¿Qué es el ASMR? El placer de moda que los jóvenes consumen masivamente en las redes sociales

Lois Balado Tomé
Lois Balado LA VOZ DE LA SALUD

SALUD MENTAL

ASMR es un neologismo, las siglas que en inglés hacen referencia a Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma (Autonomous Sensory Meridian Response).
ASMR es un neologismo, las siglas que en inglés hacen referencia a Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma (Autonomous Sensory Meridian Response). La Voz de la Salud

Los videos de este tipo de contenido multiplican sus visitas en YouTube, pero confunden a la población sobre la realidad de esta inusual condición

03 jun 2022 . Actualizado a las 16:34 h.

Una chica aparece frente a la cámara. Susurra palabras con un discurso inconexo mientras se corta el pelo o golpea con sus uñas un micrófono. El vídeo dura dos horas —la estadística de YouTube dicta que los vídeos de menos de tres minutos son los más consumidos— y, sin embargo, tiene más de dos millones de reproducciones. Y no es, ni de lejos, el que más visitas tiene. ¿Qué es esto? ¿Cómo es posible que este tipo de contenido suscite tantísimo interés? ¿Quién ve este tipo de cosas? Si tiene hijos, nietos o sobrinos, probablemente la respuesta la tenga en casa. 

Los vídeos de ASMR son un fenómeno total en las redes sociales. Sus creadores acumulan millones de seguidores. Los que los consumen dicen que les ayuda a relajarse o que recurren a ellos para quedarse dormidos. Ante estos usos, uno podría pensar que el ASMR no es más que un nombre pretencioso; el sustituto moderno de las nanas, los cuentos que nos leían en la cama o la música clásica. Pero el ASMR no es un método de relajación —aunque es cierto que son muchos los que recurren a este fenómeno exclusivamente con este fin—. El ASMR es mucho más, una sensación que desencadena nuestro cuerpo, con unas características muy claras y que tiene a una buena parte de la comunidad científica tratando de entenderlo para, quizás en el futuro, poder aplicarlo a algún tipo de terapia.

Al igual que hablar de sinestesia en su día era una extravagancia —¿personas que veían colores al escuchar notas musicales?, ¿cómo eso podía ser posible?—, el mundo de la psicología cognitiva empieza a estudiar muy en serio el ASMR. Muchas investigaciones están todavía en pañales y en España proliferan las tesis y trabajos de fin de grado de estudiantes, una evidencia de que es el sector más joven de la población el que tiene puesto el foco en este asunto. Sin embargo, en países como Estados Unidos o Gran Bretaña sí existen profesionales que llevan años publicando trabajos sobre los efectos que produce en nuestro cerebro y cuerpo el llamado ASMR.

Pero empecemos por el principio. ASMR es un neologismo, las siglas que en inglés hacen referencia a Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma (Autonomous Sensory Meridian Response). «ASMR es un término extremadamente científico que se emplea para definir un tipo de sensación muy particular y que alguna gente es capaz de experimentar. Se trata de una especie de cosquilleo en la parte trasera de la cabeza que se extiende hacia abajo. Está muy relacionado con una sensación de relajación y de calma. En las personas que son capaces de experimentar esta sensación se suele desencadenar gracias a determinados estímulos, que normalmente suelen ser comunes. Por ejemplo: escuchar una voz que te susurra, que te toquen con suavidad, ver cómo a alguien le cortan el pelo... Este tipo de situaciones», explica Giulia Poerio, psicóloga e investigadora de la Universidad de Essex, uno de los principales nombres de referencia en cuanto a artículos publicados sobre el ASMR.

Poerio aporta el primer dato clave: por mucho que los vídeos sobre ASMR sean consumidos en masa, solo una parte de los espectadores logran sentir las sensaciones para las que están destinados. Solo un pequeño porcentaje de la población es ASMR. «Un estudio reciente realizado entre personas de seis países diferentes seleccionadas al azar demostró que solo el 14 % de los participantes era capaz de experimentar el cosquilleo propio del ASMR», explica el doctor Craig Richard, profesor de ciencias biofarmacéuticas en la Universidad de Shenandoah (Virginia, Estados Unidos) y fundador de la ASMR University, centro de referencia mundial para el estudio de este fenómeno. Añade Richard que, de los participantes en este estudio, un 23 % se sintieron relajados y un 12 % adormilados. 

