La mejor forma de usar ácido hialurónico para reafirmar la piel

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

EL BOTIQUÍN

El ácido hialurónico es uno de los ingredientes más utilizados en productos cosméticos que buscan hidratar la piel.
El ácido hialurónico es uno de los ingredientes más utilizados en productos cosméticos que buscan hidratar la piel. La Voz de la Salud | iStock

El ingrediente estrella de los productos hidratantes puede provocar inflamación con el uso incorrecto

05 abr 2022 . Actualizado a las 09:48 h.

Con más de 13 millones de resultados en búsquedas de Google, el ácido hialurónico es uno de los ingredientes más populares en productos cosméticos para hidratar la piel. El producto no promete resultados milagrosos, pero se ha ganado su dosis de reconocimiento gracias a la capacidad que se le atribuye de rellenar arrugas. Pero ojo, porque no toda aplicación del ácido hialurónico es igual y, por lo tanto, no todos sus usos darán los mismos resultados. Veamos qué se esconde detrás de esta sustancia.

Qué es el ácido hialurónico

El ácido hialurónico es un componente que se halla de manera natural en casi todas las células del cuerpo. Forma parte de la matriz extracelular y, en términos químicos, es un carbohidrato formado por el encadenamiento de azúcares. «El ácido hialurónico en un polisacárido del grupo de los glucosaminoglicanos que forma parte de nuestros tejidos. Fundamentalmente lo encontramos en la piel, en las articulaciones y en los cartílagos con función estructural o de soporte», explica la doctora Rosa del Río Reyes, miembro del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

En la piel, el ácido hialurónico «se encuentra en pequeñas cantidades en la epidermis y a mayor concentración en la dermis, donde forma junto con otras moléculas la sustancia fundamental, que es el armazón o el soporte sobre el que se asientan las fibras de colágeno o elastina», detalla del Río. El ácido hialurónico que se utiliza en productos cosméticos de aplicación tópica, sin embargo, se obtiene a partir de la fermentación de bacterias o microbios, y suele ser hialuronato de sodio (una sal derivada del ácido), o ácido hialurónico hidrolizado.

«El ácido hialurónico se obtiene por distintas vías. Actualmente, a nivel industrial, la que más se suele usar es el cultivo de bacterias. A los cultivos bacterianos se les da de comer ciertas cosas y eso potencia una vía de síntesis de ácido hialourónico. Pero también se obtenía, hace tiempo, de fuentes animales como las crestas de los gallos», detalla Daniel Fernández-Villa, bioquímico e investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología de Polímeros (ICTP - CSIC).

¿Cómo funciona en la piel?

El principal atractivo cosmético del ácido hialurónico es su capacidad de retener agua. Esto se debe a que tiene una estructura de «esponja», muy distinta a la de otros ácidos, que le permite absorber grandes cantidades de agua. En otras palabras, es un elemento hidrófilo. Es gracias a esta propiedad, y a la presión que ejerce esa agua atrapada, que el ácido hialurónico que tenemos dentro de la piel le aporta volumen y firmeza.

«Las funciones que lleva a cabo el ácido hialurónico están relacionadas con sus características moleculares. Debido a su capacidad para unir agua en un porcentaje equivalente a miles de veces su peso, es un excelente lubricante y aporta una gran resistencia a la piel frente a las presiones mecánicas. Esta capacidad de retener agua hace que se lo utilice con gran eficacia de forma tópica para hidratar la epidermis y reducir las arrugas faciales», explica del Río.

Indicaciones y precauciones

Al tratarse de una sustancia que tenemos naturalmente en la piel, su uso no suele estar contraindicado. «El ácido hialurónico se puede usar a cualquier edad, bien en cosméticos formados únicamente por ácido hialurónico como asociado a otros principios activos en distintos excipientes como sérums, cremas o emulsiones», dice del Río.

Sin embargo, cabe señalar que, como lo han demostrado diversos estudios, las moléculas de ácido hialurónico de bajo peso molecular pueden desencadenar una respuesta inflamatoria en la piel. Esto se debe a que esas moléculas se unen a receptores TRL, lo que da una señal al organismo de que hay un agente externo invadiéndolo, iniciando así una respuesta inmunológica.

Por otro lado, el hecho de que sea una sustancia hidrófila significa que, en ausencia de moléculas de agua de la atmósfera que pueda atrapar, el ácido hialurónico extraerá el agua directamente de la misma piel. Esto puede generar un efecto contrario al buscado: paradójicamente, en ambientes secos, el ácido hialurónico podría secar aún más la piel. Así lo demuestran varios estudios. En este sentido, el producto tiene un efecto más reafirmante que estrictamente hidratante.

Cómo aplicarlo

Aunque el ácido hialurónico está en la fórmula de diversos productos cosméticos, principalmente cremas o bloqueadores solares, lo mejor para el uso tópico es un sérum concentrado, asegura del Río. «Es muy efectivo el uso del ácido hialurónico en forma de sérums, por la mañana o por la noche, aplicándolo en toda la cara y dando suaves masajes en las zonas donde se localicen las arrugas más marcadas para favorecer su penetración y atenuarlas», recomienda del Río.

Un dato importante a tener en cuenta es que el ácido hialurónico, al ser un azúcar a nivel químico, puede contribuir a la proliferación de dermatofitos, unos microorganismos que se alimentan de azúcar y que pueden debilitar la barrera de la piel. Esto puede ocasionar inflamación, por lo que se recomienda evitar el uso excesivo del ácido, limitándolo a un único paso de la rutina facial en lugar de optar por varios productos que lo contengan como ingrediente en su composición.

