María José Méndez, oncóloga: «En un cáncer de próstata cuando aparecen muchos síntomas, es que el tumor está muy avanzado»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

María José Méndez Vidal es oncóloga médica y vocal de la junta directiva de la SEOM.
María José Méndez Vidal es oncóloga médica y vocal de la junta directiva de la SEOM. La Voz de la Salud

Hablamos con la oncóloga sobre cuáles son los primeros síntomas, cómo se puede tratar o si es posible prevenir este tumor

08 abr 2022 . Actualizado a las 14:01 h.

El cáncer de próstata es el más común entre los hombres, según datos de la Sociedad Española de Oncología. Se estima que a lo largo de este año se diagnosticarán 30.884 pacientes en nuestro país. Para conocer más sobre su alta incidencia, los primeros síntomas, tratamientos o posibles medidas de prevención hablamos con María José Méndez, vocal de la junta directiva de la SEOM y oncóloga médica en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. 

- ¿Cuáles serían los factores de riesgo de padecer un cáncer de próstata?

- El cáncer de próstata es un tumor que aparece con el envejecimiento, es decir, que el principal factor de riesgo que tenemos es la edad. De hecho, se dice que si se le hiciera un autopsia a un paciente que fallece ya mayor, muchas veces encontraríamos un tumor de próstata que realmente no ha llegado a darle síntomas ni nada. Hay tumores de próstata que nunca llegan a dar problema y se comportan de una manera muy indolente, y después otros que son más agresivos y llegan a manifestarse antes. A partir de los 50 años empieza a aumentar la incidencia de cáncer de próstata y la media de edad de la mayoría de los pacientes estaría en torno a los 75 años. Se trata de una enfermedad relacionada con el envejecimiento celular, y por lo tanto, la edad es un factor de riesgo. 

Otro factor de riesgo sería la raza. La raza negra tiene más riesgo de padecer cáncer de próstata y además, cuando se diagnostican suelen ser tumores más avanzados que son más agresivos y que, por lo tanto, también tienen una mayor mortalidad. Es decir, existen factores pronósticos más desfavorables que la raza blanca. También se sabe que la raza asiática tiene menos incidencia que la caucásica. Eso no quiere decir que no aparezca cáncer de próstata en asiáticos, sino de que existe menos riesgo. Normalmente está relacionado con genes y también con estilos de vida. El estilo de vida de un país influye mucho en la aparición de una determinada enfermedad o que sea más frecuente en una zona del mundo que en otra. 

El tercer factor de riesgo importante serían los antecedentes familiares. Porque al igual que en el de colon y el de mama, existen determinados genes que se pueden heredar y que favorecen la aparición del tumor. De hecho, si tú tienes un familiar, como tu padre o tu hermano, con un cáncer de próstata, aumenta mucho el riesgo de padecerlo tú también. Por eso hay que estar más atento e intentar hacer un diagnóstico más precoz. A veces no podemos evitar que surjan los tumores, pero sí diagnosticarlos de forma más precoz. 

Por último, otro de los factores que también se ha relacionado, aunque con menos relevancia, es que aquellos pacientes que tienen muchas prostatitis o infecciones en la próstata tienen más probabilidades de desarrollarlo. Aunque eso no está tampoco claramente demostrado. Los otros tres factores de riesgo están claramente demostrados, pero este no tanto. 

- Se trata del tumor más frecuente entre los hombres, ¿existe una explicación?

- Realmente no hay explicación. Es un tumor muy frecuente, pero no se sabe el porqué. Al ser una enfermedad relacionada con el envejecimiento y cada vez vivimos más, es un tumor frecuente en nuestro medio. Afortunadamente la mayoría no se diagnostica de forma avanzada y son curables. 

- ¿Cuáles son los síntomas cuando el paciente va al médico?

- Son muy variables. Afortunadamente, tal como he comentado antes, se diagnostican de forma localizada, por lo que muchos enfermos que tienen este tipo de enfermedad no tienen ningún síntoma. De hecho, cuando aparecen muchos síntomas, el tumor ya está muy avanzado. Aquí hay un abanico grande de posibilidades: desde pacientes —afortunadamente la mayoría— en los que se ha detectado el cáncer, pero que no tienen ningún síntoma; o pacientes que ya tienen molestias para orinar, dolor de huesos o de abdomen. Son casos en los que cuando se diagnostica, ya hay metástasis. Muchas veces las molestias urinarias no son a causa de un cáncer de próstata, son hiperplasias. Es decir, crecimientos de la próstata benignos y que dan sintomatología de molestias al orinar, orinar más por la noche, hacerlo de manera más frecuente o con menos cantidad… y eso no siempre significa que puedas tener un cáncer de próstata. Hay que hacer una especie de diagnóstico diferencial. Como he comentado antes, hay pacientes que pueden no presentar ningún síntoma y otros que pueden tener mucho dolor con la metástasis. 

