Acúfenos,  la pesadilla vive dentro de nuestro oído: «Quien descubra un tratamiento definitivo, se llevará el Nobel»

ENFERMEDADES

Un 25 % de la población sufre acúfenos. un problema para el que no hay un tratamiento curativo.
Un 25 % de la población sufre acúfenos. un problema para el que no hay un tratamiento curativo. La Voz de la Salud

Se trata de un problema de origen desconocido y sin tratamiento curativo que un 25 % de la población padece, aunque prácticamente el 100 % de las personas lo han experimentado alguna vez

01 abr 2022 . Actualizado a las 10:34 h.

Quienes sufren de acúfenos (también conocido como tinnitus) lo describen como si escuchasen de manera continua el sonido de una olla a presión, algo poco agradable como se pueden imaginar. Se trata de un problema de oído habitual que sufre aproximadamente un cuarto de la población. Aunque como la otorrinolaringóloga Rocío González Aguado apunta, «si nos ponemos puristas, prácticamente el 100 % de la población en condiciones de aislamiento, es decir si nos metiésemos en una cabina súper insonorizada, oiríamos algún tipo de ruido». De hecho, a buen seguro los han sufrido. ¿Saben ese pitido repentino que aparece de vez en cuando en su oído y que, rápidamente, remite? Eso también es un acúfeno.

«Se estima que un cuarto de la población sufre de acúfenos de forma continua. Otra cosa es que los oiga. Cuando estás en silencio o estresado es cuando su intensidad puede aumentar», describe Rocío González Aguado, que atiende a diario este tipo de problemas como médico adjunto en el servicio de otorrinolaringología en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander), además de ser vocal de la Comisión de Otología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEOL). «De esas personas afectadas, un 15 % lo padecen con una intensidad moderada, y de ese grupo, a los que les genera un problema es un 1 %. Son los pacientes que vemos en la consulta y que nosotros intentamos tratar», comenta.

Pero, ¿qué es un acúfeno? ¿Por qué aparecen? ¿Se pueden «ver» con algún tipo de prueba? ¿Hay tratamiento para eliminarlos? Vamos por partes. Generalmente, solo la persona que lo sufre es capaz de percibir el sonido, sonido que se suele localizar en uno de los oídos, en los dos o en la cabeza sin que exista una fuente de sonido externo. Ahora bien, hay varios tipos.

«El acúfeno propiamente dicho se origina por una actividad, un fallo en nuestros los oídos o en una conexión con el sistema nervioso central, es decir, con el cerebro. Pero también existen los somatosonidos, que son ruidos que producen las estructuras que están por dentro del oído. Porque dentro del oído hay muchas cosas. Hay vasos, nervios y músculos. Por ejemplo, hay veces que cuando hacemos esfuerzo en el baño escuchamos un ruido en el oído y eso es porque una de las grandes venas de nuestro cerebro pasa muy cerca. O tics musculares que se pueden generar dentro del oído. Estos ejemplos serían generado por algo «real» y los conocemos como somatosonidos», explica la experta, que puntualiza: «Pero los acúfenos solo los oye el paciente y nosotros no podemos escucharlos ni verlos en ninguna prueba».

¿Cómo se llega entonces a un diagnóstico o a un tratamiento? Básicamente basándose en la sintomatología que refiere cada persona. «Se puede estimar como es el acúfeno. Si más grave o más agudo, si tiene más o menos intensidad. Un método habitual es introducir a la persona en una cabina y ofreciéndole ejemplos de sonido. '¿Se parece más a este o a este? ¿Y dentro de esta gama, a este o a este otro? ¿Es más alto o más bajo?' El paciente establece las comparaciones y se estima cómo es ese acúfeno», detalla González Aguado.

Tipos:

Acúfenos: se trata de un pitido de mayor o menor intensidad que el paciente describe y que no procede de ninguna fuente de ruido externo. Se localiza en uno de los dos oídos, en ambos o en la cabeza.

Somatosonidos: sonidos provocados por las estructuras que hay dentro de nuestro oído (vasos, nervios y músculos).

Características, evolución y tratamiento de los acúfenos

Todos hemos escuchado un acúfeno en algún momento de nuestra vida. «Todos recordaremos como el día después de salir de fiesta y haber estado al lado de un bafle sufrimos de un pitido al día siguiente. Eso pasa por hemos sufrido un daño en la cóclea, lo que nosotros llamamos un trauma sonoro agudo. Cualquier daño en la cóclea hace que se genere un acúfeno. Son comunes, por ejemplo, entre los detonadores de explosivos. Estos profesionales no solo pueden perder la audición, sino oír un acúfeno por un daño», comenta González Aguado. 

La cóclea es, por así decirlo, el micrófono que tenemos dentro de nuestro oído. Al igual que sucede con los ojos, la edad provoca una degeneración en nuestro sistema auditivo. Igual que en los ojos nos salen cataratas, en nuestros oídos vamos perdiendo audición. De hecho, los acúfenos están relacionados con esta degeneración y por ello son más habituales en personas de más edad, aunque también pueden aparecer en pacientes jóvenes: «Es algo más frecuente en la edad más adulta e infrecuente en niños y adolescentes. Esto empieza en la década de los 30. Puede haber alguien con 20 años que los tenga, sí, pero es muy, muy raro». Además, los acúfenos son un síntoma de la enfermedad de Ménière, una alteración de los líquidos de la cóclea que produce esta sintomatología junto a los vértigos y la pérdida de audición. 

