Repunte de sarampión: ¿a qué se debe?, ¿cuál es la situación en España?

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Entre enero y febrero de este año se notificaron casi 17.338 casos de sarampión a escala mundial, frente a los 9.665 del mismo período del 2021.
Entre enero y febrero de este año se notificaron casi 17.338 casos de sarampión a escala mundial, frente a los 9.665 del mismo período del 2021. La Voz de la Salud | iStock

Los casos a nivel mundial han aumentado un 79 % en los primeros meses del año con respecto al mismo período del 2021. La pandemia y la guerra en Ucrania son grandes detonantes de brotes

23 jun 2022 . Actualizado a las 18:29 h.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef han advertido recientemente de una «tormenta perfecta» para que se produzcan nuevos brotes de sarampión. Con un repunte que hizo que los casos aumentaran casi en un 80 % a nivel mundial durante los primeros dos meses del 2022, en comparación con enero y febrero del 2021, las condiciones parecen dadas para que la enfermedad se esparza en distintas regiones, a pesar de la eficacia demostrada de las vacunas para prevenirla.

El problema del sarampión no es nada nuevo. De hecho, la OMS lleva más de dos décadas atacando esta enfermedad con un plan de lucha que comenzó en el año 2000. «Esa estrategia llevó a una serie de acciones a nivel mundial tanto para mejorar la vigilancia del sarampión como para mejorar las coberturas vacunales. Y la verdad es que entre el año 2000 y el 2020 se ha disminuido en más de un 90 % la incidencia de la enfermedad», observa el investigador Juan Emilio Echevarría Mayo, jefe de Grupo de la Unidad de Virus Exantemáticos, Parotiditis y Rabia en el Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III.

Así, si a comienzos del siglo XXI morían de sarampión alrededor de un millón de personas al año (en su gran mayoría, niños), en el 2020 esa cifra se había reducido a 60.000. «Se estima que entre el año 2000 y el 2020 se han prevenido unos 31 millones de muertes a nivel mundial», apunta en este sentido Echevarría. Sin embargo, el virus del sarampión es sumamente contagioso y eso hace que, dadas unas circunstancias favorables a su reproducción, los casos aumenten con gran velocidad.

Qué es el sarampión

El sarampión es una infección que suele atacar a las personas durante la infancia y es causada por un virus de la familia de los paramixovirus. La enfermedad se transmite a través del contacto directo entre personas y también a través del aire. De esta forma, el virus ataca inicialmente el tracto respiratorio, infectándolo, y luego se extiende al resto del organismo.

Según la OMS, el primer síntoma que da el sarampión aparece unos 10 o 12 días después de la exposición al virus y es una fiebre que suele ser muy alta y se mantiene durante una semana. En esta fase inicial, los síntomas incluyen también mocos, tos, ojos llorosos y pequeñas manchas blancas en el interior de las mejillas. Al cabo de unos tres días aparece el exantema, la erupción de la piel que asociamos típicamente con el sarampión. El exantema comienza en el rostro y se extiende hasta cubrir las manos y los pies. El exantema dura unos 5 días y, pasado ese tiempo, se desvanece.

En general, la mayoría de las muertes se deben a complicaciones del sarampión. La OMS explica que esto es más probable que suceda en pacientes menores de 5 años o en adultos mayores de 30. Algunas de las complicaciones más graves que puede provocar la enfermedad son la ceguera, la encefalitis (infección acompañada de edema cerebral), la diarrea grave con deshidratación, infecciones de oído o neumonías.

Es importante subrayar que las complicaciones se dan en la mayoría de los casos en personas que no han sido vacunadas. Por esta razón, y porque no existe un tratamiento curativo antiviral específico para combatir al virus que provoca el sarampión, es fundamental que la población pueda vacunarse. Especialmente, teniendo en cuenta que se trata de una enfermedad muy contagiosa. El virus, cuando se disemina en el aire o en superficies, puede seguir activo hasta dos horas y, según advierte la OMS, puede ser transmitido por un individuo infectado desde 4 días antes hasta 4 días después de la aparición del exantema.

¿Por qué se prevén nuevos brotes de sarampión?

Aunque la estrategia de prevención de la OMS iniciada en 2000 fue, a todas luces, un éxito, ha habido obstáculos en el camino hacia la erradicación del virus. «Es verdad que se fue observando una tendencia a la disminución paulatina hasta 2016 o 2017, y luego, se observó un repunte, especialmente en 2019. Lo que ocurre es que luego bajó otra vez en 2020. Esa bajada de 2020, que evidentemente se debe a la pandemia, no se puede saber muy bien si es una bajada real, fundamentalmente ligada a todas las medidas de aislamiento social durante la pandemia, o si es un efecto de una falta de notificación», explica Echevarría.

«Por una parte, hay que dar el dato real de que en los últimos 20 años se ha bajado más de un 90 % el número de muertes en el mundo, pero por otra parte también hay una cierta preocupación porque, ligados a la pandemia y a los conflictos, hay una serie de países y lugares en el mundo donde las coberturas han disminuido y podríamos esperar un aumento de la incidencia de sarampión en los próximos meses o años», dice.

Pandemia y sarampión

«La pandemia lo que provocó fue una saturación de todos los sistemas de vigilancia de enfermedades infecciosas, que prácticamente dejaron de operar u operaron en mínimos para todo lo que no fuese covid. Eso ha provocado una infranotificación en general de casos de enfermedades», detalla el experto.

