Muerte súbita y ejercicio: ¿hay deportes más peligrosos que otros?

VIDA SALUDABLE

La Voz de la Salud | iStock

Los problemas cardiovasculares asociados a la práctica deportiva causan unas 40 muertes al año en España

18 jun 2022 . Actualizado a las 09:47 h.

Con 14 años, el moscovita Sergei Grinkov ya se revelaba como uno de esos talentos que aparecen una vez cada siglo. Desde los cinco años se había detectado en él un don especial para la que sería su disciplina, el patinaje artístico sobre hielo. Tras ingresar en las escuelas especiales de entrenamiento soviéticas, en su adolescencia ya dominaba con puño de hierro su especialidad. Si ya era complicado encontrar a un rival que pudiese suponerle un mínimo reto, todavía sería más difícil encontrar una pareja que pudiese estar a la altura del nivel que exigía Grinkov. Pero se logró. En el cercano Club Central de la Armada Roja (CSKA) destacaba por encima de todos una niña de 10 años, Katya Gordeeva. La conexión fue instantánea y al poco tiempo ganarían su primer mundial júnior. Era el comienzo de la que se convertiría en la que, probablemente sea, la mejor pareja de la historia del patinaje artístico. Juntos ganarían 24 de los 31 torneos profesionales en los que participaron, entre ellos cuatro mundiales y dos Juegos Olímpicos: Calgary 1988 y Lillehammer 1994. Pero la relación entre Sergei y Katya no era deportiva, sino también sentimental. Juntos conseguirían elevar el patinaje artístico a una complicidad y perfección en la ejecución nunca vista antes, conquistando al público cada vez que salían a la pista y transmitiendo una fascinación incomparable hasta la fecha en el mundo del patinaje.

La tragedia ocurriría en 1995, mientras ambos entrenaban en un lago del estado de Nueva York, Sergei se desplomó, falleciendo en el acto con tan solo veintiocho años. La autopsia revelaría que había sufrido un ataque cardíaco y un análisis genético mostró una variante que los investigadores propusieron llamar «el factor de riesgo Grinkov», que también se había llevado a su padre de manera temprana.

Muerte súbita y deporte ¿solo sucede en deportistas de élite?

Desde el caso Grinkov, los episodios de muerte súbita en deportistas de élite han seguido apareciendo. Un goteo infrecuente pero constante, incidentes difíciles de comprender para la población general al ocurrir en personas jóvenes y con excelentes condiciones físicas que además son sometidos a chequeos médicos con frecuencia. Son conocidos en España los casos de los futbolistas Antonio Puerta y Dani Jarque o, más recientemente, el del danés Christian Erikssen en pleno partido de la Eurocopa de 2020. Este último pudo salvar su vida y recuperarse  de una parada cardiorrespiratoria gracias a las maniobras de reanimación. Un reciente estudio publicado en la Revista Española de Cardiología en el 2021 desveló que el 96 % los episodios de muerte súbita notificados durante un período de ocho años en 25 provincias españolas afectan a deportistas recreativos. En cualquier caso, se trata de un fenómeno infrecuente (unas 40 muertes al año). 

¿Cuáles son los motivos de la muerte súbita asociada al deporte?

Al igual que le ocurrió a Sergei Grinkov y a otros reconocidos deportistas, la mayoría de episodios de muerte súbita asociados a la práctica deportiva tienen un factor común: se deben a eventos cardiovasculares. Sin embargo, el tipo de afectación varía según el rango de edad. En personas mayores de 40 años conviven con mayor frecuencia otros factores de riesgo como la hipertensión arterial o alteraciones en el colesterol. En este rango de edad, la causa más frecuente de muerte súbita es la cardiopatía isquémica, es decir, infartos producidos en las arterias que irrigan el corazón. Sin embargo, en personas más jóvenes predominan las miocardiopatías, enfermedades del propio músculo cardíaco, y otras alteraciones en las que suele haber un importante componente genético. Este sería el caso del patinador ruso o del futbolista andaluz Antonio Puerta, que padecía una displasia aritmogénica, en la que las fibras musculares del corazón se van transformando en grasa hasta producir alteraciones severas en la conducción eléctrica cardíaca.

En todos estos casos, los cambios hemodinámicos que se producen durante el ejercicio físico, unido a la liberación de hormonas como la adrenalina o la dopamina, van generando un estrés y unas exigencias cardíacas que en personas predispuestas por las alteraciones comentadas pueden desencadenar la aparición de eventos fatales, incluso en fases no tan avanzadas de la enfermedad.

¿Qué deportes se asocian más a muerte súbita?

En el mismo estudio español se observó que los deportes que más se relacionaban con episodios de muerte súbita durante el ejercicio o las horas posteriores al mismo fueron el ciclismo, el fútbol y correr al aire libre. En mayores de 40 años, el más predominante fue el ciclismo, si bien se podría justificar por el hecho de que es un deporte más habitual en edades avanzadas que los otros y que sus practicantes asocian más factores de riesgo como la obesidad. En los más jóvenes, el deporte de mayor riesgo fue el fútbol, quizá por el alto consumo de oxígeno que exige. La natación y la gimnasia se asociaron a menor riesgo.

