Marta Martínez, psicóloga: «Si la relación tiene más de montaña rusa que de sentirte en paz, algo falla»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

SALUD MENTAL

Marta Martínez Novoa divulga sobre psicología desde una perspectiva científica y accesible para todos los públicos.
Marta Martínez Novoa divulga sobre psicología desde una perspectiva científica y accesible para todos los públicos. La Voz de la Salud

La especialista reivindica que el amor no daña y habla del tipo de situaciones tóxicas que se suelen dar hoy en día tanto en las relaciones de pareja, como en las de amistad

13 abr 2022 . Actualizado a las 18:45 h.

Marta Martínez Novoa abandonó Madrid en octubre del 2020, después de cuatro años viviendo en la ciudad, para comenzar su propio proyecto como psicóloga autónoma en Sanxenxo, su pueblo natal. Coincidiendo con este cambio profesional, abrió una cuenta de Instagram @martamnovoapsico, donde divulga sobre psicología desde una perspectiva científica y accesible a todos los públicos. Con una amplia formación en psicoterapia, trastornos de ansiedad, autoestima y relaciones de pareja publica Que sea amor del bueno, con el que pretende enseñar a cómo identificar comportamientos irresponsables cuando se habla de vínculos entre personas: «Comprenderás que el amor no daña, y que estás en tu derecho de reivindicar que, tanto el amor que das como el que te dan, sea amor del bueno». 

— ¿Qué es la responsabilidad afectiva?

— La responsabilidad afectiva es la conciencia, que sería importante que todos tuviésemos, de que los actos que realizamos nosotros en una relación tiene implicaciones y consecuencias en el mundo emocional de la otra persona. Un mundo emocional que además puede ser muy diferente al nuestro. Se basa en que haya una comunicación fluida y directa, empatía, y respeto.

— Hablas sobre la toxicidad hoy en día (que suele tener terminología en inglés). ¿Para ti cuáles son las situaciones más graves en términos de toxicidad?

— Todas son graves de por sí porque todas pueden resultar bastante devastadoras en la autoestima de la otra persona dependiendo del momento vital en el que se encuentre y demás. Pero quizás el «love bombing», el «breadcrumbing» y el «hoovering» puede que sean las más peligrosas. Aunque esto depende de la persona y de su momento vital. Pero quizás esas tres porque son las más relacionadas ya con conductas de maltrato. Están muy relacionadas con la manipulación, que a veces es inconsciente por parte de la otra persona, aunque no deje de ser manipulación. Y están relacionadas con ensanchar el ego propio más que con relacionarse y disfrutar de la relación. Quizás estas puedan ser las más devastadoras para la autoestima de la persona.

El «breadcrumbing» proviene de «breadcrumb» o migas de pan, y hace referencia a esas personas que van y vienen de tu vida pero nunca se quedan del todo. Es decir, evitan totalmente el compromiso pero quieren que la otra persona siga ahí, enganchado o enganchada. 

El «love bombing» se traduce como una explosión de amor. La persona se ve bombardeada por muestras de cariño y amor, pero al tiempo, estas decaen, provocando sentimientos de culpabilidad. La otra parte, la que realiza el «love bombing», puede llegar a chantajear, manipular y castigar con este chantaje emocional. Así, esta persona pasa de los cumplidos, palabras y gestos bonitos, a escuetas palabras como un «vale» en sus contestaciones. 

El «hoovering» o «la técnica de la aspiradora» es una táctica de manipulación típica de personas narcisistas. Es decir, el que la practica pretende que regreses a la relación tóxica que dejaste en el pasado enviándote de nuevo mensajes de texto, apareciendo en tu trabajo en tu casa, o haciéndose la víctima.

— ¿Cómo se podría detectar que se está siendo víctima de este tipo de situaciones?

— Dos puntos principales para detectar que algún tipo de irresponsabilidad afectiva se está cometiendo, sea del tipo que sea, es que en la relación no sientas paz a nivel general. A pesar de que siempre puede haber conflictos, evidentemente. Pero, si la relación tiene más de montaña rusa que de sentirte en paz, quizás hay algo que está fallando. El segundo punto sería que no se hable nunca de las expectativas o del vínculo. Con esto no me refiero con que haya que hablar ya el primer día de si vamos a ser o no pareja, o si vamos a ser amigos para toda la vida, pero sí hablar un poco de lo que son nuestras emociones. Lo que nos gusta o no de la otra persona, cómo nos vemos con esa persona. Un poco hablar de eso, las expectativas que tenemos sobre el vínculo. Cuando eso no está, quizás hay una cierta falta de responsabilidad afectiva, ya sea por un lado o por el otro, lo cual también es un punto a tener en cuenta. 

— También hablas de que a veces confundimos la sinceridad con hacer daño a la otra persona. No siempre conocemos el límite. ¿Cuál sería?