Inyecciones de ácido hialurónico

Pese a toda su virtud, el ácido hialurónico tiene un gran tamaño molecular. Esto quiere decir que su capacidad de penetrar en las capas profundas de la piel es más bien limitada. La acción antienvejecimiento de esta sustancia es, por lo tanto, reducida en el uso tópico. Aquí es donde entra al rescate el uso de ácido hialurónico en inyección.

En concreto, «se lo utiliza muy frecuentemente de forma inyectada en tratamientos estéticos para recuperar el volumen de los tejidos, corregir zonas hundidas o deprimidas, favorecer el tensado de la piel, o en forma de inyecciones más superficiales para hidratar y corregir arrugas finas de la piel, entre otros usos», enumera del Río.

«Lo que hace este producto es captar agua. Si lo aplicas sobre una superficie como la cara, lo que va a hacer es atrapar ese agua y que la piel esté durante más tiempo hidratada. Pero es verdad que por su composición, el ácido hialurónico es una molécula muy grande y no puede atravesar la barrera de la piel. Precisamente, esa barrera de la piel está ahí para que no entren cosas extrañas y no nos pongamos enfermos. En ese sentido, lo que hace es impedir que pase el ácido hialurónico. Entonces, otros efectos se consiguen a través de inyecciones que penetran la barrera de la piel y lo que hacen es meter el ácido hialurónico dentro. En ese caso, lo que va a hacer es coger agua y atraparla. Así el tejido se va a rellenar, a hinchar. Esto es lo que genera el efecto reafirmante o tonificador. Del paso o no del ácido hialurónico a través de la barrera de la piel depende el resultado que obtengas. La gente que se inyecta ácido hialurónico en los labios, por ejemplo, lo que busca es ese efecto de hincharlos», explica Fernández-Villa.

Tal como explica la doctora en química Raquel Marcos Esteban en su libro Belleza con ciencia, las inyecciones de ácido hialurónico aportan volumen y elasticidad al rostro cuando se las aplica en la dermis. «La peculiaridad de los materiales de relleno de ácido hialurónico es que la matriz es biocompatible al ser un polisacárido presente en la piel. Que algo sea biocompatible con los tejidos o fluidos significa que no ejerce ningún beneficio clínico al ser humano, pero tampoco produce reacciones adversas», explica la experta detrás de la cuenta de Instagram @cosciencia.

Así, las inyecciones son una opción interesante a nivel estético o cosmético, aunque no aporta beneficios particulares para la piel en términos de salud. Hay que tener en cuenta que el ácido, una vez inyectado, se va eliminando a lo largo del tiempo. «Su degradación ocurre a partir de las seis semanas hasta las dieciocho tras su infiltración», señala Marcos.

Al momento de considerar estos tratamientos, es importante tener en cuenta que el hecho de que el ácido hialurónico sea biocompatible no quiere decir que sea totalmente inocuo. Según la Clínica Mayo, los efectos secundarios más frecuentes de estas inyecciones incluyen diarrea, cefaleas, picazón en la piel, náuseas, dolor estomacal y hasta inflamación en los párpados, los labios o el rostro.

Un producto con nombre

«Hay una cosa innegable y es que el ácido hialurónico tiene nombre. Ya por eso te pueden cobrar más dinero por añadirlo a la fórmula de un producto. Pero hay un componente de márketing. Tampoco es tan distinto a lo que podemos conseguir con cremas de tres euros. Al final, es hidratación. Pero sí que es verdad que el ácido hialurónico, cuando lo aplicas, no se disuelve tan rápido. Es un líquido viscoso, mucoso. Queda por todas partes cuando lo manipulas. Eso hace que sea más difícil arrancarlo. No es lo mismo un líquido como el agua, que le pasas un paño y la has secado, que una cosa gelatinosa, pringosa que queda ahí más tiempo y es más difícil de arrastrar. Te va a dar un efecto durante más tiempo», señala Fernández-Villa.

En este sentido, es posible obtener buenos resultados con otros productos. «Las cremas con aloe vera son bastante hidratantes. De por sí, la planta se utiliza por sus propiedades cicatrizantes, para rozaduras y ese tipo de cosas. No porque tenga un nombre el ácido hialurónico es mejor», sostiene Fernández-Villa.

Por otro lado, también es posible potenciar las reservas de ácido hialurónico que el propio cuerpo produce. Esto se logra principalmente estimulando la renovación celular, ya sea a través de la exfoliación periódica de la piel con hidroxiácidos como el AHA (ácido glicólico, ácido láctico, entre otros), el BHA (ácido salicílico, por ejemplo) y el PHA (gluconolactona y ácido lactobiónico), o con métodos de masaje facial como el popular gua sha. Otra forma de incorporar ácido hialurónico es a través de la dieta, introduciendo alimentos como el boniato y el caldo de huesos

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UXÍA RODRÍGUEZ

Es uno de los dermatólogos más prestigiosos de nuestro país. Jefe del servicio de Dermatología del Hospital Ramón y Cajal, profesor titular de la Universidad de Alcalá (UAH), presidente la Academia Española de Dermatología y Venereología, y autor de más de 500 publicaciones científicas. Pedro Jaén está presente también un año más en la lista de los cien mejores médicos de España elaborada por Forbes. Un «sabio» de la piel que, además, ha volcado todos sus conocimientos en un libro, Una piel para toda la vida (Espasa), una guía para cuidar el órgano más grande del cuerpo según van avanzando los años. Con él hemos hablado largo y tendido en La Voz de la Salud, un verdadero máster para mantener sana y bonita nuestra piel, el primer escudo de protección que tenemos.

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Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.