¿Sabes cómo actuar ante un desmayo? Dar de beber a la persona afectada no es buena idea

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

EL BOTIQUÍN

La Voz de la Salud

Te explicamos qué hacer frente a las tres posibles causas de un desvanecimiento: lipotimia, síncope y coma

19 mar 2022 . Actualizado a las 09:58 h.

Presenciar cómo una persona sufre un desmayo suele alarmar bastante. Sin embargo, aunque las causas de este desvanecimiento pueden ser múltiples, y algunas graves, la mayoría de estos sucesos suelen quedar en un pequeño susto. Saber cómo actuar propiciará que mantengamos la calma en una situación así y poder ayudar, lo mejor posible, a la persona afectada. 

La doctora Marta Dorribo, directora asistencial de la Fundación Pública de Urxencias Sanitarias de Galicia, explica que «cuando hablamos de pérdidas de conocimiento tenemos que diferenciar tres categorías: lipotimia, síncope y coma». La diferencia principal entre ellas es si existe o no pérdida de consciencia, y cuál es la duración de esta. 

Lipotimia

Una lipotimia es una sensación de mareo sin pérdida de conocimiento durante un período de tiempo muy corto, con una recuperación rápida completa. ¿Cuándo puede producirse? «Está asociada a días de mucho calor, dietas muy estrictas, períodos largos de ayuno, ejercicio excesivo, estar mucho tiempo de pie, e incluso con el miedo o el dolor», asegura Dorribo. «Debemos sospecharlo cuando empieza a ponerse pálido, suda, está más frío, su pulso es más débil, siente hormigueo en las manos, también pueden aparecer náuseas o dolor de barriga, y siente que se va a caer», añade. Por suerte, gracias a que los pacientes son conscientes de que algo está sucediendo, les da tiempo a sentarse y así se evita que puedan sufrir un traumatismo

¿Cómo actuar? La doctora apunta a que lo primero que debemos hacer es recomendar a la persona que se siente, y mejor aún, que se acueste, para evitar que se caiga al suelo. Elevar sus piernas cuarenta o cincuenta grados, «porque a veces como se trata de una bajada de tensión conseguiremos que la recuperación sea más rápida». Si nos encontramos en un lugar en el que hace mucho calor, intentar conseguir un ambiente más fresco, ventilando la estancia, así como evitar aglomeraciones alrededor del paciente para que este no se sienta agobiado. 

«Debemos vigilar su respiración y si lleva ropa muy ajustada, sobre todo alrededor del cuello, del pecho o la cintura, desabrochársela para que pueda respirar sin dificultad», recomienda. Cuando vemos que la persona se va recuperando poco a poco, no se debe poner de pie directamente: «Es mejor ir poco a poco, porque a veces el paciente se sienta y se da cuenta de que sigue mareado». No se debe dejar sola a la víctima, ya que es importante controlar sus signos vitales.

Errores más comunes:

  • «Nunca se debe dar de comer ni de beber a estas personas hasta que se hayan recuperado por completo», afirma Dorribo. «Una vez que vemos que está recuperada y consciente, ha pasado un tiempo y la persona nos lo pide, sí podemos, pero por norma general, no se debe». 
  • No debemos permitir que se levante de forma brusca. El paso intermedio de sentarse antes de ponerse de pie es importante. Aunque la persona diga que ya se encuentra bien, es mejor esperar. 
  • No administrar medicamentos. «Hay gente que padece problemas cardíacos que tiene mucho miedo cuando le da un mareo porque piensa que es un infarto y se automedica, pero es mejor no hacerlo». 
  • ¿Poner una almohada debajo de la cabeza? Si no se ha perdido el conocimiento (y en las lipotimias no sucede), sí se puede para que el paciente se sienta más reconfortado. En caso contrario, no. 

Síncope

En este caso sí que existe una pérdida de conocimiento, aunque es durante un tiempo muy corto y con una recuperación rápida. Dorribo apunta que las causas «pueden ser leves, como una bajada de tensión, o con un origen más grave, como cardiológicas o neurológicas». 

El síncope puede venir acompañado de palidez, piel fría y sudorosa. Es posible que si buscamos el pulso, este sea lento y débil; sensación de mareo, hormigueo en las manos, visión borrosa, pérdida de tono muscular y debilidad en las piernas (por eso la persona suele caer al suelo). 

Lo primero que debemos hacer es dirigirnos a la persona. Si esta no contesta, agitarle suavemente por los hombros. En el caso de que no haya respuesta, es que existe alteración de consciencia, si bien esta será leve, de pocos minutos. «Puede ser que aunque la persona esté inconsciente, presente náuseas o ganas de vomitar. Entonces, en el caso de que esté boca arriba, debemos girarla y ponerla en posición lateral de seguridad y así proteger lo que nosotros llamamos la vía aérea superior (la nariz y la boca)», expresa Dorribo. También debemos comprobar la respiración y los signos vitales. En el momento en que la persona se recupere por completo, al igual que en la lipotimia, sentarla un rato antes de ponerse completamente de pie, vigilando que no se vuelva a producir un mareo u otra pérdida de conocimiento. 

Si se pudo golpear al caer, hay que revisar posibles heridas o contusiones. «Se debe alertar a emergencias en el caso de que sea el primer episodio o no tenga antecedentes. También si no conocemos a la persona o si el paciente recupera el conocimiento pero lo vemos como 'adormilado'», advierte. Cuando lleguen los servicios médicos, explicarle lo sucedido, las medidas realizadas y todo lo que sepamos de la víctima. 

¿Qué no debemos hacer? Dejar a la persona sola, porque puede volver a repetirse, o no darle importancia. «Tampoco dar de comer mientras se encuentre con un nivel de conciencia alterado o dejar a la persona en un ambiente muy caluroso», cuenta Dorribo.

Coma

Se trata del escenario más grave. La pérdida de conocimiento ya es más severa, profunda y prolongada en el tiempo. «El paciente no atiende a ninguna orden verbal o estímulos dolorosos, pero sigue conservando el pulso y la respiración», explica Dorribo. 

Entre las posibles causas, la doctora enumera algunos ejemplos: las intoxicaciones por alcohol, drogas u medicamentos; falta de azúcar en sangre (hipoglucemia); alteraciones a nivel cerebral como un ictus; una infección por meningitis; después de un traumatismo en la cabeza o un accidente de tráfico; por falta de oxígeno en el cerebro; patologías derivadas del frío o calor extremo, etc. 

Salvo si la causa fue traumática (en estos casos no se debe manipular al paciente), se debe poner a la persona en posición lateral o de recuperación y llamar a emergencias. Aflojar todas las ropas que le puedan impedir respirar y asegurarse, cada poco tiempo, de que lo hace sin dificultad. Si fuera preciso, tapar a la víctima para evitar que coja frío. 

Ante esta situación sí se debe llamar a emergencias y explicarle lo sucedido, y en el momento de que los servicios lleguen al lugar, informarles de todas las maniobras realizadas y de los posibles cambios que se hayan producido. 

En cualquiera de los casos, si usted se encuentra solo en casa y nota sensación de mareo, visión borrosa, pérdida del tono muscular o cualquiera de los síntomas mencionados, debe llamar a emergencias aunque sea con el manos libres activado. Ellos le darán instrucciones y lo acompañarán vía telefónica hasta que lleguen los facultativos necesarios a su domicilio. 

Si se produce un traumatismo craneal siempre hay que hacer observación domiciliaria.

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Cinthya Martínez

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Cinthya Martínez Lorenzo
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Cinthya Martínez Lorenzo

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.