Cáncer: síntomas, diagnóstico, tratamiento y recuperación

La Voz de la Salud

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LOIS BALADO

Tengo cáncer, ¿y ahora qué? La Voz de la Salud elabora una guía sobre todo lo que debes conocer para manejar la enfermedad

04 abr 2022 . Actualizado a las 10:42 h.

Podemos usar eufemismos para hablar de él, cambiar de tema, pasar de puntillas o pensar en otra cosa como acto reflejo ante la sospecha de que tenemos síntomas que podrían encajar. Pero ninguna de estas estrategias hará que el cáncer desaparezca. La estadística dice que uno de cada dos hombres será diagnosticado de cáncer en algún momento de su vida. La proporción es algo menor en las mujeres y «solo» una de cada tres acabarán desarrollando esta enfermedad, la segunda causa de muerte en todo el mundo. Este viernes 4 de febrero se celebra el Día Mundial contra el Cáncer, un día para concienciar y educar. También una ocasión de oro para ayudar a todas aquellas personas que están mirando de frente al cáncer.

El diagnóstico de cáncer, sea el que sea, es un trago duro. La palabra da miedo y nuestro lenguaje de todos los días contribuye a que lo siga dando. «Es interesante ver cómo el uso de la palabra cáncer está muy extendido y siempre de una manera peyorativa. Es típico ver y oír que “la droga es el cáncer de la sociedad”, que “la corrupción es el cáncer de la democracia” o que “el dopaje es el cáncer del deporte”», dice Juan Antonio Cruzado, director del máster de psicooncología y cuidados paliativos de la Universidad Complutense de Madrid. «Evidentemente, el cáncer es un conjunto de enfermedades graves, pero que en la actualidad también tienen su tratamiento adecuado y que en muchísimos casos permite la curación o, si no es posible, vivir con una enfermedad crónica». La gestión emocional del diagnóstico de la enfermedad es una parte fundamental de un proceso largo hacia el alta que ayudará a los pacientes a convivir con su nueva situación, aceptarla, afrontarla y superarlo.

En este trabajo presentamos una guía para afrontar el proceso elaborada con la ayuda de profesionales y con el objetivo de prevenir, mejorar el pronóstico, así como cuidar el bienestar físico y emocional de los pacientes durante todo el tratamiento. 

¿Qué es el cáncer?

Saber qué es el cancer y entender la enfermedad es importante antes de iniciar el tratamiento. Las células de nuestro cuerpo se están regenerando de manera constante desde que nacemos. Algunas tienen una vida muy corta y otras permanecen un largo tiempo en nuestro organismo antes de desaparecer para siempre y dejar paso a nuevas células. Se calcula que nuestro cuerpo se regenera por completo cada 15 años, aproximadamente. El cáncer es una anomalía en este proceso natural de regeneración, una enfermedad que aparece cuando nuestras células se reproducen de manera incorrecta y descontrolada generando un tumor. Este último (que se suele manifestar como un bulto) puede crecer y diseminarse por todo nuestro cuerpo, agravando y complicando el pronóstico de la enfermedad.

De entre todos los tipos de cáncer, solo la leucemia no funciona a través de este mecanismo.

Tipos de cáncer

El tipo de cáncer se puede definir, entre otros factores, por el tejido u órgano en el que se origina. Así, se pueden agrupar en:

  • Carcinoma. Son los cánceres que se originan a partir de células epiteliales, que conforman el revestimiento celular que ayuda a proteger los órganos o que los rodea. Representan más del 80 % de la totalidad de tumores, incluyendo el de pulmón, mama, colon, próstata, páncreas o estómago. 
  • Sarcoma. Este tipo se forma a partir del tejido conectivo o conjuntivo. Es decir, del que derivan los músculos, huesos, cartílagos o tejido graso de nuestro cuerpo. Los más frecuentes son los sarcomas óseos. 
  • Leucemia. Se originan en la médula ósea, que es el tejido encargado de mantener la producción de los glóbulos rojos, blancos y plaquetas. Existen varios tipos, pero los más comunes son la leucemia linfocítica y la leucemia linfocítica crónica. 
  • Linfoma y mieloma. Son cánceres que se originan en el sistema inmunitario. El linfoma es un cáncer del sistema linfático mientras que el mieloma comienza en las células plasmáticas. Puede afectar a la capacidad de las células para producir anticuerpos con eficacia. 
  • Cánceres cerebrales o de la médula espinal. Se conocen como cánceres del sistema nervioso central. 

