Por qué la meningitis mata a uno de cada 10 pacientes: «El diagnóstico debe ser lo más rápido posible»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

La meningitis tiene una tasa de mortalidad del 10 % y es más prevalente en niños y adolescentes.
La meningitis tiene una tasa de mortalidad del 10 % y es más prevalente en niños y adolescentes.

La enfermedad causa una inflamación de las membranas que cubren el cerebro y puede dejar secuelas a largo plazo en un 20 % de los afectados. Analizamos todos los síntomas de alerta, vacunas y tratamientos disponibles

24 abr 2022 . Actualizado a las 13:14 h.

El 24 de abril se conmemora el Día de los Afectados por la Meningitis, una enfermedad en la que las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal (meninges) se inflaman, generalmente a causa de una infección. Aunque la vacunación la ha relegado del podio de las enfermedades más mortales, la meningitis aún tiene una tasa de mortalidad del 10 % y deja secuelas en más del 20 % de los supervivientes, según explica la Sociedad Española de Neurología (SEN). Algunas de las secuelas más frecuentes son discapacidad motora e intelectual, sordera y epilepsia.

La meningitis afecta mayormente a niños y jóvenes. Pese al avance en el diagnóstico y la vacunación, continúa siendo una patología que puede causar complicaciones severas y dejar secuelas que afecten gravemente a la calidad de vida de las personas que la han padecido. De hecho, la sepsis meningocócica es la primera causa de muerte por infección en niños y adolescentes en el país.

Cómo se produce la meningitis

«Lo normal es que sean causadas por microbios: bacterias o virus. Las más frecuentes a nivel mundial son las meningitis víricas, que no suelen ser las más graves. A las que más les tenemos miedo, las meningitis graves que ponen en peligro la vida de los niños, suelen ser las meningitis bacterianas, que, epidemiológicamente, son menos frecuentes que las víricas», explica Marta Guillán, Secretaria del Grupo de Estudio de Neurología Crítica e Intensivista de la Sociedad Española de Neurología. También, aunque son menos frecuentes, existen meningitis causadas por parásitos, hongos, o causas no infecciosas, como reacciones químicas o alteración del sistema inmune.

En España, casi el 90 % de los casos de meningitis que se producen cada año son debidos a infecciones causadas por agentes víricos o bacterianos, según datos de la SEN. Los niños menores de 5 años y jóvenes entre los 15 y 24 años son los grupos poblacionales que con más frecuencia se ven afectados por esta enfermedad.

«Hay muchos más virus que producen meningitis que bacterias. Los virus son más ubicuos, están en todas partes. Es más frecuente tener un catarro producido por virus que una neumonía producida por bacterias. Esto es igual», ilustra la neuróloga Marta Guillán.

«Las meningitis víricas pueden pasar desapercibidas. Puede ser un dolor de cabeza fuerte, una fiebre alta, encontrarte mal durante tres o cuatro días. Puede que ni siquiera vayas al médico. A veces pueden ingresar en el hospital, pero se les pone hidratación y analgésicos, nada más. Esos casos pueden evolucionar favorablemente con un tratamiento sintomático. Pero las meningitis bacterianas sí que son muy graves, sobre todo en niños o adolescentes. Y hay que diagnosticarlas rápido y tratarlas rápido, porque sí que requieren antibióticos. Hay antibióticos eficaces que, si la pillas a tiempo, el paciente se pone bien. Y para esas bacterias, además, hay vacunas. Tenemos, a día de hoy, vacunas para prácticamente todas las bacterias que causan meningitis. No se puede generalizar, pero existen vacunas», señala Guillán.

Por este motivo es que las meningitis «afectan más a gente joven, porque los niños aún no tienen completo el calendario de vacunación. Lo importante es que los hermanos mayores estén vacunados, porque los adolescentes pueden portar estos microbios en la nariz o la faringe, no tener síntomas y contagiar a niños pequeños. Se suele contagiar por las gotitas de saliva, por vía respiratoria, igual que el covid. Los adultos muchas veces son asintomáticos y pueden contagiar a niños o adolescentes», explica la neuróloga.

