¿Qué es el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y cómo afecta a quién lo padece?

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

SALUD MENTAL

La Voz de la Salud

Se caracteriza por un patrón de pensamientos y miedos no deseados (obsesiones) que provocan comportamientos repetitivos (compulsiones)

19 abr 2022 . Actualizado a las 11:07 h.

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es una condición de la salud mental. Las personas que lo padecen experimentan pensamientos involuntarios, irracionales y repetitivos, llamados obsesiones. Estas generan ansiedad, angustia y miedo en el paciente, quien se ve obligado a realizar acciones compulsivas (compulsiones o rituales), en su intento por neutralizar las sensaciones desagradables asociadas a las obsesiones. 

Es decir, la persona puede ignorar o detener sus obsesiones, pero eso solo aumenta su sufrimiento emocional y ansiedad. Por eso, siente la necesidad de realizar actos compulsivos para tratar de aliviar el estrés. A pesar de los esfuerzos por ignorar o deshacerse de los pensamientos o impulsos que molestan a la persona, estos acaban volviendo una y otra vez, conduciendo a más comportamientos ritualistas y a lo que se conoce como el círculo vicioso del trastorno obsesivo compulsivo. 

Según la guía de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), el TOC es una enfermedad neuropsiquiátrica que se acompaña de un importante deterioro en la funcionalidad y en la calidad de vida del paciente. Se estima que en España afecta al 3 % de la población. 

Síntomas de obsesión

Las obsesiones del trastorno obsesivo compulsivo son pensamientos, impulsos o imágenes repetidas, persistentes y no deseadas que son intrusivas y causan abatimiento o ansiedad. Pueden versar sobre diferentes temas como la limpieza, la muerte, el sexo, pensamientos sobre uno mismo o sobre personas de alrededor. Además, suelen entrometerse cuando se intenta hacer o pensar en otras cosas. 

«Lo que irrumpe primero en la mente es la obsesión. Es un pensamiento que te produce mucho malestar y que necesitas resolver. Y puede ser sobre cualquier cosa. Los TOC típicos, como el miedo a contaminarse, son muy descriptivos porque son visuales y nos ayudan a hacer una idea rápida de lo que es el TOC, pero en realidad en consulta vemos muchos otros», explica Nieves Álvarez, psicóloga colaboradora en la Asociación TOC Madrid y directora del centro especializado en TOC Nieves Álvarez. «Por ejemplo, me puedo obsesionar con que he atropellado a alguien y no me he dado cuenta, tener un impulso descontrolado y que hiciera daño a mi hijo, o que por culpa de que yo hiciera algo incorrectamente pueda llegar a enfermar mi familia. Precisamente uno de los criterios para que sea TOC es que esas ideas sean bastante bizarras y que no están muy conectadas con preocupaciones normales de la vida real, porque si se tratase de estas últimas, en realidad estaríamos hablando de un trastorno de ansiedad generalizado y no de TOC», añade. 

Otros ejemplos de signos o síntomas de obsesión son el miedo a ser contaminado por tocar cosas que otros han tocado, sentir estrés cuando los objetos no están ordenados o posicionados de cierta forma, imágenes de conducir un coche entre multitud de gente, dudar sobre si se ha cerrado la puerta o apagado un electrodoméstico, imágenes sexuales desagradables, pensamientos sobre gritar o actuar de forma inapropiada en público, etc.

Las compulsiones

Las compulsiones son comportamientos repetitivos que la persona se siente impulsada a realizar y que tienen como objetivo reducir la ansiedad relacionada con las obsesiones o evitar que algo malo suceda. «Lo que te persigue y no te deja en paz son las obsesiones, el pensamiento que está prácticamente 24 horas en tu cabeza. Eso es lo que hace que por momentos necesites compulsionar para quedarte más tranquilo, pero esa calma solo dura unos minutos y al rato vuelve otra vez. Realmente lo que la persona más sufre es el hecho de no poder deshacerse de ese pensamiento que prácticamente no les permite hacer nada», asegura Álvarez. 