 ASMR y vídeos de ASMR: no son lo mismo

Relatan los que más saben que, si bien plataformas como YouTube o TikTok han popularizado el término ASMR, también han generado confusión. No, no todas las personas que ven estos vídeos, por mucho que les gusten, sienten ese cosquilleo característico de esta respuesta. Por otra parte, es cierto que este contenido ha servido como lugar de encuentro para todos aquellos que sí conviven con esta sensación. Una comunidad que antes no existía. 

«El ASMR es una experiencia que mucha gente ya tenía antes de la explosión de este tipo de contenido en YouTube. Es decir, sabían cómo se llevaban sintiendo durante toda su vida, pero no tenían la posibilidad de acceder a ello o de ponerle un nombre. El hecho de que exista este tipo de contenido en YouTube significa que ahora puedes llegar a encontrar esa pieza musical o lo que sea que te ayuda a relajarte. Antes de todo esto, la gente esperaba a un estímulo que le provocase esta reacción durante cualquier momento de su vida. Simplemente les pasaba de manera no controlada. Tampoco sabían que era algo que otros eran capaces de experimentar, o pensaban que era algo que le ocurría a todo el mundo. Cuando apareció este tipo de contenido, esta gente pudo identificarlo, decir: ''Esto es lo que he estado experimentando a lo largo de toda mi vida y ahora puedo ver un contenido que me induce esta sensación''. ¿No querrías ver algo que te hace sentir bien?». razona Giulia.

Ahora bien, debemos darle la vuelta a la tortilla. Que no experimentes nada viendo uno de estos vídeos, no significa que no seas capaz de experimentar el ASMR. «De hecho, mucha gente que experimenta ASMR no ve este tipo de vídeos. Hay un elemento importante de componente personal. No es que vayas a ver un vídeo de alguien susurrando y entrar en éxtasis. ‘Oh, Dios mío'. No, no es tan sencillo como eso. Te puede realmente no gustar el contenido que existe de ASMR, pero ASMR es un sentimiento, algo distinto a los vídeos de ASMR que encontramos en YouTube».

¿Puede llegar a convertirse el ASMR en un método terapéutico?

Nos falta saber casi todo sobre las posibilidades que puede brindarnos de cara al futuro el ASMR más allá de una vía de escape o un entretenimiento agradable. Giulia Poerio trabaja cada día para explorar nuevas fronteras. «Como investigadora estoy interesada en descubrir en qué contextos funciona realmente, porque tiene mucho potencial para ser útil. Saber para qué funciona, de qué manera puede tener un efecto sostenido en el tiempo y de qué manera puede ser integrado de manera terapéutica», Con la documentación que tenemos hoy, la científica de la Universidad de Essex cree que su recorrido será complementario a un tratamiento. Es decir, que no cambiaremos una pastilla por estímulos que nos desencadenen estas reacciones: «No creo que pueda reemplazar a ningún tipo de tratamiento psiquiátrico o psicológico, pero tal vez pueda funcionar de la misma manera que se utiliza la música en determinados contextos clínicos. Así que creo que se le puede encontrar utilidad, pero no sin las pruebas adecuadas. La gente asegura que el ASMR le ayuda a dormir mejor, pero no sabemos hasta qué punto es verdad. Tenemos que probarlo. Y cuando la gente se refiere a su experiencia personal no vale de nada si no concuerda con lo que nos dice la ciencia, se necesita investigación», explica. Queda todavía un largo camino por recorrer para descubrir un nuevo secreto de nuestro cuerpo. 

¿Cómo saber si soy una persona ASMR? Pruebas clínicas y experiencias personales

Como se ha dicho anteriormente, se estima que solo un 14 % de la población es capaz de sentir el cosquilleo típico de lo que conocemos como ASMR. Pero, ¿cómo puedo saber si soy capaz de experimentar ASMR?, ¿existe alguna prueba diagnóstica que revele este condición?, ¿qué se siente cuando uno experimenta uno de estos episodios? «No hay establecidos aún métodos biológicos que confirmen una respuesta ASMR en una persona. No obstante, algunos estudios muestran la existencia de una reducción del ritmo cardíaco y la activación de determinadas áreas cerebrales», dice Craig Richard, que además de profesor universitario conduce el podcast sobre ASMR Sleep Whispers. Este es el titular, no obstante, esta afirmación está repleta de matices e incógnitas.

La primera pista es la experiencia personal. Las personas capaces de sentirlo experimentan esta respuesta sensorial por primera vez en la infancia. De hecho, hasta que se ha comenzado a investigar y a hablar públicamente de ASMR, estas personas creían que todo el mundo tenía este tipo de respuestas. O todo lo contrario, que eran un caso único. «No conozco muchos casos de gente que lo haya experimentado por primera vez a los 14 años, por ejemplo», explica la investigadora de la Universidad de Essex.

