José Ángel Morales, neurocientífico: «El enamoramiento dura como mucho cuatro años»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

SALUD MENTAL

Se creía que el principal órgano del amor era el corazón, pero en realidad es el cerebro.
Se creía que el principal órgano del amor era el corazón, pero en realidad es el cerebro. La Voz de la Salud

El neurobiólogo del Departamento de Biología Celular de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid considera «imposible» que se extienda más en el tiempo desde el punto de vista científico, aunque matiza que eso no significa que la historia de amor se termine

12 abr 2022 . Actualizado a las 18:41 h.

«Fue amor a primera vista». Es una frase típica, y afortunadamente para lo agraciados que la afirman, también cierta desde el punto de vista científico. José Ángel Morales García, neurobiólogo del Departamento de Biología Celular de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, explica cómo las personas, al igual que los caprichos materiales o las comidas, «nos entran por los ojos». En el momento en el que el sistema visual envía a nuestro cerebro la información sobre lo que está apreciando, empieza todo un proceso en el que intervienen distintas áreas cerebrales y sustancias neuroquímicas que, en el caso de que se trate de la persona elegida, se irán desencadenando durante la historia de amor.

- ¿En qué consiste el deseo? 

- En que tienes cierta apetencia por algo. El sistema visual está constantemente recibiendo estímulos. Nuestros ojos ven cosas y esa información la mandan a una parte del cerebro que se llama corteza occipital, que interpreta y analiza lo que tú estás viendo. Si esa información visual que tú estás recibiendo es algo que te complace, es entonces cuando ya pasa al giro fusiforme, que es otra parte del cerebro que se encarga de decirte «esto te gusta». Ya sea esa necesidad de estar con esa persona, de comer cierto alimento… Eso es el deseo, las ganas de tener eso en función de la información visual que tu cerebro ha analizado. 

- Con respecto a las personas, se suele hablar mucho de la ley de la atracción. ¿Es una realidad o un mito?

- Realmente tú puedes sentirte atraído por una serie de características de la otra persona. Ahí hay componentes genéticos y ambientales. Nosotros genéticamente estamos predeterminados a que nos pueda gustar una cosa u otra. Por ejemplo, a la gente que le gustan las personas rubias y no las morenas. Normalmente ese componente interactúa con el ambiental, es decir, va a depender mucho de la sociedad y ámbito en el que tú te hayas criado. Hay culturas en las que la obesidad o la gente con más peso es un símbolo de belleza, o como la nuestra, que nos dicta que lo bonito son los cuerpos esculturales.

- ¿Qué es lo que pasa cuando pasamos de esa atracción al amor?

- La atracción es el primer paso. Cuando esa información visual que tú recibes, tu cerebro la analiza y te dice si te gusta o no. Eso lo hace, como te digo, una región que se llama giro fusiforme. Pasamos de atracción al amor cuando el giro fusiforme ha decidido que la persona que tú estás viendo te gusta y pasa la información a otra zona del cerebro, que es el área tegmental ventral. Esta última produce un neurotransmisor que se llama dopamina, uno de los neurotransmisores de la felicidad. Está muy relacionado con adicciones a sustancias, al juego… es un refuerzo que el sistema nervioso te da para premiarte por algo. Se podría explicar con un ejemplo: cuando te apetece una hamburguesa y sabes que no puedes comer porque no es del todo sano, pero la deseas mucho y vas y te la comes. ¿Tu cerebro qué hace? Sintetizar dopamina. Es la manera que tu cerebro tiene para decirte «bien hecho», de premiarte. 

Esto es lo que pasa en el amor, que una vez que se produce esa atracción, y que el giro fusiforme ha decidido que eso que estás viendo te gusta, que te sientes atraído por esa persona, el área tegmental ventral produce dopamina, distribuyéndose por todo el cerebro en distintos núcleos con funciones distintas. Y es cuando ya pasas de esa atracción inicial hacia un período de enamoramiento. 