Sin embargo, a día de hoy esta clasificación se suele complementar con otra mucho más amplia. «Cuando se profundizó más, sobre todo con el uso de miscroscopio, sabiendo que en cada órgano hay diferentes moléculas, podemos hablar de cánceres de tipo epitelial, como el cáncer de mama epitelial, así como también puede existir un sarcoma en la mama o en el pulmón. Vamos profundizando más y eso nos lleva a poder clasificar los tumores en más subgrupos», explica el doctor Rafael López, jefe del servicio de Oncología Médica del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS). «A día de hoy, estamos en un momento de transición porque utilizamos ambas clasificaciones, pero tendemos a la molecular porque es la que pone nombres y apellidos al cáncer. Aunque esta acaba rompiendo la tradicional clasificación de cáncer de mama, de estómago, próstata, colon... nos resulta más útil porque tratamos una alteración molecular independientemente de su lugar de origen, permitiéndonos optar por tratamientos más dirigidos», añade.

Un diagnóstico, cuatro posibles escenarios

Los oncólogos médicos consultados concuerdan con que cada cáncer es diferente, pero se suele partir de cuatro posibles escenarios. «La mayoría de tumores pueden ir de un estadio uno al cuatro. En el primero, el tumor se encuentra en una fase muy inicial, generalmente es pequeño y solo está localizado en el órgano de donde proviene. El estadio dos suele corresponder con un tumor más grande de tamaño y el tres cuando este ya se ha extendido a otra localización, lo más habitual es que a los ganglios linfáticos. Por último, en el estadio cuatro o avanzado estaríamos hablando de un tumor que ha producido metástasis en otros órganos», indica el doctor Juan Martín Liberal, jefe del servicio de Oncología Médica del Instituto Catalán de Oncología (ICO). Y aclara la explicación con un ejemplo: «Un estadio cuatro podría ser un cáncer que se originó en el colon y que ahora también ha dado lesiones o metástasis en el hígado, es decir, se escapa del órgano en el que se ha iniciado y va a otros». 

Un pronto diagnóstico es importante a la hora de multiplicar las posibilidades de superar la enfermedad. No siempre es fácil. Algunos, como el cáncer de páncreas, apenas presentan síntomas hasta que la enfermedad está en un estado avanzado, una de las razones por las que acostumbra a ser tan letal. No obstante, sí existen una serie de alertas que pueden hacernos sospechar que algo no va bien y atajar a tiempo el problema. A continuación presentamos una lista de síntomas del cáncer. Es importante destacar que muchos de ellos son compatibles con otras enfermedades y que sufrirlos no significa que tengamos cáncer, pero sí pueden llevarnos a consultar a nuestro médico para descartarlo. 

Síntomas compatibles con el cáncer

  • Bultos anormales
  • Tos, falta de aire o problemas para tragar
  • Cambios en los hábitos intestinales
  • Sangrados imprevistos
  • Pérdida fuerte de peso
  • Fatiga
  • Dolor
  • Cambio de aspecto de un lunar
  • Complicaciones a la hora de hacer pis
  • Anomalías en los pechos
  • Pérdida de apetito
  • Heridas que no cicatrizan
  • Úlceras que no cicatrizan
  • Problemas estomacales (ardor o indigestión)
  • Sudores nocturnos

Dependiendo del estadio en el que se encuentre el tumor en el momento del diagnóstico, se elegirá un tratamiento u otro. «Si el cáncer está localizado se puede intervenir o dar radioterapia. A veces se incluye un tratamiento complementario de quimioterapia, pero sería para ayudar a lo otro. Los tumores que se encuentran en este estadio inicial presentan una alta curación. En el caso de los tumores más grandes, que nosotros llamamos como localmente avanzados, ya intervienen generalmente las tres armas terapéuticas en diferentes secuencias. Empezamos con tratamientos sistémicos, conocidos como quimioterapia, para después hacer cirugía y radioterapia. Ahí los tratamientos ya son un poco más agresivos e intensos y se producen más secuelas», expone el doctor López. 

