Mononucleosis, el virus que infecta a más del 90 % de la población

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

La mononucleosis es una enfermedad sumamente prevalente que ha sido vinculada con la esclerosis múltiple.
La mononucleosis es una enfermedad sumamente prevalente que ha sido vinculada con la esclerosis múltiple. La Voz de la Salud | iStock

Un macroestudio acaba de señalar a la llamada «enfermedad del beso» como una de las causas principales en el desarrollo de esclerosis múltiple

17 ene 2022 . Actualizado a las 17:13 h.

El virus de Epstein-Barr (virus herpes humano tipo 4) es el responsable de la mononucleosis, una enfermedad que ha sido relacionada con el desarrollo de esclerosis múltiple. Conocida como la enfermedad del beso, ya que se transmite por la saliva, la mononucleosis provoca fatiga, un dolor de garganta que no mejora con antibióticos, fiebre, inflamación de los ganglios linfáticos en el cuello y las axilas, dolor de cabeza, sarpullido en la piel y una inflamación del bazo. 

A pesar de que estos síntomas se dan en un número reducido de casos, la transmisión del virus es sumamente frecuente. De hecho, más del 90 % de los adultos son seropositivos para el virus Epstein-Barr, y el 50 % de los niños contraen la infección antes de los cinco años de edad, según el doctor Fernando Pérez Escanilla, miembro del Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

Qué pasa si tengo mononucleosis

El virus tiene un período de incubación de entre cuatro y seis semanas. Este es el tiempo que transcurre entre la exposición y la aparición de los síntomas. Algunos de estos síntomas desaparecen al pasar unas semanas, pero el cansancio y la inflamación de los ganglios linfáticos y el bazo pueden prolongarse por más tiempo.

Aunque la mononucleosis se asocia popularmente al beso, la infección se puede transmitir al compartir vasos u otros utensilios con una persona que tiene la enfermedad. También se transmite por la tos y los estornudos; sin embargo, no es una enfermedad tan contagiosa si se la compara con otras infecciones, como los virus que causan el resfriado. Pese a esto, «en España es bastante frecuente, pueden aparecer casos durante todo el año», señala Pérez.

Lo más común es que el virus se transmita en la juventud o durante la infancia. «Existe un pico de incidencia en la adolescencia por la proximidad de las personas a esta edad, y es menos frecuente en la edad adulta. Cuanto más tardía es la infección, suele ser más sintomática, excepcionalmente puede ser grave. Se resuelve generalmente en un periodo de entre tres y cuatro semanas», detalla Pérez.

Tras la exposición en la cavidad oral, el virus infecta a los linfocitos B, un tipo de glóbulos blancos que producen anticuerpos. Los linfocitos B son una parte fundamental del sistema inmunitario y se forman a partir de células madre en la médula ósea. Al contraer mononucleosis infecciosa, aparecen linfocitos atípicos, con una morfología anormal. La proliferación de estas células B y la replicación del virus son controladas por una vigorosa respuesta inmune, que es la que causa la mayoría de los síntomas al cursar la enfermedad.

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Diagnóstico

A partir de los síntomas, se puede sospechar de una mononucleosis. Si este es el caso, el médico realizará una exploración física buscando signos como ganglios linfáticos, amígdalas, hígado o bazo inflamados. El diagnóstico confirmatorio de la mononucleosis usualmente se determina mediante serología. Esto quiere decir que se realizan pruebas de anticuerpos contra el virus de Epstein-Barr mediante la extracción de sangre.

Tratamiento

Al tratarse de una enfermedad viral, la mononucleosis no tiene tratamiento curativo. Lo que sí se puede hacer es tratar sus síntomas. El descanso, la hidratación y los analgésicos son los elementos principales para este proceso. «En determinados casos se puede dar corticoides, si el proceso inflamatorio es muy molesto, pero es una enfermedad vírica que cura sola, sin secuelas, no tiene gran complicación. Es como una amigdalitis, pero un poco más prolongada, con un poco de inflamación del bazo», asegura el doctor Jesús Sueiro Justel, vocal de la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria (Agamfec).

Prevención

«La mejor manera de prevenirla es mantener la distancia terapéutica con las personas que presenten algún episodio de faringoamigdalitis, pero en la infancia es prácticamente imposible, pues muchos casos son asintomáticos», explica Pérez.

«Hay una cosa muy típica en los chavales jóvenes, en reuniones, campamentos, excursiones, que es compartir una botella. Beber de la misma botella es una forma muy fácil de contagiarse la mononucleosis, por eso se llama la enfermedad del beso, aunque no creo que ese sea el mecanismo fundamental», señala Sueiro. «La mononucleosis se transmite a través de las secreciones, por lo que una medida de higiene buena sería no compartir envases entre los chavales, pero en las edades juveniles e infantiles, la consciencia del riesgo de enfermar es muy baja, lo que hace muy difícil las medidas preventivas», añade.

Complicaciones de la mononucleosis

Aunque en la mayoría de los casos la mononucleosis se pasa como una enfermedad benigna, a veces pueden darse complicaciones más graves. Entre ellas, las principales son aquellas relacionadas con el bazo y el hígado. Dado que el virus puede provocar un aumento del tamaño del bazo, en casos extremos, el órgano puede romperse produciendo un dolor agudo y repentino en el lado izquierdo superior del abdomen. «Si sientes un dolor así, busca atención médica de inmediato, ya que es posible que necesites cirugía», indica el sitio web de la Clínica Mayo.

También puede haber problemas hepáticos derivados de la enfermedad, como la hepatitis, una inflamación leve del hígado.

En cuanto a la relación del virus de Epstein-Barr con la esclerosis múltiple, pese al macroestudio publicado recientemente por la revista Science, que vincula ambas condiciones, Sueiro sostiene que «no hay una relación causa-efecto evidente. Puede ser un factor predisponente, que condicione a determinados individuos susceptibles, que con otras interacciones ocasione una enfermedad como la esclerosis múltiple. Pero también hay muchísima gente que tiene el virus y no padece esclerosis múltiple».

«Si el virus de Epstein-Barr de la mononucleosis produjese esclerosis múltiple, la esclerosis múltiple sería una enfermedad que padecería un 50 % de la población española, porque este es un virus muy, muy, muy prevalente. Puede que sea un factor predisponente, pero tiene que haber otras causas condicionantes, coadyuvantes, genéticas o de la propia constitución de la persona para que ese virus, que en el 99 % de la gente produce un cuadro benigno, pueda causar una enfermedad neurológica degenerativa», explica Sueiro.

No obstante, sí es cierto que las enfermedades infecciosas se han relacionado con problemas neurológicos. Por ejemplo, el antecedente de gripe se ha asociado a la aparición del Síndrome de Guillain-Barré, en el que el sistema inmunitario ataca a los nervios. Una posible explicación, propone Sueiro, es que «las enfermedades víricas y las bacterianas producen un estado inflamatorio en el organismo. Este estado hace que nuestros mecanismos antiinflamatorios produzcan una cascada de proteínas y anticuerpos, y eso puede estar detrás de fenómenos que tengan que ver con otras cuestiones, no con la propia infección. Son hipótesis».

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Laura Inés Miyara
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Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.