— Básicamente el límite está en plantearnos si lo que vamos a decir es realmente útil para la otra persona. Es decir, si le va a sacar algún partido, si es necesario decirle lo que queremos decirle. Luego también es importante buscar el momento adecuado. Es cierto que muchas veces para algo que sea doloroso, porque hay cosas que lastiman las contemos como las contemos, no hay un momento adecuado. Pero sí que hay diferentes grados. No es lo mismo comunicar que vas a dejar a tu pareja justo cuando le acaba de morir un familiar, en el mismo día, que hacerlo unos días después, por ejemplo. Aunque la persona siga estando mal. Y después, creo que también hay que buscar un poco las palabras. Habrá veces que no se pueda evitar el malestar completo, pero creo que si utilizamos tacto y cariño a la hora de decirlo y sobre todo empatía, decirlo como nos gustaría a nosotros que nos lo dijeran, ya estamos marcando un poco esa diferencia entre sinceridad y sincericidio. Para mí, esos quizás sean los puntos principales a tener en cuenta. 

— ¿Cómo ha influido el mundo Disney en cómo vemos el amor y las relaciones?

— Un montón. El mundo Disney y todo lo relacionado con esta visión edulcorada del amor, así como esa visión del amor para siempre, de que todo lo puede o todo lo perdona, afecta mucho a cómo vemos el amor y las relaciones. Porque al final en nuestro imaginario colectivo hay muchas dinámicas relacionales que aprendemos de manera inconsciente a través de la cultura popular. Con películas, series y demás. Esto lo que tiene de peligroso es que nos deja una visión muy idealizada del amor que luego puede provocar que a veces estamos en relaciones perfectamente sanas y las dejamos porque no es ese amor de película que nos prometieron También por otro lado, y casi más importante aún, es que quizás esta clase de mitos del amor romántico, del mundo Disney,  nos hace, sin quererlo, legitimar y normalizar conductas que no son sanas. Si tú estás en una relación de maltrato y de repente te dicen «es que el amor todo lo perdona». Y tú piensas: «Ah bueno, claro, y yo quiero a esta persona. Tengo que perdonar esto y seguir aquí». Por eso también es tan peligrosa esta influencia.

— También influye lo que vivimos en casa, nuestro entorno familiar, lo que vivimos desde pequeños…

— Influye tanto a nivel de mandatos, que es precisamente esto de lo que estábamos hablando ahora, y los mitos del amor romántico. Son como ideas inconscientes que se van promulgando de generación en generación que nos dicen, por así decirlo, lo que está bien o lo que está mal como sociedad. Y sí que es verdad que a nivel familiar hay mandatos muy férreos de lo importante que es tener pareja, lo importante que es que las relaciones pervivan cueste lo que cueste, todo esto afecta mucho. Y también por otro lado, las referencias que tenemos de nuestra casa. Por ejemplo, cómo era la relación entre nuestros padres y madres, que nos ponen como esa referencia de lo que es el amor. Puede ser una referencia muy sana y otras veces no. Incluso las relaciones que tenemos nosotros a nivel familiar, que a veces van creando en cierto modo nuestra autoestima y por tanto, el amor que creemos merecer por parte de los demás o el que no. 

— Comentas que es totalmente legítimo elegir la soltería. 

— Efectivamente. De hecho, para mí es una idea importante que he tratado en el libro. Que valoremos la responsabilidad afectiva en todo tipo de relación, ya sea pareja, amistad, una persona que estás conociendo, familia, compañeros de trabajo… porque al final en la vida es importante tener vínculos, pero no es esencial tener un vínculo de pareja en concreto. Se puede ser perfectamente feliz sin estar en pareja. Creo que por eso es muy importante desmontar todos estos mitos de «se te va a pasar el arroz» o «te vas a quedar solo/a y rodeado de gatos». Porque al final, con tal de tener una red social de calidad de vínculos, sea del tipo que sea, ya sentamos una base de bienestar que no tiene que estar completa por una pareja. 

— ¿Cómo una persona puede detectar que su autoestima está sana o reforzada?

— Suelo hablar mucho de autoestima sólida o frágil. Para mí es lo que muchas veces diferencia una autoestima sana de otra que no lo está tanto. Y esto se basa mucho en que cuando una autoestima es frágil, normalmente solo depende de un ámbito de tu vida. Todos tenemos ámbitos importantes de nuestra vida como pueden ser nuestros estudios, trabajo, familia, la pareja, nuestro tiempo libre y hobbies. Cuando nuestra autoestima solo está centrada en un ámbito, como puede ser el laboral o el de la pareja, es muy probable que sea más frágil. Porque quizás cuando en ese hábito ya no nos va tan bien, sentimos que ya no somos válidos o suficientes. Es un punto muy importante para valorar lo que es una autoestima sana de lo que no. Y luego más allá de ahí, una autoestima es frágil cuando dudas constantemente de ti mismo y de tus habilidades, y por lo tanto te cuesta mucho tomar decisiones. Cuando crees que no tienes derecho a poner límites en las relaciones y no tienes claro tampoco qué tipo de amor mereces. Por eso también muchas veces acabas en relaciones tóxicas. Son algunos puntos en los que fijarnos. Aunque hay muchos más.

— ¿Habría una forma adecuada de llevar una ruptura?