En el caso de los tumores que se encuentran en estadio cuatro, se opta por un «tratamiento sistémico». Es decir, que ataque a todas las células cancerosas allí donde estén. «Puede ser quimioterapia, inmunoterapia, terapia dirigida... porque no podemos operar en todos los sitios en los que ya se encuentra extendido», asegura el doctor Liberal. «Existen tumores que tienen alguna alteración molecular, como puede ser alguna mutación en un gen, y la terapia dirigida serían unos fármacos que se orientan hacia esa determinada mutación», precisa.

¿Cómo afrontar el diagnóstico de cáncer?

El médico te ha dado la noticia. Es cáncer. ¿Y ahora qué?, ¿Qué me queda por delante ante un problema para el que no estaba preparado?, ¿Cómo se gestiona toda esta montaña?.

Cada paciente y cada familia reaccionan de distinta manera ante un diagnóstico de una enfermedad grave. La mayoría de los afectados (no todos) son conscientes de que les tocará iniciar un largo periplo sanitario que puede incluir intervenciones quirúrgicas y tratamientos agresivos como la radioterapia o la quimioterapia, con sus consecuentes secuelas físicas. 

Es habitual que un paciente de cáncer sienta miedo, negación, ira, sentimiento de culpa o ansiedad ante la enfermedad. Sentimientos que se pueden trabajar para que el cáncer no condicione nuestra vida más de lo que debería. Una tarea de la que se ocupan los psicooncólogos, que trabajan de manera conjunta con los pacientes y su entorno.

El tratamiento psicooncológico para los pacientes de cáncer

«Hay muchísima gente que tiene problemas para aceptar la enfermedad. No dejan de preguntarse: "¿Por qué a mí? No me tenía que haber sucedido y no me lo explico..." Es normal al principio, pero hay gente que se puede pasar muchísimo tiempo ahí», explica Juan Antonio Cruzado, director del máster de psicongoólogía y cuidados paliativos de la Universidad Complutense de Madrid.

El lenguaje cotidiano contribuye a que asociemos el cáncer a la muerte. Es obvio que hay gente que se muere a causa de esta enfermedad, pero las cosas deben ser puestas en perspectiva para poder tener una visión global y precisa del cáncer, teniendo claro lo que hay sin catastrofismos ni optimismo vacuo. Una labor en la que la psicoongología es fundamental.

«El 50 % de las personas que tienen cáncer en la actualidad, sobreviven. Y la mitad de la otra mitad que queda, viven esto como una condición crónica. Evidentemente hay otras personas que se mueren de cáncer», señala Cruzado.

Sus palabras son ractificadas por los datos publicados por la Sociedad Española de Oncología Médica este martes: la mitad de los varones enfermos de cáncer lo superan, mientras que la tasa de supervivencia es todavía mayor en las mujeres. 

La atención a la salud mental es un derecho reconocido de los pacientes. Es uno de los eslabones del tratamiento integral de la enfermedad, «desde el cirujano, al oncólogo, del enfermero a los aspectos psicológicos y sociales necesarios para producir el bienestar de las personas», recuerda Cruzado: «El sistema sanitario tiene el objetivo de la prevención, de la curación y de la rehabilitación, pero también de que las personas no sufran y tengan el máximo bienestar». No obstante, el doctor en psicología reconoce que es un paraguas que debe ampliarse mucho en el Sistema Nacional de Salud, especialmente en la psicooncología y, llegado el caso, durante los cuidados paliativos.

En ese atlas de sentimientos que experimentan las personas tras enterarse de que padecen cáncer, es importante entender que muchos preconceptos que hemos asimilado sobre el cáncer son incorrectos. Es lógico sentir miedo ante la aparición de un tumor, pero en las últimas décadas no ha dejado de investigarse sobre cómo conseguir las herramientas suficientes para superarlo y existen a disposición de las familias y los enfermos multitud de guías sobre cómo mejorar el inicio del proceso en el ámbito de la salud mental. 

