugar el alumbramiento», precisa Redolar, que añade: «Cuando aparecen las dificultades, se puede administrar esta sustancia». 

Es más, el pico de oxitocina en la vida de una mujer es justo después del nacimiento del bebé, pues viene dado por la expulsión de la placenta, que exige unos niveles más altos de hormona que el mismo hijo. 

¿Qué ocurre en relación a las mamas? Durante la lactancia, el bebe succiona el pezón de la madre. «Mediante un reflejo medular, unas neuronas del hipotálamo liberan la oxitocina a la sangre y  provoca la eyección de la leche», cuenta el profesor de psicobiología. Con todo esto, no es de extrañar que se la etiquete como la «hormona de la maternidad» y que, etimológicamente, esta palabra signifique «nacimiento rápido» en griego

El comportamiento social

La forma en la que te relaciones con el resto puede estar influida por la oxitocina. «Actualmente, está vinculada a una dimensión que en la neurociencia llamamos cognición social. Parece ser que es de crítica importancia para el establecimiento de relaciones afectivas y vínculos de pareja, materno-filiales o de individuos, e incluso, con la empatía», precisa el investigador.

Ojo, porque este pegamento social no solo se da entre familiares. «Se ha comprobado que, cuando hablamos de amor romántico y una persona dice: “estoy enamorado”, presenta niveles más altos de oxitocina. Se supone que esto de alguna forma incrementa la formación de lazos monogámicos entre las parejas», destaca el experto. 

Si durante la evolución y mantenimiento como especie, una persona segrega oxitocina cuando entra en contacto con otra, con el paso del tiempo se genera una dinámica química y relacional en la que los vínculos establecidos están muy reforzados. Por ello, con el ejemplo de una madre, padre o mejor amigo, los lazos personales tienden a ser muy resistentes. 

Además de generar un amor infinito hacia tu bebé, la oxitocina también está involucrada en la memoria social (haciendo que reconozcas a los distintos individuos de un grupo) en el apego, en la empatía y en el comportamiento paternal y maternal. Aunque eso sí, si se comparan los niveles entre géneros, las mujeres obtienen mejor puntuación. «En la mayoría de especies, los niveles de oxitocina son mayores en las hembras que en los machos. Ocurre lo mismo entre mujeres y hombres, pues sus funciones se relacionan más con ellas», precisa Redolar. 

Además, la combinación de oxitocina con el sistema vomeronasal es motivo de mayor agresividad: «El sistema vomeronasal, el responsable del olfato, es el principal implicado. Aunque esto todavía no está claro, sí que se ha visto que en las ratas. Por ejemplo, si una hembra acaba de parir y un humano toca a las crías, esta puede que se las coma. A pesar de que acaba de dar a luz, le huelen de una manera diferente», precisa el profesor de psicobiología y neurociencias. Este tipo de comportamiento, regido por la territorialidad, solo se ha visto de momento en animales y no puede aplicarse a los individuos. 

Una revisión de estudios anteriores sobre la oxitocina concluyó que, esta hormona se encuentra «a lo largo de nuestra vida como un misterio no resuelto». Sus funciones, que van más allá del útero, se relacionan con procesos propios del manejo del estrés: «En condiciones de estrés, las altas concentraciones de receptores específicos de oxitocina conducen a un alto control vagal, a una reactividad más benigna al estrés, un mejor equilibrio anabólico y menor estrés subjetivo», concluyen sus autores. Lo que, habitualmente, hace que se relacione a la oxitocina con capacidades de relajación (te dejamos una serie de consejos para reducirlo). En este sentido, queda campo por indagar. 

La dopamina está involucrada en la regulación del estado de ánimo, en la motivación y en el control motor.

Motivación, deseo o adicción: la dopamina es la responsable

Lucía Cancela

La dopamina es un neurotransmisor, un mensajero químico del cerebro, en concreto del sistema nervioso central. Se conoce habitualmente como la hormona (o neurotransmisor) de la motivación y por mucho que su etiqueta prometa, su exceso (o escasez) puede derivar en un problema. Conviene conocerla pues entre sus funciones se encuentran la motivación, el control motor y la regulación del estado de ánimo, todo ello vital en el día a día. 

La diferencia entre una hormona y un neurotransmisor viene dada por el lugar donde actúa: «Cuando la sustancia está en el sistema nervioso, hablamos de neurotransmisor. Mientras que, cuando está fuera y circula por la sangre, decimos que es una hormona», señala Diego Redolar Ripoll, profesor de psicobiología y neurociencia y vicedecano de investigación en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Habitualmente, el papel de la dopamina se suele ver con mayor presencia en el cerebro. «No ocurre lo mismo con otras sustancias, como la noradrenalina, que se libera más a la sangre y es una de las encargadas de controlar el ritmo cardíaco», precisa el doctor. 

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Lucía Cancela
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Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre una de mis pasiones, la nutrición.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre una de mis pasiones, la nutrición.