El párkinson contado por Michael J. Fox: «No quiero vivir así, pero he aceptado que no tengo otra manera de hacerlo»

Uxía Rodríguez Diez
U. RODRÍGUEZ LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

El actor Michael J. Fox habla en sus memorias sobre las etapas de su vida relacionadas con la salud, desde su experiencia con el párkinson hasta la operacion de un tumor benigno en la medula espinal
El actor Michael J. Fox habla en sus memorias sobre las etapas de su vida relacionadas con la salud, desde su experiencia con el párkinson hasta la operacion de un tumor benigno en la medula espinal La Voz de la salud

El actor relata en sus memorias cómo es vivir con la enfermedad, todas las dificultades a las que se ha enfrentado en los últimos años (incluido un tumor en la médula espinal) y de donde nace su esperanza y optimismo

12 abr 2022 . Actualizado a las 11:16 h.

«Después de treinta años con párkinson he llegado a una especie de tregua con mi enfermedad. Tenemos una larga historia juntos, y hace tiempo que me he dado cuenta de que el control queda descartado. En su lugar me he conformado con un arreglo que requiere adaptabilidad y resiliencia». El que habla es Michael J. Fox, el legendario actor de Regreso al futuro fue diagnosticado con párkinson con solo 29 años. En su último libro, No hay mejor momento que el futuro (Libros Cúpula), narra las etapas de su vida, desde su experiencia con el párkinson hasta la operación de un tumor en la médula espinal. Unas memorias en las que cuenta sus momentos más duros y su historia de lucha con sus luces y sus sombras.

«Cuando en 1991, a los veintinueve años, me diagnosticaron párkinson, Tracy y yo no habíamos cumplido los treinta, estábamos casados y ya habíamos tenido un hijo. Yo llevaba un tiempo notando dolores musculares y un ligero temblor en un dedo», cuenta el actor. Michael J. Fox explica cómo se refugió en el alcohol y cómo entre los primeros recuerdos de su primer hijo está «ir a la nevera a buscarme cervezas». Su mujer logró que abandonara esa adicción «pero el párkinson iba a acompañarme el resto de mi vida».

Cuatro años después del diagnóstico Tracy se quedó embarazada de sus hijas gemelas (ahora tienen 28 años). «La gente se sentía extrañamente cómoda preguntándonos si nos preocupaba traer más hijos al mundo teniendo que enfrentarnos a la incógnita de una enfermedad neurológica grave y al miedo de que pudiera ser hereditaria. Nosotros no estábamos preocupados, y ellos tampoco deberían estarlo», explica el canadiense. Después llegaría su cuarta hija, Esmé, «el párkinson ha sido una constante en su vida familiar».

Una enfermedad que fue un secreto de puertas para fuera durante siete años. Pero en 1998, durante el rodaje de la serie Spin City, ya no pudo seguir disimulando. «Decidí hacer pública mi enfermedad. Dos años más tarde, y tras pensarlo detenidamente, tomé la decisión de retirarme de la serie y del mundo del espectáculo. A mis cuarenta años, mis síntomas habían llegado a un punto que consideré incompatibles con mi carrera. Visto con perspectiva, es posible que me precipitara», explica.

Lo cierto es que tras dos años de retiro se volvió a poner delante de las cámaras con uno de sus más míticos papeles, el del doctor Kevin Casey en Scrubs. «En lugar de intentar acabar con él, invité al párkinson al plató conmigo». Luego, se mantuvo en la actuación con papeles secundarios en Boston Legal (2004-2008), Curb Your Enthusiasm (2000), The Good Wife (2010) o Rescue me (2009), con el que ganó el Emmy a Mejor Actor Invitado.

Michael J. Fox enlaza en sus memorias un recorrido por esos años y reflexiones sobre su momento actual: «Antes solía desafiar la gravedad diariamente y era capaz de correr como un pura sangre. Ahora tengo sesenta años y me contento con caminar como si tuviera noventa». El actor explica que «hay quien solo ve la parálisis o los temblores de las manos y las extremidades. Sin duda, forman parte del proceso pero, al menos en mi experiencia, son síntomas que se vuelven tolerables con el tiempo. Mucho más complicado es aceptar la disminución de la capacidad de moverse. Sin la intervención de un agente químico, el párkinson me deja petrificado, inmóvil, inexpresivo, mudo y por completo a merced de mi entorno». Los problemas de movilidad ocupan muchas páginas del libro, «debo planificar cada paso que doy. Nada de dar rodeos tontos ni malgastar fuerzas».