Reacciones psicológicas habituales ante la noticia del diagnóstico

Miedo

  • Compártalo con sus seres queridos
  • A más información, menos miedo
  • La única información 100 % fiable procederá de su equipo médico

Negación

  • La negación es un mecanismo de defensa ante el miedo
  • Comunique su deseo de hablar
  • No tenga miedo de enfrentarse a la realidad
  • A más comunicación, mejor será la relación entre el paciente y la familia

Rabia

  • Es posible que el paciente se frustre y lo pague con sus seres queridos o sus médicos
  • No se tome estas reacciones como algo personal
  • Trate de explicar lo que siente
  • Si considera que su familia y amigos no lo entienden, acuda a un profesional

Culpa

  • Usted no tiene la culpa de tener cáncer
  • El cáncer no es un castigo

Aislamiento

  • Los pacientes pueden sentir que su entorno se aleja tras el diagnóstico
  • El paciente puede aislarse tras el diagnóstico
  • Transmita sin culpa su deseo de hablar del tema en otro momento

También es habitual que las personas experimenten ansiedad o tristeza tras el diagnóstico.

Es muy habitual escuchar eso de que es importante tener una actitud positiva frente al cáncer. ¿Es esto cierto?, ¿Hay alguna evidencia que relacione un buen ánimo con un mejor pronóstico? «La gente que dice que hay que ser positivo ante esto, o verle el lado bueno. Siempre me parece que son un montón de tonterías. Una exageración», dice el psicooncólogo de la universidad madrileña.

Por el contrario, marca dos objetivos a todo aquel recién diagnosticado sobre los que cimentar una buena base para iniciar su recuperación. Es lo que se conoce como un afrontamiento activo. «Cuando te descubren un tumor lo primero es informarte del diagnóstico con un buen equipo médico en el que tengas confianza para que te oriente en torno a la enfermedad y sobre los tratamientos que puedan existir. Toca ponerse en sus manos. Entiendo que muchas personas sienten muchísima ansiedad por ellos mismos y su familia. Y está bien reconocer esos sentimientos, expresarlos, y aceptarlos para tener una buena actitud», propone Cruzado.

Las enfermeras: cuidado, apoyo y orientación 

En el momento en el que se diagnostica la enfermedad empieza un proceso con el que se pretende ganar la batalla contra el cáncer. En esa ardua lucha juegan un papel fundamental los profesionales de enfermería. «Nosotras vamos a ser un poco la persona de referencia que va a estar acompañando al paciente todo el tiempo», afirma María Montealegre, enfermera oncológica. «Solemos hacer la primera toma de contacto en la primera consulta con el oncólogo, cuando se le explica por qué vía se va a optar para atajar la enfermedad. Le explicamos en qué consiste el tratamiento que se ha elegido, cuáles van a ser sus efectos secundarios o con qué otros profesionales se va a tener que poner en contacto. Incluso le damos nuestro teléfono o correo para que nos puedan llamar en el momento que quieran», amplía. El objetivo es claro: que el paciente sepa que nunca va a estar solo y que «siempre va haber alguien de confianza que le va a acompañar». 

Julia González, coordinadora del Instituto de Oncología Médica y Radioterápica del Hospital Clínico San Carlos destaca que «el paciente siempre va a tener muchas dudas, es tanta información e impacto que, la mayor parte de las veces, seguirán existiendo incertidumbres con el tiempo y es normal». Sandra López, supervisora de oncología médica y radioterápica del mismo hospital, añade que «el personal de enfermería siempre va a dar soluciones y se convierte en referencia para el paciente tanto si están ingresados como si no, porque se adaptará a lo que él necesite y siempre van a estar a su disposición». 

Por su parte, María Jurado, coordinadora de voluntariado de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), remarca que «es normal que los pacientes se saturen y bloqueen a veces, pero desde la asociación intentamos, más que dar información, acompañar a la persona desde la primera consulta, hasta los últimos días que vienen al hospital». Además, profesionales como ella hacen una valoración para ver qué necesita el paciente y en el caso de que se requiera apoyo psicológico, se deriva a la sede de la AECC. Esta última cuenta con un programa denominado Primer Impacto a través del cual ofrecen apoyo para sobrellevar, de la mejor maner posible, la enfermedad. También cuentan con un teléfono de contacto, el 900 100 036, con profesionales disponibles las 24 horas del día durante los 365 días del año para cualquier tipo de consulta o necesidad. 