La propia Giulia forma parte de ese 14 % de 'afortunados' y relata que orientó su carrera hacia este campo al darse cuenta de que lo que ella experimentaba era compartido por más gente: «Yo soy ASMR, así fue como empecé a interesarme por esto, porque yo pensaba que era la única persona en el mundo capaz de experimentarlo. Lo consideraba algo muy extraño. Luego descubrí que tenía un nombre y me interesé por la investigación que existía sobre este asunto. No encontré nada, a excepción de un renglón en un periódico. Empecé a hablar con gente, gente que ni siquiera pensaba que eso fuese algo real. Pero yo sabía que era real porque lo estaba experimentando, la cuestión era cómo podía convencer a la gente de que no estaba mintiendo. Esto fue el año 2013».

La incredulidad es la primera barrera. Son muchos los que todavía no creen que el ASMR sea un fenómeno concreto, los que no hacen distinciones entre esta sensación y otros fenómenos como un escalofrío, en escepticismo ante el que Craig Richard tiene un posicionamiento muy claro: «Los individuos que consideran que el ASMR no es algo 'real' son aquellos individuos que no son capaces de experimentar ASMR. Es un escepticismo entendible. En cualquier caso, que tú no seas capaz de experimentar una sensación no siempre es una lógica válida para llegar a una conclusión sobre si algo es real o no. El hecho de que tú no tengas migrañas, dolor crónico o sinestesia, no significa que no sean experiencias reales para otras personas. Estoy de acuerdo en que necesitamos a la ciencia para confirmar las afirmaciones sobre experiencias biológicas. En cualquier caso, existen más de una treintena de artículos pertinentemente revisados que aportan base científica para sostener la existencia del ASMR. Es un buen comienzo, pero necesitamos más investigación para poder tener un conocimiento completo del ASMR».

«Cuando alguien siente un escalofrío puedes ver cómo se mueve su vello corporal, es algo visual, algo objetivo que está sucediendo», explica Poerio. Pero cómo podemos entonces tener la certeza de que alguien es capaz de sentir el ASMR, ¿existen métodos de imagen cerebral que nos permitan distinguirlo o algún tipo de marcador biológico que indique que eso está ahí? «Sí parecen existir un par de pruebas fisiológicas que pueden ser indicativos de cuándo alguien está sufriendo una experiencia ASMR. Se trata de una reducción de la frecuencia cardíaca y un incremento en la respuesta galvánica de la piel (como los niveles de sudoración). Esto parece ser un patrón de respuesta compartido también con otras emociones complejas, esta mezcla de activaciones y desactivaciones, y podría ser una prueba de que existe una respuesta fisiológica al ASMR», explica la investigadora británica. Sin embargo, matiza: «Pero necesitamos reproducir exactamente esto, testear, testear y testear. Observar si este patrón fisiológico que parece indicar una asociación nos está realmente indicando cuando alguien está experimentando ASMR. Y tenemos un buen número de estudios en marcha. Por supuesto, también tenemos la posibilidad de observar respuestas y profundizar a través del electroencefalograma u otro tipo de imágenes cerebrales, pero se trata de métodos caros». La pescadilla que se muerde la cola. Por una parte queremos saber, pero sin invertir dinero no podemos saber; por otra, no invertimos dinero porque no es algo 'rentable' ya que desconocemos todavía muchas cosas.

Sabemos poco, pero algo se empieza a intuir. El trabajo realizado hasta ahora con imágenes cerebrales tomadas a personas ASMR buscan detectar qué zonas de nuestro cerebro están más activas durante las experiencias. Las primeras pistas hacen sospechar de una relación con el sistema de recompensa y las emociones. «El problema es que las muestras que existen son muy pequeñas, grupos de unas diez personas y es muy difícil establecer grandes afirmaciones a partir de estudios tan pequeños», se lamentan los expertos.

No obstante, y pese a estos primeros indicios, la principal y primera herramienta de la que se dispone para detectar a una persona ASMR es preguntarle si es ASMR. Así de sencillo. Puede parecer un método arcaico, pero piensen en cómo somos capaces de saber si alguien está sufriendo una emoción compleja. ¿Cómo puedo saber si usted, que está leyendo esto, ha sentido alguna vez nostalgia? Básicamente, preguntando. Pero este método, el hecho de que sea la propia persona la que se define como ASMR es también un argumento para aquellos que desechan la existencia de esta condición. No obstante, se va avanzando.

