Gafas de sol: cómo elegirlas, cuándo usarlas y cuándo no: «No deberíamos leer nunca en la playa sin ellas»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

En los momentos en los que nos exponemos a pleno sol, es necesario llevar gafas con filtro para evitar daños a nuestros ojos por la radiación solar.
En los momentos en los que nos exponemos a pleno sol, es necesario llevar gafas con filtro para evitar daños a nuestros ojos por la radiación solar. La Voz de la Salud | iStock

Tres millones de personas pierden su visión cada año a causa de la radiación ultravioleta

14 may 2022 . Actualizado a las 13:56 h.

Con las primeras semanas calurosas y de buen tiempo, empezamos a pasar más horas al aire libre y disfrutando del sol. Protegernos de los rayos UV es algo que ya sabemos que tenemos que hacer: está claro que la radiación solar causa estragos en la piel y puede provocar, con la exposición prolongada, envejecimiento prematuro y cáncer. Pero lo que muchas veces no tenemos tan presente es que, así como debemos cuidar nuestra piel con cremas o espráis fotoprotectores, también es crucial que cuidemos nuestros ojos. Después de todo, son tres millones de personas las que pierden su visión cada año a causa de la radiación ultravioleta, que puede llevarnos a largo plazo a desarrollar cataratas, según datos de este año publicados por la asociación Visión y vida.

La acumulación de radiación solar en los ojos es tan perjudicial como en el resto del cuerpo, pero no podemos echarnos crema con protección solar en el ojo. Aquí es donde entran nuestras aliadas para estos días de la primavera y el verano: las gafas de sol. Aunque casi un 85 % de la población adulta en España las utiliza, no siempre sabemos cuáles son las más adecuadas para nuestras actividades, estilo de vida y entorno. Por eso, hoy te explicamos cómo elegir correctamente unas gafas de sol que protejan tus ojos de los daños provocados por la radiación.

¿Qué gafas de sol me compro?

Elegir unas buenas gafas puede ser una tarea más complicada de lo que a simple vista podríamos creer. Aunque el mercado está lleno de opciones: puedes comprarlas por internet, o incluso en sitios que se dedican a vender otros tipos de accesorios como fulares y joyas, lo más indicado es adquirir tus gafas en una óptica. De esta forma, te aseguras de que se trata de instrumentos diseñados con las certificaciones necesarias para no dañar ni distorsionar tu visión.

«De una manera general, la gafa de sol ha de llevar el marcado CE en la varilla de la gafa y lo razonable es comprarlas en un establecimiento que sea fiable. En una óptica sería lo más adecuado o, como mínimo, en un establecimiento especializado en deportes o apropiado para eso», recomienda Salvador Alsina, óptico-optometrista y presidente de Visión y Vida.

«La lente no ha de tener deformaciones. Para comprobar esto, tenemos que ver que si movemos la gafa ante nuestros ojos, la imagen no sufra ninguna alteración y no haya ningún tipo de problemas. Hay toda una serie de características que debe cumplir para que eso ocurra, por eso insisto en que conviene comprarlas en una óptica o un sitio especializado», detalla Alsina.

Tipos de lentes

Al elegir unas gafas de sol adecuadas, debemos tener en cuenta que hay varios tipos de lente y la elección deberá depender de la actividad para la cual vayamos a utilizar las gafas. «Hay muchos tipos de lente. Hay las que protegen solamente de la luz azul, las que tienen un color fijo, que pueden ser uniformes o degradadas y tienen un color que puede ser gris, marrón o verde, uniforme y fijo. Luego están las llamadas fotocrómicas, que son lentes que en interiores son claras y en cuanto reciben luz solar oscurecen, y por último, las polarizadas, que lo que hacen es eliminar el reflejo del sol en superficies horizontales. Esas son ideales para conducir o para deportes en el mar o la nieve, porque nos eliminan el reflejo, con lo cual la visión es más cómoda y más segura», explica Alsina.

En este sentido, sostiene Alsina, «conviene dejarse recomendar por parte del óptico en cuanto a la utilización que uno le va a dar, porque, por ejemplo, para conducir también son adecuadas algunas de las lentes fotocrómicas que se oscurecen en el interior del coche. También son válidas las lentes con un filtro fijo y en este caso lo importante es que la lente no altere la visión de los colores, porque hay unas limitaciones por parte de las normas de tráfico y, evidentemente, al conducir tenemos que ver correctamente las señales luminosas que hay en la carretera».

«En la playa, en verano, uno necesita el grado máximo de protección. Por lo tanto, se recomienda que las lentes sean muy oscuras. En caso de que sean fotocrómicas, que se oscurezcan mucho. Si es para practicar un deporte, por ejemplo, para ir en bicicleta o correr en el bosque, la lente debe cumplir una doble misión. Una es proteger del sol, y otra es protegernos de cualquier impacto que podamos recibir, ramas que podamos encontrarnos o piedrecillas del camino. Por eso también es muy importante ver qué utilización les vamos a dar, porque a lo mejor, aparte de filtro, necesitamos una protección contra los impactos», señala el presidente de Visión y vida.