Diagnóstico y tratamiento

Para detectar una meningitis se tienen en cuenta, en primer lugar, los síntomas que el paciente manifiesta en urgencias o en consulta. «Hay una serie de síntomas que orientan la presencia de una meningitis. Son síntomas generales, como la fiebre y dolor de cabeza, rigidez de nuca, que es una dificultad para mover el cuello, y luego pueden tener náuseas y vómitos acompañando al dolor de cabeza. Para diagnosticar la meningitis lo que habría que hacer es una punción lumbar, que es una prueba que consiste en extraer un líquido que tenemos en el cerebro y que discurre a través de la columna. Se extrae ese líquido a nivel lumbar y se estudia. Con esto se puede detectar el germen responsable de la meningitis», detalla Pablo Irimia, neurólogo Coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Síntomas frecuentes en bebés:

  • Fiebre
  • Irritabilidad
  • No comer bien
  • Somnolencia o dificultad para despertarse
  • Letargo (falta de energía)

Síntomas frecuentes en niños y adultos:

  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Rigidez de cuello
  • Mayor sensibilidad de los ojos a la luz
  • Somnolencia o dificultad para despertarse
  • Náuseas
  • Irritabilidad
  • Vómitos
  • Falta de apetito
  • Letargo 

«El tratamiento de la meningitis es con antibióticos y la clave está en el diagnóstico lo más precoz posible y el inicio de tratamiento lo más rápidamente posible. Se sabe que son enfermedades que se asocian a mortalidad si no se tratan precozmente. Un 10 a 20 % de las personas pueden fallecer si tienen una meningitis grave», señala el neurólogo.

Secuelas y complicaciones de la meningitis

«Más o menos un 20 a 30 % de los pacientes pueden quedar con secuelas. Las más frecuentes que se ven normalmente son, fundamentalmente, la sordera, y luego, la afectación de otros nervios craneales que puede aparecer con síntomas como la epilepsia. Para que no haya secuelas, la clave es el tratamiento precoz», explica Irimia. «Hay secuelas que, si se produce una lesión de un nervio craneal, es muy difícil que se puedan mejorar. Es el caso, por ejemplo, de la sordera, o la parálisis de algunos nervios craneales. En los pacientes en los que queda como secuela una epilepsia, habría que tratar esa enfermedad que queda como secuela permanente. Luego hay otra serie de secuelas, como puede ser que las meninges se queden más engrosadas y que el líquido que tenemos en el cerebro no se reabsorba del todo bien. A veces, eso produce un acúmulo de líquido en el cerebro y hay que tratarlo con medicamentos, o bien con alguna cirugía, para tratar de que ese líquido drene de forma adecuada», añade el especialista.

«Las secuelas se dan porque es una infección grave, entonces, si no se corta a tiempo, la inflamación de las meninges produce hipertensión intracraneal, es decir, que no circula bien el líquido cefalorraquídeo, que es el líquido que rodea el cerebro. Entonces, se ve comprimido y eso puede llevar a un coma. Aparte, esa inflamación de las meninges que rodean los nervios puede afectar, por ejemplo, al nervio de la audición, y producir sordera, que es una secuela típica de la meningitis», dice Guillán.

En este sentido, se trata, subrayan todos los expertos, de una emergencia médica, ya que del diagnóstico precoz y del tratamiento depende el pronóstico para los pacientes. El problema, además, es que la meningitis «se desarrolla en horas. En cuestión de horas, uno se pone muy grave. Entonces, por ejemplo, cuando afecta a lactantes, es difícil reconocer los síntomas, porque no pueden hablar. Y el niño tiene poca defensa ante una infección así de grave. Es una emergencia médica, porque es muy rápido ese desarrollo», explica Guillán.