Alimentación y cáncer. ¿Qué dieta es la recomendable para un paciente?

¿Qué se debe comer durante el cáncer? Es sabido que los tratamientos contra el cáncer como la quimioterapia suponen importantes alteraciones de los hábitos alimentarios de las personas. Náuseas, vómitos, molestas úlceras en la boca, diarrea, estreñimiento y pérdida de apetito son algunos de los síntomas habituales. Obviamente, una correcta alimentación durante el proceso de curación es muy importante, por lo que en esta guía hemos decidido incluir sugerencias y recomendaciones ante la sintomatología que pueda experimentar cada paciente basadas en los consejos de la Sociedad Española de Oncología Médica

Náuseas y vómitos

Para el desayuno, es recomendable que estos pacientes comiencen el día ingiriendo alimentos secos como tostadas o galletas poco aceitosas. Debe evitarse la leche entera y los zumos de frutas ácidas. Los expertos recomiendan distribuir las comidas diarias en pequeñas tomas a lo largo del día, usando bebidas y alimentos de fácil digestión y más bien fríos. Si se opta por comer un plato caliente, es importante no mezclarlo con algo frío. Además, deben evitarse los aderezos con vinagre, los fritos y las salsas.

Es bastante común que los pacientes toleren mejor los alimentos salados que los dulces. Lo ideal es consumir alimentos de bajo contenido graso para ayudar a una digestión más rápida y fácil. Carnes como el pollo o el pavo, el pescado blanco, y los desnatados son una buena opción.Se puede recurrir a condimentos como la canela, la menta, el hinojo, el tomillo, la albahaca, el laurel o el jengibre. Infusiones de manzanilla, menta o anís también ayudan a incrementar el bienestar tras las comidas.

Además, se recomienda no beber durante las comidas, masticar bien y comer despacio, tener aire fresco en casa, fomentar el reposo (espera a una hora después de comer para tumbarse) y evitar los olores fuertes y desagradables. Además, no debe olvidar tomar los medicamentos que su médico le haya recetado para disminuir las náuseas y los vómitos.

Úlceras o llagas en la boca

Las heridas bucales pueden ser tremendamente molestas, llegando a convertir las comidas en una actividad tortuosa. Para aliviar el dolor se recomienda beber agua a pequeños sorbos durante todo el día y basar nuestra alimentación en comidas fáciles de ingerir y que, a la vez, tengan un alto valor energético y consumirlos a temperatura ambiente o fríos. Un buen truco para conseguir una buena consistencia que facilite tragar es usar salsa, nata, mantequilla o gelatina. Debemos huír de los alimentos secos y ácidos. Ayudará mucho prestar mayor atención a la higiene bucal y realizar enjuages de miel diluida en agua o con infusiones.

Diarrea

En el caso de padecer diarrea, la recomendación es dejar descansar a nuestro intestino no comiendo ni bebiendo durante dos horas si es posible. Luego debemos empezar con una dieta líquida (caldos desgrasados y ligeros, infusiones, etc.)  repartida en pequeñas dosis a lo largo del día. También podemos introducir zumos sin pulpa y poco azucarados de frutas como la manzana o de verduras como la zanahoria. También están indicadas las bebidas isotónicas.

Si el cuerpo acepta la dieta líquida, podemos comenzar con los sólidos. Empezaremos con alimentos fáciles de digerir (purés, arroz y pollo hervido, pescado blanco) para luego ir probando con otros alimentos como el membrillo, la fruta cocida o el huevo (en una tortilla francesa o un huevo duro). Si el cuerpo asimila bien estas ingestas, seguiremos avanzando hacia los lácteos, incluyendo el yogur o el queso fresco.

La preparación debe ser al vapor, a la parrilla o a la plancha, controlando mucho el azúcar y la sal y evitando aliños como el aceite de oliva. No se deben incluir tampoco verduras que nos provoquen gases. Por supuesto, el alcohol está totalmente contraindicado y el café debe ser evitado.