- ¿Cómo se diagnostica?

- Cuando intentas detectar un cáncer de próstata se deben hacer dos cosas. La primera, determinar un marcador en sangre que es específico de la próstata que se llama PSA (antígeno prostático específico). Es importante recalcar que todos los varones tienen algo de PSA y que eso no quiere decir que tengan cáncer. No obstante, cuando se encuentra muy elevado, la sospecha de que debajo se encuentre un cáncer, es alta. De esta forma, el diagnóstico de cáncer de próstata sería una combinación de una elevación del marcador PSA con un tacto rectal sospechoso. A veces puede tener un tacto rectal normal y un PSA muy elevado. No tienen por qué darse las dos cosas, pero sería una combinación de estas dos. 

A veces el diagnóstico también puede venir porque al paciente se le haya hecho una resonancia por otro motivo y al hacerse la prueba se pueda ver. Pero normalmente, la mayoría de pacientes se diagnostican por la analítica y por tacto rectal. Hay que recalcar que un PSA elevado, aunque lo tengas en 50, no es cáncer seguro, y que hay que confirmarlo con biopsia.

- Aún siendo el segundo cáncer más común entre hombres, no existe un cribado. ¿Por qué?

- Es verdad que siempre decimos que a pesar de ser una de las enfermedades que más incidencia tienen y que además se puede curar si se diagnostica de forma precoz, no hay un programa de cribado establecido. La verdad es que se han hecho muchos estudios, pero para hacer un cribado en la población, como es caso del de colon o mama, estos estudios han demostrado que salvan muchas vidas. De momento, los estudios que han hecho de analitica PCA con miles de pacientes no han dado unos resultados concluyentes. No parece, por así decirlo, que un cribado en la población detecte muchos cánceres que finalmente necesiten un tratamiento y que eso aumente la supervivencia de esa enfermedad. Lo que sí recomendamos siempre es hacer lo que se llama «cribado oportunista». En el cáncer de próstata no van a llamar al paciente para que venga al centro de salud a hacerse una analítica pero sí que el médico, en un paciente de más de 50 años sobre todo, haga una determinación para hacerle una analítica. Y a través de ella, ya sabes que si tiene un PSA muy bajito, ese paciente tiene unos valores muy normales.

Otra de las cosas que nosotros también solemos recomendar es que aquellos pacientes que tengan antecedentes familiares, sobre todo padre o hermano con cáncer de próstata, estos sí que tienen que hacerse una analítica antes de los 50 años. Porque ahí hay que adelantar un poco por si se trata de algo relacionado con la herencia. 

- ¿Cuál sería la tasa de supervivencia de un cáncer de próstata?

- Puede haber cánceres de próstata que aunque tú los dejes y no los trates, solo con vigilar, y que nunca den problemas, así como pacientes en los que el tumor ya se diagnostica en avanzado. Así, la supervivencia en general es de más de un 90 % teniendo en cuenta todos los estadios de la enfermedad. Desde la localizada, en la que no han salido ganglios o en la que ya existe metástasis. Entonces, teniendo en cuenta todos estos casos, más de un 90 % se curaría. Es muy buena la tasa de curación. 

- ¿Sería posible que el cáncer se encuentre ahí pero que no corra riesgo?

- Efectivamente. Hay algunos pacientes que de forma muy segura, se pueden seguir solo con vigilancia, sin tratamiento. Porque claro, los tratamientos también tienen consecuencias. A veces son agresivos y generan problemas en el paciente. Hay que saber qué tumor tiene una alta probabilidad de que de problemas, y por tanto este sí que hay que tratarlo, o cuáles son de bajo riesgo y solo necesitan vigilancia activa. Ese paciente estará muy seguido, muy de cerca, pero no hace falta de entrada ponerle tratamiento. Si ese tumor cambia en algún momento, puede llegar el momento de tratarlo y hay que hacerlo sí o sí. 

 - ¿Cuáles serían los tratamientos?

- Cuando no existe metástasis y la enfermedad está localizada se puede tratar con radioterapia, ya que existen varios tipos y cada vez mejora más, con menos efectos secundarios. Luego estaría la braquiterapia, que serían una especie de semillas que son radioactivas que se meten en el tumor y que se liberan a nivel local. Por eso dan menos efectos secundarios. Pero están indicadas para unos pacientes muy concretos. Por otro lado, el otro gran tratamiento curativo sería la cirugía. Y también hay muchos tipos. De hecho, cada vez se hace menos cirugía convencional abierta. Antes se realizaba prostatectomía abierta, en la que se abría el abdomen, y ahora se hace mucho prostatectomía laparoscópica y robótica, con unos sistemas especiales que hacen que el tratamiento presente menos secuelas después de la cirugía. Que el posoperatorio sea más corto y con menos riesgo de infecciones. Eso sería el tratamiento de la enfermedad localizada: pacientes que se vigilan y que no se tratan de entrada, o bien que se opta por la radioterapia o cirugía. 

