Advierten que un antiepiléptico de uso frecuente puede producir malformaciones en el embarazo

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

EL BOTIQUÍN

La pregabalina se ha asociado a un mayor riesgo de malformaciones congénitas en el primer trimestre de embarazo.
La pregabalina se ha asociado a un mayor riesgo de malformaciones congénitas en el primer trimestre de embarazo. La Voz de la Salud | iStock

Un estudio ha relacionado la toma de pregabalina en el embarazo con un ligero riesgo de mallformaciones congénitas en el primer trimestre

30 may 2022 . Actualizado a las 09:41 h.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha alertado acerca de los riesgos asociados a la toma de pregabalina en mujeres embarazadas. Este medicamento, que es de uso frecuente, está indicado para el tratamiento del dolor neuropático, la epilepsia y el trastorno de ansiedad generalizada. Ahora, las alarmas suenan tras detectarse en el Reino Unido un ligero aumento de anomalías congénitas mayores en los bebés de mujeres que durante el embarazo habían tomado este antiepiléptico. Así lo informó la Agencia del Medicamento de Reino Unido.

¿Qué es la pregabalina?

La pregabalina es un medicamento que se utiliza para aliviar el dolor neuropático, es decir, aquel que se produce por el daño en los nervios en tejidos como los brazos, las manos, los dedos, las piernas o los pies. Este síntoma es común a patologías como la diabetes o la fibromialgia. También se la utiliza junto a otros medicamentos para tratar determinados tipos de convulsiones en adultos.

«La pregabalina pertenece a una clase de medicamentos llamados anticonvulsivos. Actúa disminuyendo la cantidad de señales de dolor que los nervios dañados del cuerpo envían al cerebro», explica en este sentido la Biblioteca de Medicina de Estados Unidos. Así, un estudio publicado en el 2019 reportó que «la pregabalina oral en dosis de 300 mg o 600 mg diarios tiene un efecto importante sobre el dolor en algunos pacientes con dolor neuropático moderado o intenso después del herpes zóster o debido a la diabetes».

Seguridad y efectos adversos

La Asociación Española de Pediatría (Aeped) indica que la pregabalina es predominantemente excretada de forma inalterada por el riñón, por lo que puede acumularse en caso de fallo renal.

«El perfil de seguridad de pregabalina observado en cuatro estudios pediátricos en pacientes con crisis parciales con o sin generalización secundaria fue similar al observado en los estudios en adultos de pacientes con epilepsia. Los acontecimientos adversos más frecuentes observados en el estudio de 12 semanas con el tratamiento de pregabalina fueron somnolencia, pirexia, infección de las vías respiratorias superiores, aumento del apetito, aumento de peso y nasofaringitis. Los acontecimientos adversos más frecuentes observados en el estudio de 14 días con el tratamiento de pregabalina fueron somnolencia, infección de las vías respiratorias superiores y pirexia», describe la Aeped.

Los efectos secundarios de la pregabalina más comúnmente reportados en adultos son el mareo, somnolencia y cefalea, habitualmente con intensidad leve a moderada y de carácter transitorio. En los adultos, también son frecuentes otros efectos, como la nasofaringitis, el aumento del apetito, el estado de ánimo eufórico, confusión, irritabilidad, desorientación, insomnio, libido disminuida, ataxia, coordinación anormal, temblor, disartria, amnesia, alteración de la memoria, alteración de la atención, parestesia, hipostesia, sedación, alteración del equilibrio, letargo, vértigo, visión borrosa, diplopía, problemas digestivos, boca seca, calambres musculares, caídas, y fatiga.

Se trata de un medicamento que se prescribe en dosis bajas que pueden ir aumentando con el tiempo. Del mismo modo, a la hora de abandonar el tratamiento los pacientes pueden experimentar síntomas como dificultad para dormir, náuseas, diarrea, dolor de cabeza o convulsiones, por lo que se suele indicar una disminución gradual de la dosis durante un lapso mínimo de una semana cuando se busca interrumpir la toma.

Uso de pregabalina durante el embarazo

Como sucede con distintos fármacos, es poca la información disponible sobre la seguridad del uso de este medicamento en mujeres gestantes. Sin embargo, los estudios han demostrado que la pregabalina ocasiona una disminución de la fertilidad en animales machos y defectos congénitos en la descendencia de animales machos y hembras tratados con este medicamento. Por esta razón, siempre se ha aconsejado consultar con el médico acerca de la compatibilidad de este tratamiento antes de buscar un embarazo. Lo mismo se recomendaba en caso de estar amamantando e iniciar la toma de pregabalina.

«De hecho, en la ficha técnica y prospecto de este medicamento siempre ha aparecido la frase: “No existen datos suficientes sobre la utilización de pregabalina en mujeres embarazadas” y “no debe utilizarse durante el embarazo excepto si fuese claramente necesario, es decir, si el beneficio para la madre superara claramente el riesgo potencial para el feto”», señala en este sentido la OCU.

Ahora, un nueva nueva investigación arroja luz sobre el controvertido uso de este medicamento en el embarazo. La Agencia de Medicamentos de Reino Unido (MHRA) se ha hecho eco de los resultados de un estudio observacional realizado en Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia que ha analizado a más de 2.700 mujeres embarazadas que estaban bajo tratamiento con pregabalina. Los resultados muestran que el uso de pregabalina durante el primer trimestre de embarazo está asociado a un ligero aumento del riesgo de malformaciones congénitas mayores, es decir, aquellas que se dan a nivel del sistema nervioso, los ojos, la cara, el sistema urinario y los genitales.

El estudio comparó el riesgo de desarrollar estos problemas en mujeres que tomaban pregabalina durante el primer trimestre de gestación frente a un grupo de embarazadas que tomaban lamotrigina (otro medicamento para la epilepsia), otras que tomaban duloxetina (otro fármaco que se usa para el dolor neuropático y para la ansiedad generalizada) y mujeres embarazadas que no tomaban ningún tipo de medicación antiepiléptica. ¿La conclusión? El riesgo de malformaciones congénitas mayores aumentaba ligeramente en quienes fueron tratadas con pregabalina.

«Este ligero aumento de la posibilidad de malformaciones congénitas se traduce en que de cada 100 nacimientos, en mujeres que tomaron pregabalina durante el primer trimestre, 6 bebés presentaron anomalías físicas, mientras que en mujeres que no tomaban antiepilépticos el porcentaje era 4 de cada 100 nacimientos», precisa la OCU.

Por estas razones, se aconseja prescindir de la pregabalina durante el embarazo, optando en cambio por otros medicamentos que permitan tratar la patología en cuestión, a excepción de aquellos casos en los que «se considere claramente necesario para la madre y solamente si el beneficio para la paciente es claramente superior al posible riesgo para el feto», recomienda la OCU. Asimismo, lo ideal es que las mujeres en edad fértil que estén en tratamiento con pregabalina utilicen métodos anticonceptivos eficaces.

En el  momento de recibir una nueva prescripción, conviene evaluar todas las dudas con el médico o farmacéutico.

Seis preguntas que debes hacer cuando te recetan un medicamento

Laura Miyara

Comenzar un tratamiento para cualquier problema de salud implica una cierta responsabilidad. Esto es lo que se conoce como la adherencia al tratamiento: el cumplimiento que hacemos de las indicaciones que nos da el médico, que es lo que determinará que el fármaco realmente funcione y mejore nuestra salud. Por eso, es clave contar con toda la información que podamos recibir acerca del medicamento que se nos está prescribiendo.

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Laura Inés Miyara
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Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.