También cuenta cómo su salud empieza a empeorar durante unas vacaciones en el año 2018 y deben adelantar su vuelta a Nueva York. «¿A qué se debe la flojera de mis extremidades? ¿Por qué se me duermen los dedos de las manos y de los pies? ¿Por qué no puedo ponerme en pie sin caerme? El culpable que no tiene que ver con mi párkinson, está alojado en mi columna». Así comienza la segunda gran historia sobre la salud de Michael J. Fox. «Mi neurólogo lleva años controlando un tumor que tengo en la médula espinal, un ependinoma». El actor explica su búsqueda del mejor neurocirujano y lo que este le dijo: «Es muy poco frecuente que el párkinson y este tipo de tumor se den a la vez. Si no se opera dentro de poco será incapaz de caminar».

Tras una complicadísima operación llegó un episodio de delirios y alucinaciones. «Se suponía que me ibais a curar, pero no noto la espalda, no noto las piernas. No sois médicos, sois actores y me estáis engañando. Lo sé porque yo también soy actor».

La recuperación tras la extirpación de ese tumor benigno fue muy dura. Michael necesitaba asistencia de día y de noche, «la operación me ha convertido en alguien dependiente hasta niveles insoportables, y me reboto cada vez que una mano viene a sostenerme. Cada vez que voy al baño me siento vigilado como un recién nacido en la hora del baño», cuenta.

Cuando todo parecía mejorar, llegó otro revés tras una caída en la cocina de su casa, una de las primeras veces en las que lograba quedarse solo, como él quería. Un húmero roto, otra operación y un cuarto de kilo de hierro y tornillería. «No veo la manera de encontrarle el lado positivo. El optimismo es un estado mental al que uno llega por decisión propia y ahora soy incapaz de llegar a nada».

El actor explica que todo comienza de nuevo otra vez. Enfermeros, rehabilitación, dependencia. Tras otro largo proceso en 2019 Spike Lee le ofrece grabar la escena pendiente de See You Yesterday y The Good Wife le recuperó para unos cuantos episodios. «Mi creciente dificultad para memorizar y verbalizar las palabras es solamente una gota entre tantas que van llenando el vaso. Mis lapsus de memoria obedecen a un motivo, sea la edad, los problemas cognitivos derivados de mi enfermedad, la distracción que provoca el alud de sensaciones del párkinson o la falta de ellas provocada por el tumor de mi médula, pero me conformo con interpretarlos como un indicador. Todo tiene su momento, y mi tiempo de trabajar doce horas diarias y memorizar siete páginas de diálogos ha quedado atrás. Al menos por ahora», explica para anunciar su segundo retiro a los 59 años.

«Al final, todo se resume en dar gracias. Estoy agradecido por todo, por cada fractura, por cada gesto y por cada giro equivocado, por las pérdidas inesperadas porque han ocurrido de verdad y porque solo así se pueden poner de relieve la alegría, los logros t el tremendo amor de mi familia. Creo que, al final, puedo ser al mismo tiempo un optimista y un realista».

A Kuka García le diagnosticaron la enfermedad de párkinson con 56 años.

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Kuka García Rodríguez tiene 60 años y lleva cuatro conviviendo con el párkinson. Ella misma reconoce que era consciente de que le estaban sucediendo «cosas extrañas» antes de que llegara el diagnóstico, pero que nunca se imaginó que pudieran ser síntomas de esta enfermedad neurodegenerativa. «Como tenía problemas de espalda desde joven, al final lo achacas todo a eso», cuenta. 

En los meses anteriores, Kuka sentía que le pesaban los pies, los arrastraba y casi no podía levantarlos. «Llevaba sandalias de verano y es como si tuviera unas botas metálicas a la hora de andar», comenta. Explica que caminaba de una forma mucho más lenta: «Yo pensaba siempre que los demás iban muy deprisa, pero no, era yo la que iba más despacio y no me daba cuenta». Al igual que dificultades a la hora de abrocharse los botones de una camisa o sufrir pérdidas de equilibrio. «Iba andando y me balanceaba de un lado a otro, y yo decía, bueno, cada vez tengo la espalda peor», confiesa. 

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Uxía Rodríguez Diez
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A Rúa, Ourense (1986). Coordinadora de La Voz de la Salud con una misión, que todos nos cuidemos más y mejor. La pandemia de covid-19 no solo la viví, también la conté en La Voz de Galicia. Mucho antes de todo esto trabajé en Vtelevisión durante casi una década como redactora, reportera y presentadora. Allí dirigí y presenté el programa Sana sana, sobre sanidad, bienestar y nutrición.

A Rúa, Ourense (1986). Coordinadora de La Voz de la Salud con una misión, que todos nos cuidemos más y mejor. La pandemia de covid-19 no solo la viví, también la conté en La Voz de Galicia. Mucho antes de todo esto trabajé en Vtelevisión durante casi una década como redactora, reportera y presentadora. Allí dirigí y presenté el programa Sana sana, sobre sanidad, bienestar y nutrición.