Cuándo debemos cambiar las gafas de sol

Es importante asistir a una revisión oftalmológica u óptica con una frecuencia que no supere al año. «Nuestra recomendación, cuando se trata de lentes graduadas, sería revisarse la vista como mínimo cada año y renovar las gafas cuando haya una modificación en esta revisión. Lo importante es revisarse y que las gafas estén en buen estado. En cuanto a las gafas, lo adecuado es renovarlas en el momento en que uno tenga un cambio de graduación y, si no, en el momento en que uno vea que están deterioradas o quiera hacer un cambio por cuestiones estética», propone Alsina.

Cuándo usar las gafas de sol (y cuándo no)

«Cuando utilizamos gafas de sol, tenemos que distinguir dos aspectos. Uno es que queremos limitar la intensidad lumínica. Es decir, si hace mucho sol, quiero recibir un porcentaje menor de esta luz solar, y la otra parte es la radiación ultravioleta», explica la óptica-optometrista Elisenda Ibáñez, coordinadora de la Asociación Española de Fabricación, Comercialización e Importación General de Óptica y Oftalmología (AEO).

¿Cuánta luminosidad debe haber para que tengamos que llevar gafas de sol? En principio, podemos guiarnos por nuestra propia percepción y comodidad. «La utilización de las gafas de sol graduada sería la misma que uno haría de la gafa graduada sin ser solar, pero en aquellos momentos en los que haya exposición a una radiación solar importante. Unas gafas graduadas para ver de lejos, si las usas de manera constante, y usas gafas de sol, deberás usar las de sol con corrección para la visión de lejos en los momentos en que la graduación solar así lo indique», apunta Alsina.

Hay que tener en cuenta que no siempre es recomendable su uso. «La gafa de sol nos protege de la radiación del sol. Cuando no hay sol, no son necesarias. Hemos visto muchos jóvenes que llevan gafas de sol en interiores o conducen con unas gafas de sol oscuras. Las gafas de sol no pueden utilizarse para conducir de noche, evidentemente, porque es un peligro. Y no nos dan ningún beneficio al utilizarlas cuando hay poca luz; al contrario, nos hacen ver peor. Lo razonable es utilizarlas de acuerdo a la radiación lumínica en la que nos encontremos y de acuerdo a las condiciones, no utilizarlas en cuanto no hay suficiente luz y mucho menos para conducción nocturna», señala Alsina.

Con todo, hay situaciones en las que las gafas de sol, por más oscuras que sean, no son suficientes para mantenernos protegidos. Leer un libro en la playa, por ejemplo, no sería lo más adecuado si queremos cuidar nuestra visión. «Existen gafas graduadas para ver de lejos y de cerca al mismo tiempo. Y si son necesarias gafas para leer o ver de cerca, la recomendación sería no leer nunca a pleno sol, porque el papel es blanco y refleja mucha luz, es mejor estar en una zona con cierta sombra. Y después, también usar gafas graduadas con filtro. Pero sobre todo, leer el periódico o un libro a pleno sol no es lo más recomendable. Es mejor hacerlo con gafas de sol y bajo una sombrilla para evitar este reflejo sobre la superficie blanca del papel.

Los niños: población de alto riesgo ocular

Aunque no se suele priorizar la protección de los ojos frente al sol en la mayoría de la población, este problema se acentúa aún más en el caso de los niños.

Así puede afectar la radiación solar a los ojos en la población menor de 18 años:

  • Bebés. Durante su primer año de vida, el ojo deja pasar el 90 % de la radiación UVA y 50 % de la UVB
  • Niños. Su pupila es más grande que la del adulto y su cristalino más transparente que el nuestro. Sus ojos permiten penetrar 6 veces más radiación que los nuestros
  • Adolescentes. Antes de cumplir los 18 años ya habrán recibido el 80 % de toda la radiación ultravioleta que recibirán en su vida. De ahí la importancia de protegerse.

«De manera general, los niños también deberían usar gafas de sol en las circunstancias en que sus padres las llevan. Todos hemos visto, por ejemplo, en la playa, padres y madres con gafas de sol y el niño que no las utiliza. Cuando hay mucha radiación solar, es necesario protegernos todos la piel y los ojos, tanto adultos como niños. Los niños conviene protegerlos cuidadosamente. También hay que tener en cuenta que el ojo del niño está en formación y debe de tener períodos en los que reciba luz solar para que su ojo se vaya acostumbrando a esa radiación. Conviene dejarse orientar y recomendar por el oftalmólogo o por el óptico optometrista de acuerdo a las circunstancias de cada niño», aconseja Alsina. «Donde los adultos utilicemos gafas de sol, hemos de pensar que lo más probable es que los niños también necesiten llevarlas», sintetiza.

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Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.