Estreñimiento

Ante el estreñimiento, los consejos que puede seguir un paciente de cáncer no nos muy distintos a los que se le indicarían a la población general. Tomar alimentos ricos en fibra (verduras, frutas y legumbres); preparar los alimentos al vapor, al horno o a la plancha; beber entre un litro y medio y dos litros de agua al día; evitar los alimentos ricos en taninos como el membrillo, el té o la manzana; y realizar ejercicio físico.

Los pacientes de cáncer también pueden sufrir alteraciones del gusto (sabor metálico de los alimentos, por ejemplo) y también existen dietas y menús que pueden ayudar a mejorar estos síntomas.

¿Qué probabilidades existen de que pueda superar un cáncer?

Según los últimos datos publicados por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), la supervivencia neta a cinco años del diagnóstico en el período del 2008 al 2013 se sitúa en el 55,3 % para los hombres y en un 61,7 % para las mujeres, aunque hay que tener en cuenta que según el tipo de tumor detectado los porcentajes varían bastante. 

Más al detalle, en los hombres la supervivencia neta estandarizada fue del 90 % en los cánceres de próstata y de testículo y de 86 % en el de tiroides, mientras que fue del 7 % en el cáncer de páncreas, del 12 % en el de pulmón, del 13 % en el de esófago y del 18 % en el de hígado. 

En las mujeres, el cáncer de tiroides tuvo una supervivencia neta de 93 %, el melanoma cutáneo del 89 %, y el cáncer de mama del 86 %, mientras que en el cáncer de páncreas fue del 10 %, en los de hígado y esófago del 16 % y en el de pulmón del 18 %.

Las buenas noticias son que estos datos confirman que la supervivencia frente al cáncer se ha duplicado en los últimos cuarenta años y se prevé que esta tasa continúe aumentando en los próximos años por motivos relacionados tanto con el desarrollo y aplicación de nuevas terapias, como con los programas de diagnóstico precoz de cáncer.

Los cuidados paliativos: «Hay pacientes incurables, pero no hay pacientes incuidables»

La muerte es una parte consustancial de la vida. Es posible que un tumor sea inoperable o que un cáncer esté demasiado extendido por el cuerpo impidiendo un abordaje quirúrgico o clínico de la enfermedad en busca de la curación. Para estos casos, es una obligación del sistema de salud dar al paciente el mayor bienestar posible y dignidad hasta el final de la vida. El sistema sanitario debe tratar de ofrecer la curación y la rehabilitación de los enfermos, pero también impedir el sufrimiento y otorgar el máximo bienestar posible hasta el final de la vida.

La psicooncología es una parte esencial para afrontar los cuidados paliativos. Juan Antonio Cruzado, de la Universidad Complutense, lo explica: «Evidentemente hay personas que se mueren de cáncer. Como en definitiva nos vamos a morir todos, pero para esas personas existen los cuidados paliativos, formas de intervención que permiten que esas personas, que podemos ser cualquiera, tengan una muerte digna y con bienestar para el paciente y la familia».

La atención psicológica durante los cuidados paliativos es un derecho de todo paciente, aunque los profesionales reconocen que en la sanidad pública la atención a la salud mental está empobrecida, especialmente en la psicooncología y durante los paliativos. «Tiene que trabajarse mucho más y ampliarse. En el Plan Nacional de Salud se reconoce la necesidad de esa asistencia psicológica tanto en adultos como en niños, que deberían recibir esa atenciíon. También sus familias y durante todos los estadios del proceso: desde el diagnóstico, a la adaptación, a los distintos tratamientos, a la rehabilitación, a la supervivencia y por supuesto a la parte de los cuidados paliativos al final de la vida».

He superado un cáncer, pero me han diagnosticado otro. ¿Por qué?

Existen casos de pacientes que se curan de un cáncer y con el tiempo le detectan otro, ya sea del mismo tipo o en otra parte diferente de su cuerpo. ¿Qué explicación tendría esto?

En realidad estaríamos hablando de dos situaciones diferentes. Una sería que un paciente sufra un tumor, se recupere, pero que aparezca de nuevo con el tiempo. «Hay dos situaciones que son distintas. Una es que un paciente tenga un cáncer y después de años vuelve aparecer ese mismo cáncer en otra parte del cuerpo como metástasis. Pueden pasar cinco, diez, quince, veinte e incluso treinta años. Alguna célula en el momento inicial, cuando el tumor era pequeño y se trató, quedó dormida. Por mecanismos que empezamos a sospechar y que seguramente tengan que ver con la inmunidad, se despierta y vuelve a crecer», apunta el doctor López. 

