Carlos Dolz, gastroenterólogo: «El cáncer de colon es traidor porque cuando da señales de alarma acostumbra a ser demasiado tarde»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

El doctor Carlos Dolz es el presidente de la Sociedad Española de Endoscopia Digestiva (SEED).
El doctor Carlos Dolz es el presidente de la Sociedad Española de Endoscopia Digestiva (SEED). La Voz de la Salud

Según apuntan desde la Sociedad Española de Endoscopia Digestiva, hasta el 90 % de las muertes por cáncer de colon podrían prevenirse con una colonoscopia

01 abr 2022 . Actualizado a las 15:22 h.

El cáncer colorrectal será el tumor más diagnosticado en nuestro país durante este año, según apuntan desde la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). En concreto, se estiman 43.370 nuevos casos: 26.862 en varones y 16.508 en mujeres. Si lo desglosamos por sexos, en el caso de los hombres tan solo es superado por el de próstata con 30.884 casos, y en el de las mujeres, por el de mama con 34.750 casos.

Además, en el 2020 fue la segunda causa de muerte por tumores, tan solo superado por el cáncer de pulmón. En varones se calcula que es el responsable de 8.886 fallecimientos al año, el segundo tras el de pulmón; y en mujeres, es el tumor que más muertes causa, con 6.239 fallecimientos al año, seguido del de mama.

Por estas razones, los programas de detección precoz resultan fundamentales, ya que la supervivencia a los cinco años de los pacientes con cáncer de colon en estadios precoces supera el 90 %, mientras que en un estadio más avanzado se sitúa en torno al 50 o el 70 %. 

Hablamos sobre esta prevención con el doctor Carlos Dolz Abadía, presidente de la Sociedad Española de Endoscopia Digestiva (SEED),  coordinador nacional de la Alianza para la prevención del cáncer de colon y jefe de servicio de aparato digestivo en Hospital Son Llàtzer de Palma de Mallorca. 

—¿A qué edad se suele diagnosticar el cáncer de colon?

—El cáncer de colon es un tumor maligno que incrementa mucho su incidencia a partir de los 50 años. Es decir, en edades jóvenes es un tumor extremadamente infrecuente, pero a partir de esa década se incrementa el número de casos nuevos que se diagnostican por año. Entre personas jóvenes, si entendemos entre los 20 y 30 años de edad, es decir, la segunda o la tercera década de la vida, no es frecuente. Eso no quiere decir que no exista, pero diciéndolo de otra forma: el principal factor de riesgo del cáncer de colon es la edad. Cuántos más años, mayores probabilidades de que pueda aparecer. 

—¿Cuáles serían los otros factores de riesgo?

—El segundo es tener un antecedente familiar de cáncer de colon. Luego hay otros factores que se ha visto que han podido estar presentes, pero quizás con menos fuerza. Como puede ser el tabaquismo, la obesidad o determinada alimentación. Por ejemplo, algunas carnes rojas procesadas. Esto se fundamenta en estudios epidemiológicos que han visto que aquellas personas que consumen más estos productos pueden tener un riesgo superior. Pero eso realmente es difícil de saber, porque, ¿qué come una persona a lo largo de sus últimos veinte años? Es muy difícil hacer esa pregunta y que te contesten con certeza. Las dietas de las personas durante los últimos veinte años pueden cambiar.

—En el caso del consumo de carne roja procesada, ¿estaríamos hablando de un consumo habitual?

—Si, estaríamos hablando de eso. Pero insisto que no es el principal factor. El principal es la edad y el segundo es el antecedente familiar de cáncer de colon. Esa es la parte más importante. Todos los listados deberían de ser valorados de mayor a menos valor y esos dos son los más importantes: la edad y los antecedentes familiares. 

—¿Cuáles suelen ser los primeros síntomas por los que la persona acude al médico?

—Este cáncer es traidor porque cuando da señales de alarma acostumbra a ser demasiado tarde, y con lo cual, lo tenemos que intentar detectar cuando todavía no presenta ningún tipo de síntomas ni señales. Lo que debemos de hacer es anticiparnos y hacer prevención en pacientes que no tienen ningún síntoma. Por poner un ejemplo, la gente se hace mamografías sin notar ningún dolor en el pecho, en la mama, ni ningún bulto. Se la hace de forma preventiva porque quizás esa prueba puede detectar una lesión pequeña imperceptible. En el cáncer de colon deberíamos de hacer lo mismo, adelantarnos a los síntomas. Para eso tenemos que hacer los mecanismos de detección precoz a través del programa de cribado de detección de cáncer de colon. 

—¿Quién debería de hacerse este programa de cribado?

—Se establece entre los 50 y los 70 años de edad, que es el grupo de riesgo del cáncer de colon.

—Es un cáncer que ha reducido en los últimos años su tasa de mortalidad. ¿Una de las razonas ha sido este modelo de prevención?