También se tratan con hormonoterapia algunos tumores que después también se tratan con radioterapia. Se utiliza tratamiento hormonal para reducir un poco el tumor y luego hacer radio. Lo que hacemos es una especie de castración, es decir, quitar la testosterona. Hace ya un tiempo, lo que se hacía era quitar el testículo. Pero desde hace muchos años tenemos fármacos que se administran a través de inyecciones y que lo que hacen es disminuir la testosterona. De forma general, al hacer esto, se disminuye mucho el tamaño del tumor porque es muy sensible a la privación de andrógenos. Al igual que el cáncer de mama cuando se le quitan los estrógenos. No obstante, el cáncer de próstata es mucho más dependiente de hormonas que el cáncer de mama porque más de un 99 % son sensibles a la privación de andrógenos. 

- ¿Y en el caso de que se presente metástasis?

- Esa sería la primera maniobra en el caso de que se presente metástasis: disminuir la testosterona. Luego ya tenemos diferentes mecanismos. Podemos administrar determinadas quimioterapias. Antes se ponía solo tratamiento hormonal pero eso duraba poco tiempo y al final el paciente se acaba haciendo resistente, y ya cada vez más, desde el principio lo que añadimos es, o bien quimioterapia con esa hormona, o bien agentes hormonales de nueva generación mucho más potentes combinados con esas inyecciones que lo que hacen es eliminar la testosterona. Con eso estamos mejorando mucho más la supervivencia de estos pacientes. Si el paciente fracasa a este tipo de tratamiento tenemos otro tipo de quimioterapias, fármacos dirigidos contra determinadas mutaciones del tumor… 

Hay mucho desarrollo, pero el tratamiento principal sería el combinado o no con quimioterapia o con agentes hormonales más potentes. Y luego ya, dependiendo de lo que haya recibido el paciente, otra línea de radioterapia, un fármaco para determinadas mutaciones… Es lo que se conoce como medicina de precisión y de la que se habla mucho hoy en día. Son tratamientos que han mejorado mucho y aunque sabemos que ya no los vamos a curar, porque el tumor se ha escapado al hueso, al pulmón o a ganglios fuera de la pelvis, también sabemos que la supervivencia será superior. 

 - ¿Se puede prevenir el cáncer de próstata?

- Hay muchos estudios que se han ido haciendo para ver si se consigue que con determinados suplementos se mejore o se disminuya la incidencia en una determinada población. Pero todavía no se ha demostrado. Se han hecho estudios con determinados antioxidantes que se administraban en una población muy grande, o con vitamina E, si bien ninguno da resultados precisos. Hay fármacos que se utilizan mucho, en general, en medicina, que son las estatinas y que sirven para disminuir el colesterol, así como otro indicado para la diabetes, que parece que disminuyen un poco la incidencia. Pero de momento ninguno de los estudios ha demostrado beneficio. 

Y luego, como en la población asiática es menos frecuente este cáncer y se supone que es una combinación de genética, de cómo se alimentan, y teniendo en cuenta que su dieta es muy diferente a la europea y americana, se están haciendo estudios con soja pero tampoco han demostrado nada. A nivel poblacional no podemos recomendar a nadie «tómese esto». De momento, como no tenemos cómo prevenirlo, lo que sí debemos dar importancia es al diagnóstico precoz, sobre todo en pacientes mayores o con antecedentes familiares. Porque cogiéndolo a tiempo va a ser curable casi al 100 %.

El cáncer de próstata es el tipo de cáncer más común entre los varones.

Cáncer de próstata: síntomas, factores de riesgo, prevención y pronóstico

U. RODRÍGUEZ

El cáncer de la próstata es una enfermedad que se desarrolla principalmente en varones de edad avanzada. Un 90 % de los casos se diagnostican en mayores de 65 años. Según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) es el cáncer más común en hombres, de todos los tumores detectados en varones supone el 19 %. Las estimaciones indican que se diagnosticarán 30.884 este 2022. Es uno de los problemas médicos más importantes a los que se enfrenta la población masculina debido a su alta prevalencia, a que es una de las principales causas de muerte en hombres españoles y a que influye en la calidad de vida de los pacientes.

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Cinthya Martínez Lorenzo
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De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.