Entiende la menopausia: ¿qué es verdad y qué es mentira?

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

LA TRIBU

La edad promedio en la que se produce la menopausia ronda los 51 y 52 años en los países desarrollados.
La edad promedio en la que se produce la menopausia ronda los 51 y 52 años en los países desarrollados. La Voz de la Salud | iStock

Las mujeres no siempre presentan síntomas durante esta etapa. Los sofocos son uno de los más característicos

15 feb 2022 . Actualizado a las 12:06 h.

La menopausia llega sí o sí a la vida de todas las mujeres. Cuándo y cómo se produce el cese de la menstruación dependerá de multitud de factores. Entre ellos, la predisposición genética y el estilo de vida que siga cada persona. Desde el punto de vista médico, la menopausia se produce al cumplir doce meses sin menstruar. Los ovarios dejan de generar hormonas, el útero ya no se prepara para acoger a un embrión y por tanto, la mujer deja de ser fértil. 

La producción de hormonas femeninas (estrógenos y progesteronas) cae hasta casi desaparecer. La reducción de los niveles de estrógenos viene, a su vez, acompañada de otros síntomas como son los sofocos, la sequedad vaginal o los cambios de humor. En los países desarrollados, la edad promedio en la que la menopausia toca la puerta de la mujer oscila entre los 51 y 52 años. Aunque la perimenopausia, etapa más temprana, puede llegar mucho antes. A medida que se alejan las probabilidades de quedarse embarazadas, llegan cambios en el cuerpo que anuncian el envejecimiento. Esta implicación puede resultar negativa o positiva a partes iguales, pero es fundamental entender el hecho de que se trata de una etapa vital más. 

Así las cosas, la desinformación y los tabúes en torno a la menopausia siguen presentes. Existe un estigma y malestar que hace a las mujeres esperar esta etapa con desdén, cuando en realidad, este cambio fisiológico supone nuevos síntomas y aumenta el riesgo de sufrir enfermedades. ¿Cómo de ciertas son las afirmaciones más comunes sobre la menopausia?

Existe un antes y después en el cuerpo de la mujer. 

Verdad a medias, ya que depende del caso. La menopausia no es una enfermedad, sino el inicio de una etapa conocida como climaterio. La mujer empieza a perder de manera progresiva su función ovárica y por lo tanto, la producción de hormonas femeninas. «Este período se caracteriza por presentar fuertes cambios endocrinológicos, imprevisibles y variables, con una marcada repercusión clínica que lleva a que las pacientes acudan frecuentemente a la consulta», indica el doctor Nicolás Mendoza, presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). Cambios que se manifiestan mediante síntomas neurológicos, como los sofocos, y estructurales «como el aumento de peso, sobre todo en la zona del abdomen, y la sequedad de las mucosas, especialmente la de la vagina». Signos que podrán alterar la dinámica social y laboral de la mujer. 

Los cambios bruscos de humor son habituales en este momento. 

Cierto. De ahí, que desde la entidad recomienden mantener una vida social e intelectual estimulante, ya que será muy útil para prevenir diversas patologías. «La actitud positiva parte del sentimiento de que esta etapa de la vida puede ser más un principio que el comienzo de un deterioro», añade el doctor. Además, las mujeres también podrán sentir cambios en sus emociones, en la memoria o en la capacidad de concentración. Nada queda exento. 

Todas padecerán sofocos.

Falso. Existe una gran variabilidad, pues los síntomas son diversos y variables en cada mujer. Si bien los sofocos se encuentran entre los más comunes, también pueden darse los cambios de humor, el insomnio, los dolores articulares, la sequedad vaginal y la reducción del apetito sexual. 

El presidente de la AEEM detalla que «diversos trabajos han encontrado que la intensidad y frecuencia de los sofocos varía según la raza o la localización geográfica». Así, las mujeres del sudeste asiático presentan menos sofocos que las europeas o americanas, «lo que se ha relacionado con una dieta rica en vegetales y soja». De igual forma, detallan que también influye el índice de masa corporal, «siendo los sofocos más comunes entre mujeres obesas por la mayor dificultad para dispersar el calor». 