De hecho, las formas en las que la pandemia ha incidido en este aumento de casos de sarampión son más complejas de lo que podría parecer. «Ha habido problemas ligados a la pandemia con las coberturas vacunales en determinados países, sobre todo, países del África subsahariana o Afganistán, por ejemplo. Países en conflicto. Se sabe que en estas regiones ha habido una bajada de la cobertura vacunal ligada al sobreesfuerzo económico y logístico para atacar la covid-19 y eso, en algunos sitios, se ha combinado también con conflictos bélicos», señala Echevarría.

«Lo que ha habido también son brotes, fundamentalmente en países del África subsahariana. Etiopía, Somalia, Nigeria, República Democrática del Congo. Y estos brotes se han producido por efecto de una mezcla de la bajada de las coberturas vacunales y porque son zonas que están en conflicto y son muy dependientes de la actuación de ONGs y organismos internacionales. Muchas veces a las zonas en conflicto no pueden acceder estos organismos y entonces no pueden vacunar a la cantidad de niños que ellos quisieran», observa el investigador.

Los efectos de la guerra

Entre todos los efectos terribles de un conflicto bélico, la dificultad de acceder a una vacuna en medio de la guerra puede pasar desapercibida, pero el problema puede escalar hasta convertirse en una causa significativa de preocupación. Un estudio publicado en The Lancet en el 2018 da cuenta de hasta qué punto la guerra en Ucrania pone a gran parte de Europa en riesgo de sufrir brotes de sarampión. «El brote de sarampión, que afecta a otros países, incluyendo Serbia, Georgia, Grecia e Italia, ha golpeado más duramente a Ucrania, que cuenta 23.000 casos», señala el estudio. La investigación concluyó que «los trolls rusos, haciéndose pasar por usuarios legítimos, crearon una falsa impresión de que los argumentos a favor y en contra de las vacunas eran equivalentes. El resultado ha sido una erosión del consenso público respecto del valor de los programas de vacunación».

«El caso de Ucrania, para el sarampión, no es un caso cualquiera. En Europa las fuentes de importación principal siempre han sido otros países europeos. Y, en concreto, en Europa hubo un fuerte repunte del sarampión entre el año 2017 y el 2019. Eso se debió fundamentalmente a Ucrania. Hubo unos brotes de sarampión enormes, de decenas de miles de casos, y ese repunte de casos en Ucrania fue una consecuencia de la guerra del Donbás en 2014. Porque se nos olvida que Ucrania lleva en guerra desde el 2014. Entonces, eso produjo una caída en las coberturas vacunales, porque el esfuerzo económico bélico redundó negativamente en el sistema sanitario ucraniano. Y además, parece que hubo también una campaña de desinformación dirigida desde Rusia para promover el rechazo a las vacunas en Ucrania. El efecto fue que, efectivamente, la cobertura de vacunas en Ucrania disminuyó mucho y se produjo un brote de decenas de miles de casos», explica Echevarría, citando la publicación de The Lancet.

«Evidentemente, la situación en Ucrania ha empeorado con respecto a entonces, así que podríamos esperar estos problemas. Por un lado, el hecho de que haya habido un brote entre 2017 y 2019 hace que disminuya el número de personas susceptibles. Pero por otro lado, en este momento, las coberturas vacunales en Ucrania deben de estar en mínimos, porque la situación del país es la que es. Entonces, el caso de Ucrania sí es inquietante», observa el especialista.

El rechazo a la vacunación

Este es otro de los factores importantes, especialmente en Europa. «No en España, porque España es un país que siempre ha tenido una postura favorable a las vacunas y la población ha tenido y tiene confianza en el sistema sanitario y lo aprecia mucho. Y eso hace que las coberturas vacunales en España sean altas en general. Pero en otros países como Alemania, Francia, Italia, Reino Unido... hay unos problemas de desconfianza en las vacunas importantes. Y eso fue lo que provocó que el brote de Ucrania tuviera un impacto importante en países de la Unión Europea. En estos países, aunque hubiese un brote en Ucrania, si las coberturas vacunales hubiesen sido todo lo aptas que tienen que ser, el sarampión no tendría por qué haber incidido de una manera importante. Pero en esos países las coberturas vacunales no eran buenas. Y allí, evidentemente, si no son todo lo buenas que podrían ser, no se debió a problemas económicos sino a desconfianza en las vacunas», señala Echevarría.

Frente a esta situación, la OMS aconseja no dejarse llevar por bulos e informaciones no verificadas. «La vacuna contra el sarampión, que se viene utilizando desde hace más de 50 años, es segura, eficaz y barata. Para garantizar la inmunidad y prevenir posibles brotes, se recomiendan dos dosis de la vacuna, puesto que aproximadamente un 15% de los niños no adquieren inmunidad con la primera dosis», explica el organismo.

La situación en España

«Aquí las coberturas vacunales son altas. De hecho, la oficina europea de la OMS todos los años evalúa a todos los estados de la región en cuanto a sarampión y rubeola, y clasifica a los países en endémicos, si hay circulación sostenida de virus, con circulación interrumpida, y luego hay países que están en estado de eliminación, lo que no significa que tengas cero casos. Significa que el virus ya no circula dentro del país, y aun así, puedes tener casos importados. España lleva varios años ya con el sarampión y la rubeola eliminadas. Pero entre el 2018 y el 2019, hubo países que revirtieron. Países de Europa occidental pasaron de un estado de circulación interrumpida o incluso de eliminación a endemicidad. Ahí sí que el problema es esencialmente la desconfianza en las vacunas por parte de la población», observa Echevarría.

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Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.