La otra posibilidad, indica el doctor Liberal, sería desarollar un cáncer distinto: «Puede ser que el paciente haya tenido la mala suerte de padecer dos tumores diferentes por predisposición o que esté actuando un factor de riesgo como el alcohol o el tabaco. No hay que olvidarse que el tabaquismo, por ejemplo, se relaciona con el riesgo de padecer cáncer de pulmón o vejiga. Por eso es posible que un paciente fumador tenga cáncer de vejiga, se cure, y con años aparezca otro de pulmón. Luego hay otro grupo pequeño de personas que la aparición de varios tumores se asocia con algún síndrome genético que se relaciona con mayor riesgo de padecer cáncer».

Además, los eventos que puedan acabar produciendo un cáncer se dan continuamente en nuestro día a día y cada vez más con la edad. «El organismo tiene dos grandes mecanismos de defensa. Uno es lo que llamamos el sistema de reparación del DNA, que elimina casi todos esos fallos que se producen y no deja que progrese a cáncer, y el otro el inmunitario. Si el sistema de reparación del DNA no es capaz de bloquearlo, el inmunitario también evita que se produzcan cánceres, de tal forma que la inmensa mayoría de eventos que pueden producir cánceres el propio organismo los bloquea, pero en algún momento se produce un cierto «escape» porque falla alguno de los sistemas o los dos. Es ahí cundo se produce un cáncer, el segundo o el tercero», remarca el jefe del servicio de oncología médica del CHUS. 

¿Cuáles son los retos de futuro en la investigación contra el cáncer?

La investigación contra el cáncer ha dado un acelerón en los últimos años, pero siguen existiendo obstáculos en el frente. Todavía quedan muchas preguntas por resolver alrededor de esta enfermedad y los profesionales consideran una prioridad poder darles respuesta en un futuro próximo.

«El reto que tenemos es conocer más al cancer, contar con más información. Ya tenemos mucha, pero todavía nos falta. Necesitamos comprender la enfermedad y, en la práctica, poder llevar a cabo cirugías y radioterapias con menos secuelas», apunta el oncólogo Rafael López. «Los tratamientos sistémicos (como la quimioterapia, hormonoterapia o inmunoterapia) son los que más van a avanzar, tanto en el tratamiento con anticuerpos como celulares», pronostica. 

El doctor Juan Martín Liberal también señala otra prioridad: «Intentar afinar más en la selección de qué pacientes se van a beneficiar de ciertos tratamientos. Hemos avanzado mucho, pero siguen existiendo pacientes que por desgracia, el tratamiento no les funciona. Puede que dándose el mismo tipo de tumor en diferentes pacientes demos un tratamiento y en unos funciona y en otros no. Entender mejor la biología del tumor y llevar a cabo la personalización del tratamiento es fundamental y creo que en los próximos años nos va a dar aún más alegría en cuanto superviviencia». 

Montse Maceiras, superviviente de cáncer.

Montse Maceiras: «No soy la única que se divorció tras la operación de cáncer»

Lucía Cancela

Los que conocen a Montserrat Maceiras la describen como una persona con un «coraje muy particular», con una capacidad comunicativa excelente que le permite pronunciar cáncer sin temor. Así, a los cuatro vientos. «Hay que llamar a las cosas por su nombre, señores», dice ella, «si es cáncer, es cáncer, y no una enfermedad común como pone en muchos papeles burocráticos», añade. Hablar sobre esta enfermedad, ya superada, «me ayuda, y si puedo ayudar al resto, mejor», comenta esta coruñesa. 

La reivindicación que hace de su historia contribuye a que no pase desapercibida, no porque sea lo que ella pretenda, sino porque es una cruda realidad que se recuerda cada 4 de febrero en el Día Mundial contra el Cáncer. La dosis de realidad sobre una palabra de seis letras, que hace que cualquiera ponga los pies sobre la tierra. Dos tumores y ningún proceso de quimio o radioterapia construyen su versión. 

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