De esta forma, algunos signos o síntomas de compulsión pueden ser lavarse las manos hasta que la piel se vuelve áspera; contar en ciertos patrones; comprobar puertas o electrodomésticos para asegurarse de que están cerradas y apagadas; repetir una oración, palabra o frase... Y suelen estar asociados con el pensamiento obsesivo. Si este es la limpieza, la compulsión puede ser lavarse las manos varias veces seguidas, echarse algún tipo de desinfectante muy a menudo o incluso evitar el contacto. En el caso de las obsesiones sobre la seguridad, la compulsión puede ser comprobar si se ha cerrado la puerta varias veces antes de irnos a dormir o de casa.

Pueden ser sencillas o alcanzar mayor complejidad (rituales) y aunque alivien temporalmente el componente obsesivo, son vividas como molestas e irracionales.

Según la Fundación para la Investigación en Psicoterapia y Personalidad, pueden darse varios síntomas: 

  • Los «lavadores o limpiadores». Tiene que ver con el miedo a contraer enfermedades. Para eliminar posibles contaminaciones, lavan de forma repetida sus manos, limpian repetidamente su casa, o incluso procuran no tocar cualquier cosa que pueda estar «contaminada». 
  • Los «repetidores» se sienten impulsados a repetir alguna acción para impedir que un pensamiento alarmante que acude a su mente se convierta en realidad. El objetivo es evitar una catástrofe que pudiera ocurrir por el mero hecho de pensarla. 
  • Los «ordenadores» son personas que dedican mucho tiempo a asegurarse de que las cosas se encuentran en su lugar correcto. Se sienten incómodos si las cosas no están «perfectas». 
  • Los «verificadores» inspeccionan de forma repetitiva que la puerta está cerrada, la estufa y el gas apagado o cualquier otra cosa que le haga dudar si lo ha comprobado o no. Si no lo hace, cree que pueden ocurrir multitud de catástrofes. 
  • Los «acumuladores» almacenan objetos sin importancia por si lo necesita en una ocasión futura. 
  • Los «ritualizadores mentales» suelen apelar a pensamientos o imágenes repetidas con el objeto de disminuir la tremenda ansiedad provocadora de ideas o imágenes previas, que constituyen las verdades obsesiones. 
  • Los «obsesivos puros» sufren pensamientos o imágenes que les provocan angustia, miedo o vergüenza de forma reiterada. Pueden pensar o imaginarse que tienen cierta enfermedad, o perciben imágenes violentas con algún ser querido.

Los síntomas suelen comenzar progresivamente y tienden a variar en su gravedad, tanto de una persona a otra, como en el propio paciente a lo largo de la vida. Además, suelen empeorar en situaciones de estrés. Los tipos de obsesiones y compulsiones que se experimentan también pueden cambiar con el tiempo. 

Además, podrían darse varios de estos síntomas a la vez. No obstante, Álvarez recalca que no le gusta hablar de distintos tipos de TOC porque «en realidad solo hay un TOC que es que te viene a la mente una obsesión con lo que sea y necesitas hacer una conducta para eliminar ese malestar». De esta forma, el tema de la obsesión y de la compulsión es indiferente porque estas pueden ir cambiando a lo lago de la vida: «El problema del TOC no es el contenido, sino la emoción que provoca porque no te deja ver con claridad». 

Así es el círculo vicioso del trastorno obsesivo compulsivo (TOC).
La Voz de la Salud

Causas del TOC

No se conoce aún cuál es la causa del trastorno obsesivo compulsivo (TOC), pero estudios genéticos sí evidencian que tiene una relación con algunos trastornos por tics como el trastorno de Tourette. Además, se han encontrado alteraciones en la función de los circuitos cerebrales que comunican una zona del encéfalo, los ganglios basales, con la corteza cerebral. 

Debido a la eficacia que presentan los antidepresivos inhibidores de recaptación de serotonina (ISRS) en el tratamiento de este trastorno, se piensa que puede deberse a una alteración de la serotonina

Entre los factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades de desarrollar el trastorno obsesivo compulsivo se incluyen los antecedentes familiares y acontecimientos estresantes en la vida, ya que esta reacción puede desencadenar pensamientos intrusivos, rituales y sufrimiento emocional característicos del trastorno obsesivo compulsivo. También puede estar relacionado con otros trastornos de salud mental como ansiedad, depresión, abuso de sustancias o tics. 