«Está claro que depende de a quién le preguntes. Creo que es interesante que cada vez más y más gente se está interesando por la investigación en este campo. Y está el hecho de que hay muchos problemas de concepto sobre lo que es el ASMR. La gente se ha confundido con lo que se puede ver en YouTube. Son cosas diferentes. La gente acude a Internet para ver qué es y salen de allí espantados. No hay fuentes de conocimiento de calidad. La realidad es que hay muchos ejemplos de cosas que no todo el mundo experimenta, sobre experiencias emocionales. Hay gente que experimentas procesos visuales y que le generan rechazo los sonidos, gente con alucinaciones y que si me lo contase a mí diría ''¿perdona?''. Puedo elegir no creerme que eso sea una experiencia real, pero es que la ciencia lo lleva estudiando desde hace ya tiempo; lo mismo que con la sinestesia, ''puedo saborear palabras”, ¿te lo crees? Bueno, hay referencias a ello desde hace cientos de años. Creo que en un plazo de diez años la gente lo entenderá y lo aceptará, se normalizará. Se comprenderá que es una experiencia que existe por mucho que tú no lo tengas por qué sentir. Pero creo que es algo interesante y que puedo decirnos cosas sobre nosotros», explica Giulia Poerio, que actualmente está enfrascada en una investigación sobre las relaciones —que las hay— entre la sinestesia y el ASMR.

De hecho, siempre se ha considerado el ASMR como un tipo de sinestesia, «pero yo no estoy de acuerdo», aclara la científica de la institución de Essex: «Lo creo así porque uno de los principales desencadenantes del ASMR es el tacto, algo que no comparte con la sinestesia. La sinestesia suele responder a desencadenantes muy individualizados mientras que en el ASMR existen toda una serie de triggers (gatillos en inglés) comunes que provocan estas respuestas, como una pieza musical. Pero sí, existe evidencia científica que demuestra la relación entre la sinestesia y el ASMR. También que aquellas personas que pueden sentir el ASMR tienen más probabilidades de experimentar sinestesia, pero eso no significa que el ASMR sea una forma de sinestesia».

ASMR y misfonia

No es solo que los vídeos de YouTube de ASMR no le produzcan placer a muchas personas que sí son ASMR, es que a muchas les generan rechazo. De hecho, explica Giulia Poerio, es algo muy común. Un fenómeno que tiene un nombre: misofonia. «La misofonia es una reacción aversiva a sonidos propiamente humanos como tragar o masticar, todo este tipo de cosas. Hemos visto cómo la gente capaz de experimentar ASMR es más proclive a sentir también misofonia. Creemos que una de las razones que existen es porque ambas reacciones están controladas por las estructuras encargadas de procesar los sonidos. Tenemos la idea de que, en una determinada situación, escuchar a alguien masticar un chicle pueda derivar en ASMR. Pero, al mismo tiempo y en la misma persona, eso puede desencadenar una reacción misofónica. Por lo tanto la clave a la hora de provocar una sensación agradable o desagradable no se estaría tanto en las propiedades del sonido, sino en cómo es interpretada en un contexto en concreto», comenta y resume: «Que alguien sea más sensible a los sonidos simplemente significa que eres capaz de lograr extraer más información de ese sonido de una manera profunda. Tenemos pruebas que demuestran que las personas capaces de experimentar ASMR son más sensibles a los estímulos que hay en el ambiente y de procesar información de manera más profunda».

Se estima que un 14 % de la población es capaz de sentir ASMR.

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Lois Balado

Se le pregunta y se le repregunta, pero Cristina Rodríguez no logra recordar cuándo fue la primera vez que sintió cómo el ASMR recorría su cuerpo. «Siempre me ha pasado. Para mí era algo normal, simplemente una sensación que tenía y que nunca había compartido por nadie. No por nada, simplemente no consideraba que fuese algo fuera de lo común», explica con la inocencia de una niña que no sabía que formaba parte de un colectivo que representa, según recientes estudios, a aproximadamente un 14 % de la población. Habla de su caso personal, de qué es lo que ella siente cuando le asalta este cosquilleo tan característico que describen las personas ASMR: «En mi caso, que no sé si es la misma sensación que tiene el resto, consiste en una especie de hormigueo placentero que sube por el cuello y por todo el cráneo; se acompaña de una sensación de tranquilidad y cierto hormigueo en el estómago».

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Lois Balado Tomé
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A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.