La Voz de la Salud

- ¿Puedo estar enamorado y que no me atraiga esa persona?

- Yo te diría que no porque la atracción es el paso previo. Es cierto que puedes sentir una atracción que lleve a un enamoramiento y al poco tiempo te das cuenta de que ese amor no es real, no va a durar los tres o cuatro años que se considera que dura porque, por lo que sea, dejas de sentir esa atracción. Si llega un momento en el que no hay atracción por esa persona, decae la producción de dopamina y tu cerebro te está diciendo: «Oye que no, esto no». 

- ¿Puede ser que te desenamores pero te sigue atrayendo esa persona?

- Ahí ya entramos en los distintos tipos de amor: el amor materno, amor de los amigos, amor romántico, amor sexual... Está muy relacionado con qué núcleos cerebrales se están activando, y si estos están implicados con el deseo o la apetencia sexual. La serotonina también es un neurotransmisor que está muy implicado, y que nos hace sentir felicidad simplemente por estar al lado de nuestra pareja. Tú lo que vas a tener es una atracción sexual muy fuerte por una persona por la que no tienes enamoramiento. 

- ¿Te pueden atraer varias personas a la vez?

- Sí, por supuesto.

- Si me he considerado heterosexual durante toda mi vida, pero ahora me atraen personas de mi mismo sexo, ¿habría algún cambio en ese funcionamiento del cerebro para que me pase eso?

- No. Realmente yo creo que ahí hay una mezcla de componentes: el genético y el ambiental. Habría que preguntarse si esa atracción heterosexual que tú has tenido es una atracción sexual real o viene condicionada por ese factor ambiental, de la sociedad. Es posible que te pase esto. Yo siempre he pensado que nos enamoramos de las personas y no de un sexo determinado, y que influye mucho el componente social en el que tú te hayas criado. Puedes haber sido bisexual toda la vida y por cuestiones de sociedad, hayas tenido cierta tendencia a tirar hacia lo heterosexual. 

- Cuando tienes deseo por una persona, pero después de pasar tiempo con ella te das cuenta de que no te gusta, ¿cómo es esa decepción? 

- Una vez que el área tegmental ventral empieza a producir dopamina, esta va a distintas áreas. Tiene distintas funciones en distintas regiones. Así como otros neurotransmisores que también se producen en esa fase, como la noradrenalina o la serotonina. ¿Qué ocurre? Que si a lo largo de ese período de enamoramiento esa persona que tú estás viendo te sigue gustando y te sigue atrayendo, tú sigues produciendo estos neurotransmisores. Pero en el momento en el que te das cuenta de que tiene algo que no te gusta, lo que ocurre es que dejas de producir dopamina, porque te das cuenta de que esa persona no es lo que tu cerebro te había vendido.

Dejas de producir esos neurotransmisores, que dejan de activar o de inactivar determinadas áreas del cerebro y hacen que tú pierdas interés por esa persona. Te disminuye, por ejemplo, la cantidad de serotonina, con lo cual te disminuye el deseo sexual por esa persona; te disminuye también la vasopresina, con lo cual no sientes atracción por esa persona. Es decir, hay una regulación de todos esos neurotransmisores que al principio estaban fomentando esa fase de enamoramiento y atracción. 

Algunas sustancias químicas que intervienen en la atracción y el amor:

  • La dopamina, conocida como «droga del amor», es uno de los neurotransmisores de la felicidad. También está relacionada con adicciones y el juego. Potencia el sistema de recompensa y por eso nos crea una especie de necesidad de estar con esa persona. 
  • La serotonina, que nos provoca felicidad por estar al lado de nuestra pareja. 
  • La oxitocina, que se libera con el contacto físico. Ya sea un abrazo, un beso, o el hecho de cogerse de la mano. Provoca que nos sintamos unidos a la otra persona.
  • La vasopresina, también conocida como hormona diurética, incrementa la preferencia por la pareja y la atracción en el enamoramiento. 