Según la Confederación de Salud Mental España afecta igual a hombres y mujeres, y generalmente aparece entre los 20 y los 25 años. «Lo que sucede es que suele ir a más. Empieza como una pequeña manía o algo anecdótico, pero llega un momento en el que se vuelve inabordable», precisa Álvarez. 

Tratamiento 

Una de las creencias populares es que no existe tratamiento para las personas con TOC. Pero no es así. Existen el tratamiento farmacológico, la psicoterapia o el combinado, que ayudan a controlar los síntomas. «Se considera un trastorno de curso crónico y episódico. A veces tienes más síntomas y a veces menos, aunque también existen casos de curación. Pero realmente tenemos que trabajar con que el trastorno sea crónico, porque lo que queremos enseñar es a convivir con ello. Y cuando convives con ello sin que te genere malestar, es como si no lo tuvieras», considera Álvarez. 

La psicóloga apunta a que la eficacia de psicoterapia también depende de los grados, ya que existe gente que tiene un TOC más severo o más cronificado, así como de la motivación que tenga la persona de cara a la terapia.

La terapia cognitivo conductual, un tipo de psicoterapia, es eficaz para muchas personas con TOC. Implica exponerse progresivamente a una obsesión, como por ejemplo la suciedad, y aprender formas de resistir al impulso de llevar a cabo un ritual compulsivo. Lleva esfuerzo y práctica, pero implica una mejor calidad de vida. «Actúa sobre los dos componentes: el cognitivo, que sería lo que llamamos obsesión, y el conductual, que sería la compulsión o ritual. Las dos técnicas principales que se implementan en esta terapia son la exposición y la prevención de respuesta. La prevención de respuesta sería prevenir que tú emitas la respuesta que siempre sueles emitir a tu obsesión, que es la compulsión, y hacer una conducta alternativa que sea mucho más eficaz. Ahí es donde aplicamos la prevención de respuesta: tratar que no hagas el ritual o no lo hagas de la misma forma que lo hacías. Y luego la parte de la exposición trata más la parte cognitiva de la obsesión», expresa Álvarez.

La psicóloga apunta a que en la terapia también trabajan en diferenciar los miedos «llenos» a los «vacíos»: «Le digo mucho a los niños que hay miedos llenos, como por ejemplo, que si yo toco una llama, me quemo. Pero el miedo vacío es que si tú tocas un pomo puedes enfermar. Como está en su cabeza todo el rato les perturba mucho y por eso lo quieren eliminar y hay que hacer exposición a eso. Se hace tocando el pomo y luego no te permito hacer la conducta compulsiva. Para que veas que tocar el pomo no te lleva directamente a enfermar. Pero se hace muy poco a poco. Primero habría que hacer un listado de cuáles son tus miedos de mayor a menor y empezamos a exponernos a ellos de menor a mayor». 

La primera parte cuenta con psicoeducación, es decir, que las personas con TOC entiendan que es el trastorno y cómo se comporta. «Y en esta primera de la terapia, la mayoría de las personas, tengan la edad que tengan, te dicen 'cuando me dices esto me doy cuenta de que esto lo tengo desde muy pequeño'. Lo que sucede es que en la infancia lo podían manejar y en mayores se ha ido agravando, pero realmente esto tiene un inicio bastante temprano». 

En cuanto a los medicamentos, ciertos fármacos psiquiátricos, como los antidepresivos, pueden ayudar a controlar obsesiones y compulsiones. 

Recibir tratamiento lo antes posible puede evitar que el trastorno obsesivo compulsivo empeore y altere las actividades y la rutina diaria.

La importancia del tratamiento temprano

Al igual que sucede con muchos otros problemas de salud, el trastorno obsesivo compulsivo tiene mejor pronóstico si el tratamiento es temprano: «Un niño o adolescente todavía no tiene su sistema nervioso desarrollado por completo, al igual que el resto de su cuerpo. Si tú haces una labor de psicoeducación en ellos, hay muchos rasgos de personalidad que puedes evitar, que te protegen de sufrir en el futuro». 