—Indudablemente, sí. El programa de cribado es la principal herramienta que tenemos en nuestras manos para la reducción de la mortalidad por cáncer de colon. Una vez se ha diagnosticado tenemos la cirugía, la quimioterapia, tratamientos médicos, radioterapia… que pueden aportar mejoras. Pero el gran paso adelante, mas que el tratamiento de la enfermedad una vez se haya manifestado, es la prevención. 

—¿Qué porcentaje de participación tiene el cribado?

—En España se calcula que solamente participa un 46 % de la población a la que se le ofrece el cribado, cuando en otros países europeos la participación está alrededor del 75 %. Es decir, vamos mal. También es cierto que algunos países de la Unión Europea todavía tienen peores cifras que nosotros, pero realmente nosotros nos tenemos que comparar con los que van mejor. Como los niños pequeños en clase, tenemos que estar atentos a aquellos que tienen mejores calificaciones, no con los peores. Eso es un aspecto que hay que enfatizar y hay que hacer llegar a la población general. En Holanda, las cifras de participación en cribados son de un 73 %, en Reino Unido, un 54 %, en Chequia, del 32 %. Pero dentro de nuestras comunidades autónomas la participación es también muy asimétrica. Navarra y País Vasco tienen las mejores cifras de participación. Pero estos programas de cribado, que tienen que implementar los servicios de salud de cada comunidad autónoma, en algunas regiones no han llegado al 100 % de la población, van retrasados. Hay mucha diferencia entre las comunidades autónomas en este sentido. Puede estar mejor protegido en la prevención del cáncer de colon un valenciano que un balear. Y eso es así. Deberíamos luchar para que entre todos los españoles seamos iguales en este sentido: en el acceso a la prevención de las enfermedades graves. 

—Si el cáncer se coge en una fase temprana, ¿la posibilidad de superarlo es mucho mayor?

—Infinitamente mayor. En una fase precoz el cáncer de colon se cura. En una fase avanzada, el cáncer de colon es mortal en el 50 % de los casos. Con lo cual, no hay duda, tenemos que detectarlo precozmente y cuando el cáncer todavía no ha dado síntomas. Si los hay, probablemente vamos a llegar tarde. El cribado consiste en realizar un test de sangre oculta en heces. En aquellos casos que este test da positivo, realizar una colonoscopia. Esta es la pieza principal en el diagnóstico precoz y la curación, en muchos casos, del cáncer de colon. 

—Existen muchos estudios que relacionan la dieta o la alimentación con una mayor probabilidad de sufrir este tipo de cáncer. 

—En el mundo occidental, entendido como Europa Occidental, Norteamérica, Japón, Australia, Nueva Zelanda... la incidencia de cáncer de colon es tres veces superior a la que se observa en África. Hay quien dirá: «es que la raza es diferente». Obviamente, pero también la comida. La alimentación en los últimos años en el mundo occidental ha cambiado mucho. Podemos verlo en las tasas de obesidad que tenemos en estos momentos en adultos y en niños. La población occidental, o la española mismo, no se alimenta igual que hace cincuenta años. Incluso la alimentación del medio rural y las grandes urbes puede ser diferente. Es difícil analizar el papel que tiene la alimentación en la población en una situación cambiante. Pero los datos epidemiológicos que tiene Occidente versus el mundo menos desarrollado, ahí están, y la incidencia del cáncer de colon es diferente. 

—¿En la península hay mayor incidencia en algunas provincias que en otras de casos de cáncer de colon?

—En los últimos datos epidemiológicos no existen grandes diferencias entre comunidades autónomas, estamos muy a la par. Si nos centramos en los países europeos, entre el norte de Europa, centro de Europa y países mediterráneos, tampoco hay grandes diferencias. Triplicamos la incidencia de los países africanos, eso sí, pero nada más. Hubo un tiempo en el que algunas comunidades autónomas tenían datos epidemiológicos y otras que no tenían. La consecuencia fue que las que los publicaron, se han quedado con el «sambenito» de que pueden tener una incidencia superior. Por ejemplo, en Galicia, hace años se publicaron unos datos en los que la incidencia era destacable, pero había otras comunidades autónomas que sencillamente no habían reportado sus datos. Ahora mismo, cuando el Instituto Carlos III de Madrid ha manifestado las tablas de incidencia de este tipo de cáncer en España, la verdad es que no hay diferencias significativas entre comunidades. 

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Podemos usar eufemismos para hablar de él, cambiar de tema, pasar de puntillas o pensar en otra cosa como acto reflejo ante la sospecha de que tenemos síntomas que podrían encajar. Pero ninguna de estas estrategias hará que el cáncer desaparezca. La estadística dice que uno de cada dos hombres será diagnosticado de cáncer en algún momento de su vida. La proporción es algo menor en las mujeres y «solo» una de cada tres acabarán desarrollando esta enfermedad, la segunda causa de muerte en todo el mundo. Este viernes 4 de febrero se celebra el Día Mundial contra el Cáncer, un día para concienciar y educar. También una ocasión de oro para ayudar a todas aquellas personas que están mirando de frente al cáncer.

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Cinthya Martínez Lorenzo
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De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.