En España, una de las meningitis más temidas es la producida por la bacteria Neisseria meningitidis, el meningococo. Es una infección bacteriana aguda y grave que, si bien en algunos casos se limita a infectar solo a las meninges, también se puede expandir a la sangre. Si es así, se denomina sepsis meningocócica y, en España, es la primera causa de muerte por infección en niños y adolescentes.una patología que puede causar complicaciones severas y dejar secuelas que afecten gravemente a la calidad de vida.

«Hay una serie de factores pronósticos que condicionan que puedan quedar secuelas y uno de ellos es el momento de inicio de tratamiento antibiótico. Cuanto más se demore, más probabilidad de que haya secuelas. También está la edad. Cuanto mayor sea una persona, mayor probabilidad hay de que tenga mortalidad o secuelas a largo plazo», apunta Irimia.

Por esa razón, ante una fiebre súbita, dolor de cabeza fuerte y/o la presencia de rigidez en el cuello o náuseas o vómitos, la SEN recomienda buscar atención médica inmediata.

Prevención y pandemia

Según informa la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, en el último año, los casos de enfermedad meningocócica se han reducido en un 31 %. Se estima que esto se debe a las restricciones de movimientos, las medidas de protección frente a la pandemia y la introducción en el calendario de vacunación de la vacuna Men ACWY en adolescentes. En este sentido, al tratarse de una enfermedad que tiene mecanismos de transmisión similares a los del covid-19, la distancia de seguridad y el uso de mascarillas han permitido que las bacterias y los virus que la causan no se diseminen tan fácilmente.

Medidas preventivas

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos recomiendan:

  • Lavarse las manos con agua y jabón frecuentemente, por al menos 20 segundos, en especial después de cambiar pañales o de ir al baño
  • Evitar el contacto cercano (como tocar o dar la mano) con las personas que estén enfermas
  • Limpiar y desinfectar las superficies que se tocan frecuentemente
  • Quedarse en casa si está enfermo y no mandar a los niños a la escuela cuando estén enfermos

«Una de las maneras de prevenir que una persona desarrolle una meningitis es la vacunación adecuada. Cada vez disponemos de mejores vacunas y podemos prevenir vacunas de diferentes gérmenes para los que antes no existía vacunación. Ahora se está promoviendo la vacunación frente a gérmenes como el meningococo o el neumococo, que son probablemente las bacterias que con más frecuencia producen meningitis bacterianas, y tenemos vacunas que, de alguna forma, cubren la mayoría de los neumococos y los meningococos. Evitamos así la infección o incluso, si aparece la infección, podemos conseguir que sea de menor gravedad», señala Irimia.

Miguel Ángel López Zúñiga, médico y superviviente de meningitis, insiste en la necesidad de que la vacunación forme parte del calendario vacunal en todas las comunidades. «Lo más importante es que las autoridades sanitarias se hagan cargo de prevenir este problema. Ahora mismo, en España, tenemos un problema referente a la vacunación. No todos los niños tienen las mismas posibilidades de vacunarse según en qué comunidad autónoma vivan. En un país desarrollado como el nuestro, no se puede permitir eso. La vacunación debe ser entera y completa vivas donde vivas en el territorio», afirma.

Miguel Ángel López Zúñiga sufrió una meningitis en sus primeras hroas de vida y, a sus 31 años, sigue superando las secuelas.

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Laura Miyara

La meningitis, una inflamación de las membranas que recubren el cerebro, es una de las enfermedades más temidas por los padres durante la infancia. Se trata de un problema que puede avanzar sobre el organismo de un niño muy rápidamente y llevarlo al coma en cuestión de horas. En particular, las meningitis bacterianas son las responsables de la sepsis meningocócica, que es la primera causa de muerte por infección entre niños y adolescentes en España. Al mismo tiempo, es una enfermedad que, en muchos casos, deja secuelas. Así le ocurrió a Miguel Ángel López Zúñiga (1990), que contrajo meningitis en el nacimiento. Tres décadas más tarde, el superviviente se ha convertido en médico y ayuda a sus pacientes a superar la enfermedad que él mismo atravesó en sus primeros momentos de vida.

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Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.