La menopausia hace subir de peso

Falso. Si bien es cierto que con la bajada de estrógenos se produce una redistribución de la grasa, el aumento de peso no tiene por qué darse en todos los casos. Aunque eso sí, cuando aumenta el almacenamiento de grasa, tiende a darse en la cintura, caderas y muslos. 

Una buena alimentación y el deporte ayudan a reducir sus efectos

Cierto. Los hábitos de vida son, una vez más, fundamentales. Según la AEEM, mantener una dieta sana como es la mediterránea, rica en aceite de oliva; practicar ejercicio físico moderado y acorde a la edad, «y evitar hábitos tóxicos como fumar y beber alcohol» resulta muy útil en la prevención de sofocos y diversas patologías propias de esta etapa, como las enfermedades cardiovasculares o la osteoporosis. En suma a lo anterior, es recomendable mantener una vida social e intelectual estimulante. Hablar de salud también importa, por ello, sugerimos los alimentos que nunca deben faltar en tu despensa. 

Las terapias funcionan

Cierto. «Existen múltiples alternativas terapéuticas para las mujeres que tienen alguna afección provocada por la menopausia. La escogida en cada caso depende de las características propias y las necesidades de cada mujer», indica el doctor Mendoza. Así que, con una terapia a medida «puede decirse que la fiabilidad está asegurada». 

Reduce el apetito sexual

Verdad a medias. Este pensamiento es recurrente entre mujeres, «que tienden a pensar que con la menopausia su vida sexual va a cambiar, empeorando sustancialmente o incluso a desaparecer». Si bien es cierto que la falta de estrógenos puede producir sequedad vaginal, y con ello generar incomodidad en las relaciones sexuales, «la falta de lubricación en el coito es fácilmente tratable con productos específicos que ayudan con este problema». En otras ocasiones, la falta de apetito sexual también puede estar condicionada por factores sociales y educacionales, y por lo tanto, no deberse a la menopausia. 

En el otro lado de la balanza, «muchas mujeres, ya libres del fantasma de un embarazo no deseado, logran vivir más plenamente su sexualidad», destaca el especialista de la AEEM. 

No puedes quedarte embarazada 

De nuevo, verdad a medias. Sí puedes hacerlo durante la perimenopausia, la etapa previa a la menopausia, cuando la mujer todavía tiene reglas esporádicas. 

Todas las mujeres presentan síntomas

No. Según la AEEM, un 25 % de las mujeres apenas los desarrollan. 

Las mujeres pierden cabello

Verdad. La reducción de estrógenos podría acelerar la caída del cabello. «El pelo se vuelve más fino, se rompe con facilidad y está más seco», señala la asociación. Te explicamos cómo actuar frente a la caída del pelo

La menopausia hace que duermas menos y peor

Cierto. En la mayoría de los casos, el insomnio se debe a los síntomas vasomotores, más conocidos como sofocos nocturnos.  Si este es tu caso, te dejamos varios consejos para que consigas dormir a pierna suelta. Sea cuales sean sus síntomas, la asociación recomienda tomar esta etapa con un papel activo y protagonista por parte de la mujer.

La menopausia marca el momento exacto en el que cesa la menstruación.

Síntomas y señales de la menopausia: desde sofocos a trastornos del sueño

Lucía Cancela

Cumples los 40 y los ciclos de menstruación comienzan a ser más cortos. Pasan de durar 28 días a 26, después se reducen a los 25 y finalmente, rozan el límite de los 24. Se presenta la perimenopausia, con una disminución de los niveles estrogénicos. La llegada de las 45 velas tampoco supone regalos agradables. Sudoración nocturna y diurna, sofocos, palpitaciones, gases, problemas digestivos, falta de apetito sexual o irritabilidad. 

Conforme pasa el tiempo hay mayor irregularidad en los ciclos, se vuelven anovulatorios (no se ovula) e incluso la regla se ausenta en una o dos de sus citas (amenorrea). Los cambios también pueden acompañarse de todo lo contrario: fuertes sangrados, a la vez que síntomas como la tensión mamaria, la cefalea o la hinchazón abdominal. Por no mencionar, en esta línea, las variaciones emocionales. Cambios repentinos de humor, insomnio o tristeza. 

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Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre una de mis pasiones, la nutrición.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre una de mis pasiones, la nutrición.