La causa es desconocida

A día de hoy, los científicos desconocen cuál es la causa del los acúfenos. Tampoco se sabe el origen de esta enfermedad de Ménière. «Quien descubra un tratamiento definitivo que logre quitar será premio Nobel, lo tengo claro. Igual que el que descubra la causa de la enfermedad de Ménière», dice tajante la experta del hospital cántabro. No obstante, no es un imposible. Los acúfenos acumulan un tiempo de estudio relativamente corto y los especialistas se muestra esperanzados en que la investigación permita ir conociendo más y más sobre este problema en los próximos años. «El que más sabe de esto es el doctor Pawel J. Jastreboff. Fue él quien elaboró las teorías en las que, cuando el acúfeno aumenta la intensidad, se relaciona con una zona del cerebro que es la amígdala, que es el centro de las emociones. Te deprimes mucho, no sales, aumenta el acúfeno y te deprimes más. Su teoría lleva menos de 20 años en vigor y es un especialista en acúfenos que está en Estados Unidos».

En el apartado de buenas noticias, destacaremos que la mayoría de los pacientes evolucionan bien. A los afectados se les suele dar un margen de unos seis meses desde su aparición para comprobar como cursa el problema. «Muchas veces se quitan, el cerebro los apaga, siguen estando ahí si te esfuerzas por buscarlos, pero ya no molestan», comenta la portavoz de la SEOL. 

¿Qué tratamientos existen?

Son pocos los afectados por los acúfenos que no logran hacer una vida normal, pero existen. El gran problema es que, del mismo modo que no se conocen las causas, tampoco existe una pastilla que los elimine. «Los tratamientos que hoy en día ayudan a bajar la intensidad, son pocos. No es dar una pastilla y que se le quiten, no hay un tratamiento milagroso, pero hay tratamientos que ayudan a que el cerebro lo apague. Siempre hago el mismo símil. Esto es como el que empieza a trabajar en un puesto de trabajo y tiene un ventilador a su derecha. El primer día lo pasas fatal, pero llega un momento en el que tu cerebro se habitúa», comenta la otorrinolaringóloga. Básicamente, ante un acúfeno, lo que podemos hacer es «entrenar». «Tenemos que llegar a la habituación. En cuanto se llega, la intensidad del sonido baja tanto que llega a ser imperceptible, a no ser que nos enfrentemos a situaciones de silencio o suframos episodios de estrés, ansiedad o de alguna preocupación que haga al acúfeno más presente».

De hecho, y como apunta la línea de trabajo de Pawel J. Jastreboff, los problemas de estrés y ansiedad están íntimamente ligadas a padecer acúfenos y por eso los psicofármacos (junto a otras alternativas terapéuticas) son también tratamientos habituales para rebajar la intensidad de los acúfenos. «Hay farmacología, un abanico muy amplio. Pero que esté demostrada su efectividad, realmente de pocos. Con un nivel de evidencia moderada encontramos fármacos basadas en sustancias del Ginkgo Biloba (un árbol) y los antidepresivos. Eso ayuda a que el paciente lo escuche más bajo. Sobre todo en pacientes con una personalidad con tendencia a la depresión y a la ansiedad. Además, las terapias que más se utilizan en los acúfenos intensos es la TRT (Terapia de Reentrenamiento del Tinnitus). Consiste en exponerle a sonidos que realizan un efecto enmascarador, ayudando a taparlo», detalla González Aguado que completa la pauta terapéutica con la ayuda de la psicología: «La tercera pata de la banqueta sería la terapia psicológica congnictivo conductual. Ayuda muchísimo a bajar la intensidad. Son las tres opciones que han demostrado efectividad».

Tratamiento para los acúfenos (evidencia moderada)

  • Fármacos contra la ansiedad y la depresión y derivados del Ginkgo Biloba
  • Terapia de Reentrenamiento del Tinnitus (TRT)
  • Terapia cognitivo-conductual

Los trastornos del ánimo son un potenciador del acúfeno. Los pacientes con peor gestión del problema muestran una peor evolución. «Son personas que no salen de casa, que están pensando en el acúfeno buena parte del día, que tienen sentimientos tremendistas acerca del acúfeno (como pensar que nunca se les va quitar). Si eres una persona activa, que hacen deporte y que tiene una vida social muy rica son pacientes que van a ir bien. Funciona estar entretenidos en cosas que no es el acúfeno».

Remedios caseros

Del mismo modo, a las personas que sufren acúfenos se les suele recomendar ciertos hábitos domésticos que se han demostrado efectivos para sobrellevar el problema. «Una de las recomendaciones es que cuando lleguen a casa pongan ruido de fondo, que eviten el silencio. Tapar ese sonido para que el cerebro se acostumbre y no piensen en ello. Por ejemplo, poner la radio al llegar a casa o la televisión. A los que les cuesta dormir, sugerimos que se pongan la tele con un temporizador para que se apague mientras concilian el sueño o un radio despertador programado para apagarse en media hora. Eso ayuda mucho a conciliar el sueño», explica la vocal de la Comisión de Otología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología. Alivios a la espera de que la investigación científica alumbre una ruta hacia nuestro oído que ponga fin a este problema. Hay un premio Nobel en juego. 

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Lois Balado Tomé
Lois Balado Tomé
Lois Balado Tomé

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.