Álvarez señala que las personas con TOC suelen ser impulsivas, impacientes, perfeccionistas, autoexigentes, con mucha dependencia de la opinión de los demás, muy poca tolerancia a la incertidumbre y «aunque son personas bastante inseguras, al mismo tiempo tienen un puntito narcisista». Por eso, «todos estos rasgos de personalidad en un niño o adolescente todavía no se han desarrollado del todo, por lo que podemos trabajar en todo esto. Porque hay muchos rasgos de personalidad que puedes evitar y que te protegen de sufrir en el futuro». 

En el caso de los niños, la psicóloga señala que no existe tanto componente cognitivo, sino conductual: «Cosas que el niño necesita saber o hacer y que si no se lo permites le producen una ansiedad impropia para un pequeño. Un malestar y unas rabietas que no son normales». También suelen tener miedos impropios para su edad, «como estar preocupados por si ellos mismos o sus padres contraen una enfermedad, o por si pueden morir en un accidente. No son cosas típicas de un niño. Asimismo, viven con mucha intensidad o angustia cosas como suspender un examen o llevar los deberes mal hechos. Como si fuese el fin del mundo. Y eso es lo que alerta a los padres». 

Personas con altas capacidades y buena gestión de los problemas

«La mayoría de personas con TOC poseen una inteligencia superior a la media y muchos de ellos comparten el diagnóstico de altas capacidades. Son personas capaces de tener un pensamiento como de ruido de fondo, como es el TOC, y al mismo tiempo seguir con sus vidas», afirma Álvarez. 

Debido a esta gestión que tienen que hacer del trastorno, la psicóloga apunta a que también es habitual que cuando se presenta un problema real en sus vidas, lo saben afrontar muy bien: «Porque en realidad son personas con mucha capacidad y evidentemente, cuando hay un problema real, lo gestionan muy bien porque saben a lo que se enfrentan y con qué variables cuentan a la hora de resolverlo. El problema con el TOC es que ellos se enfrentan a un problema que no es real, que solo está en su cabeza y por eso no son capaces de manejarlo». 

Como sucede con otros trastornos de la salud mental, el término «TOC» se suele utilizar en el lenguaje coloquial para hacer referencia a manías o costumbres, como por ejemplo, cerrar una puerta del armario cuando esta se encuentra entreabierta o colocar de cierta forma nuestra mesa de trabajo. «Es que me da TOC», se suele escuchar. Pero esto nada tiene que ver con el trastorno obsesivo compulsivo. Tal como recalcan desde Feafes, las personas que tienen estos trastornos sufren. En la mayoría de los casos, son conscientes de que tienen un problema importante y que sus obsesiones o compulsiones van más allá de una manía. 

 

 El Trastorno Obsesivo Compulsivo es uno de los trastornos de ansiedad más comunes en nuestra sociedad. La Organización Mundial de la Salud lo incluye entre las 20 primeras enfermedades discapacitantes

Mi vida con TOC o cómo ser esclava del número tres

TESTIMONIO ANÓNIMO

En este relato no voy a usar mi nombre real. Y no se trata de una cuestión de vergüenza. A mí no me da vergüenza tener TOC y menos decirlo. Lo que sucede es que, desde hace unos años, ya no digo que tengo Trastorno Obsesivo Compulsivo a la ligera, y menos en mi ambiente laboral. He dejado de contarlo después de una escena que viví hace tiempo.

Para mí el TOC forma parte de mi vida. Y sí, soy una de esas afortunadas que puede decir que este trastorno condiciona mi día a día en parcelas muy concretas. Si dejé de contarlo, de pronunciar ante cualquier de situación cotidiana ese «ah, es que yo tengo TOC», fue porque me sentí juzgada cuando lo dije delante del que era mi jefe. A pesar de que a ambos nos separaba un abismo laboral en cuanto a cargo y experiencia, manejábamos un alto nivel de confianza. ¿Qué sucedió? Pues que no lo entendió. No entendió qué le estaba diciendo y me juzgó. Su comportamiento me lo confirmó. Que le hubiese dicho con normalidad y a la cara que tenía Trastorno Obsesivo Compulsivo hizo que cambiase su opinión sobre mí. Modificó las tareas que me asignaba e incluso empezó a usarlo como una excusa cuando cometía algún fallo que podría haber protagonizado cualquier otro miembro del equipo. En definitiva, me retiró su confianza porque algo raro me pasaba.

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Cinthya Martínez Lorenzo
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De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.