Otro aspecto importante es que, indepenertes son mucho más frecuentemente en hombres que en mujeres. En casi todas las series publicadas, más de un 80 % de los casos se asocian a hombres —hasta un 99% en el estudio español—. Aunque los datos muestran que los varones practican más deporte y de mayor intensidad, esa diferencia no explica la disparidad tan marcada de muertes entre ambos sexos.

¿Pueden evitarse estas muertes?

A pesar de lo dramático e impactante de las muertes asociadas al deporte, no debe olvidarse que su incidencia es muy baja y que los beneficios de la actividad física en la prevención de múltiples enfermedades está ampliamente demostrada, por lo que es evidente que una desincentivación del ejercicio físico no es una estrategia adecuada en la prevención de estas muertes. Tampoco debe justificarse la ausencia de práctica deportiva por miedo a que esto ocurra. Es infinitamente más peligroso no realizar actividad física que realizarla. La estrategias deben ir enfocadas en seguir promocionando los hábitos saludables para disminuir los factores de riesgo cardiovascular, la instrucción de la población general para detectar estas situaciones y aplicar maniobras de reanimación cardiopulmonar básica cuando sea necesario, así cómo planes de actuación que doten de desfibriladores semiautomáticos en la mayoría de espacios deportivos posibles. Los reconocimientos médicos previos a la actividad deportiva podrían ser una herramienta útil, especialmente en aquellas personas con antecedentes familiares, sin embargo ante una incidencia de casos tan pequeña, la capacidad de predicción es muy baja, por lo que se necesitan estudios para determinar cómo y en quienes implementar esta estrategia. 

Tras la muerte de Sergei, Katya Gordeeva se implicaría en numerosos eventos benéficos para la recaudación de fondos  para el estudio de enfermedades del corazón y muerte súbita. Lograría tener una carrera como patinadora en solitario bastante exitosa, pero nunca volvería a tener una pareja estable sobre la pista. Según sus propias palabras en una autobiografía dedicada a la hija que tuvieron en común, «estaba perdida en el hielo sin él, tan sola, acostumbrada a agarrarme a él todo el tiempo, apoyarme en él, sentirlo cerca. Ahora tengo que sentir mis pies debajo de mí, todo el tiempo, porque ya no hay nadie ahí para agarrarme como lo hacía él».

Javier Seara, cardiólogo del CHUS

Javier García Seara, cardiólogo: «Hay que prescribir ejercicio físico, es tan bueno como un fármaco»

Lois Balado

Alargar la vida, supone redoblar esfuerzos en las labores de mantenimiento de los engranajes que nos permiten sumar años. La lucha contra el cáncer, por ejemplo, ha multiplicado sus tasas de éxito en los últimos años. Vivimos más que nunca, sin duda una buena noticia, pero vivir pasa factura, más con los hábitos que hemos asimilado: sedentarismo, una alimentación muy cuestionable, malos vicios. Vivimos más, pero las grietas tienden a aparecer en nuestro punto flaco: nuestros corazones se están llevando la peor parte. De ellos cuida Javier García Seara, cardiólogo del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) y presidente de la Sociedad Gallega de Cardiología. El especialista advierte de que las enfermedades cardiovasculares han recuperado el primer puesto entre las causas por las que la gente se muere en España. Suponen, además, la segunda causa de ingreso hospitalario. La situación es preocupante. Toca reenfocar la salud cardiovascular, la forma en la que atendemos a los pacientes y dejar de hacer reposar toda la responsabilidad sobre los hombros de una pastilla. La salud de los corazones del futuro (y del presente) tiene cuatro patas sobre las que trabajar: las valvulopatías, las arritmias, la cardiopatía isquémica y la insuficiencia cardíaca. Tras todas ellas, un enemigo común que lidera una revuelta silenciosa: la hipertensión, «una crisis de salud pública mundial», según la OMS. «Si los pacientes viven más, va a haber más insuficiencia cardíaca, así de simple. Pero lo más preocupante son los factores de riesgo: están aumentando. Sobre todo dos que son muy importantes: la cardiopatía isquémica y la hipertensión. Estos dos factores de riesgo están aumentando por nuestro estilo de vida», apunta el doctor del hospital compostelano.

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Roi Ribera Sánchez
Roi Ribera Sánchez
Roi Ribera Sánchez

Nacido en 1988, Roi Ribera es licenciado en Medicina por la Universidad de Santiago de Compostela. Especializado primero en Nefrologia en A Coruña y actualmente en Aparato Digestivo en el Hospital Son Llátzer de Mallorca. Interesado en acercar la medicina de una forma amena.

Nacido en 1988, Roi Ribera es licenciado en Medicina por la Universidad de Santiago de Compostela. Especializado primero en Nefrologia en A Coruña y actualmente en Aparato Digestivo en el Hospital Son Llátzer de Mallorca. Interesado en acercar la medicina de una forma amena.