- ¿Es cierto que el olor también atrae?

- Por supuesto. Al final todo te entra por los ojos y se produce toda esta cadena que te comenté antes. Pero después otros sentidos como el tacto o el olfato también son importantes. Que una persona huela a algo que a ti te gusta, indudablemente, refuerza el sistema visual. Es decir, estimula más producción de dopamina. Por lo que se están uniendo el sistema visual y el olfativo para confirmar que efectivamente esa persona te gusta. 

- ¿Y si se da el combo en todos los sentidos?

- Te encanta esa persona. El que inicia todo el proceso y el que tiene más importancia es el visual. El sistema olfatorio ayuda bastante, pero el que tiene más peso es el visual. 

- ¿El enamoramiento tiene fecha de caducidad?

- Sí, por supuesto. El enamoramiento desde el punto de vista neuroquímico dura dos, tres, a lo mucho cuatro años. Hay que tener en cuenta que la función que tiene es unirte a una persona. Que no se nos olvide, en ningún momento, que los seres humanos no dejamos de ser animales y estar regidos en gran medida por un sistema que compartimos con ellos. Y la misión que tiene todo esto es unirte con una pareja, fundamentalmente para tener descendencia. De hecho, en el mundo animal las especies que han triunfado, por decirlo de alguna manera, son aquellas en las que consiguen transmitir sus genes Todo este sistema de enamoramiento se fundamenta en lo mismo: un mecanismo para emparejarte con alguien, tener descendencia y que crezca bien. 

- ¿Después del enamoramiento que vendría?

- Otra fase en la que intervienen otros neurotransmisores. Estar todo el tiempo produciendo estos neurotransmisores y estar activando todos estos núcleos que intervienen en el enamoramiento, cuesta. Requiere un esfuerzo para el sistema nervioso mantener todo esto. Entonces, llega un momento en el que eso decae, una vez que ya has atraído a esa persona y que ya estás con esa persona, no sale rentable mantener ese sistema de activación cerebral durante toda la vida. ¿Qué pasa? Que decae la producción de dopamina, pero intervienen otros neurotransmisores y núcleos. Por ejemplo, una vez que decae la producción de dopamina en la fase de enamoramiento, viene la fase de apego a tu pareja, de fidelidad, y ahí tienen más importancia neurotransmisores como la oxitocina y la vasopresina, que fomentan la confianza en la otra persona. Un compromiso, un vínculo, un apego. La misión de estos otros neurotransmisores es que tú permanezcas con esa pareja. 

- ¿Entonces la frase de «estoy enamorado como el primer día», después de llevar muchos años con tu pareja, es errónea?

- Sí. Es metafórico. Es decir, no es el enamoramiento inicial, no es ese dolor de estómago, esas mariposas, que también tienen un fundamento neurológico, es sencillamente como consecuencia de la dopamina en el estado inicial. Tu sistema nervioso simpático está estimulando el corazón, que se acelera; el tracto intestinal, que se altera con las conocidas como «mariposas en el estómago»; o las pupilas, que se dilatan. Pero evidentemente eso tiene un fin. No me creo que alguien que lleva 20 años en una relación diga que sigue sintiendo ese movimiento del estómago o esa aceleración del corazón. Es imposible, porque tu organismo es incapaz de mantener eso durante tanto tiempo. De hecho, una manera de estudiar todo esto es a través de resonancias magnéticas, en las que se puede apreciar cambios en la actividad cerebral al variar el consumo de oxígeno, de glucosa, o variaciones en el flujo sanguíneo. Es un tema que está muy bien documentado y muy bien investigado. 

Las pupilas son uno de los mejores indicadores de atracción sexual. De una manera inconsciente, estas se dilatan cuando nos gusta la persona que estamos viendo. 

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.