— Es verdad que depende de muchos factores, pero algo que creo que puede ser esencial en todo tipo de rupturas es tratar que todo quede lo más claro posible cuando se rompe. Tratar de ser honestos tanto en nuestros sentimientos como en lo que nos ha pasado para llegar a ese punto, por así decirlo. Y por otro lado, dejarnos espacio. Esto no quiere decir que haya que romper el contacto con la otra persona de manera tajante. Es verdad que cuando hemos tenido una relación dependiente, tóxica, y por supuesto, de maltrato, sí que es esencial romper el contacto definitivamente, pero en otro tipo de rupturas quizás no lo es. Lo que sí debemos hacer es intentar hacer espacios nuevos para conocernos de nuevo a nosotros mismos sin estar con esa pareja, por así decirlo. Por lo tanto, puede ser importante frecuentar lugares diferentes a los que solíais ir juntos y tratar de limitar el contacto en cierta medida. Intentar dar esos espacios a cada uno. Creo que eso sí se puede comparar a todas las rupturas. 

— ¿Cómo debe ser un perdón para que sea de verdad?

— Lo primero es que lleve una intención de reparación, sea del tipo que sea. Porque es verdad que hay actos que realizamos que no tienen reparación. Pero si la hay, como mínimo que esté acompañada de un: ¿Qué necesitas? ¿Qué puedo hacer por ti después de eso? Lo que está claro es que un perdón no es algo que decimos simplemente para sacarnos la culpa sin ninguna intención real de cambio. Ni algo que de repente utilizamos para darle la vuelta la tortilla y hacerle sentir a la otra persona culpable de nuestro propio acto, haciendo que acabe siendo casi la otra persona la que nos tiene que pedir perdón. Que sea algo honesto, que se dé espacio también a la otra persona cuando quiera hablar del tema, cuando esté preparada. Y sobre todo que vaya con esa idea de “¿qué necesitas tú ahora mismo para que podamos reparar esta situación de algún modo?”

— Estamos hablando de relaciones de pareja, pero interpreto que es igual para las relaciones tóxicas de amistad.

— De hecho, en ese sentido, muchas veces algo que ocurre es que con los amigos en concreto, se da por hecho y socialmente está muy validado, que es algo muy positivo, mantener a tus amigos de la infancia. Y puede ser que tus amigos y amigas de la infancia en el presente, congenies súper bien y todo genial. Pero algo que suele suceder muchas veces también es que cada uno de nosotros evolucionemos en un sentido y deja de haber lugares en común. Aa veces puede que la relación se vuelva un poco tóxica en el sentido de que ya no nos encontramos pero nos forzamos como a estar ahí. En este caso, tenemos que tener en cuenta que la amistad tampoco tiene que ser para siempre ni mucho menos. Ni es menos importante que una relación de pareja y con lo cual también es muy importante tener en cuenta cuándo me siento en una relación satisfactoria y sana y cuando no. Y cuando es que no, cortarla y seguir adelante. 

— Quizás esté un poco más validado cuando tú estás mal en pareja acabar en ruptura que en una amistad. 

— Exacto, es lo que hablábamos antes. Si yo ahora te digo la palabra «relación», lo primero que se piensa es en relación de pareja generalmente. Yo creo que esa omnipotencia de la pareja nos hace ver que en otros vínculos parece que tampoco es tan importante lo que suceda en ellos y sí que lo es. 

— ¿Cómo conseguir «amor del bueno»?

— La clave es que tiene que haber mucha comunicación. Que sea clara, directa y fluida, y que dentro de esta comunicación no se nos olvide la escucha activa que es parte de la comunicación también. Comunicación no es solo hablar. Atender a lo que necesita la otra persona, cómo se siente. Para construir amor del bueno también es importante poner unos límites sanos, definir en la relación lo que es sano para mí y lo que no, que tú defines lo que es sano y lo que no, y con eso realizar acuerdos. Decir «oye pues esto, en la relación, pues no, y esto sí, pero en determinados momentos». Eso es clave. Y otro punto muy clave es saber gestionar nuestras emociones, saber gestionar las de los demás, sin responsabilizarnos de ellas, pero saber un poco cómo manejar de manera empática y cuidadosa las emociones de los demás. Y creo que también es importante trabajar en nuestra autoestima, por lo que te decía antes. Porque muchas veces cuando no nos queremos, o cuando no nos aceptamos nosotros mismos, es muy difícil aceptar el amor que nos dan los demás. El amor del bueno. Muchas veces lo que creemos es que merecemos amor romántico y ahí nos quedamos. Por eso yo creo que esos son los puntos básicos. 

Se creía que el principal órgano del amor era el corazón, pero en realidad es el cerebro.

José Ángel Morales, neurocientífico: «El enamoramiento dura como mucho cuatro años»

Cinthya Martínez

«Fue amor a primera vista». Es una frase típica, y afortunadamente para lo agraciados que la afirman, también cierta desde el punto de vista científico. José Ángel Morales García, neurobiólogo del Departamento de Biología Celular de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, explica cómo las personas, al igual que los caprichos materiales o las comidas, «nos entran por los ojos». En el momento en el que el sistema visual envía a nuestro cerebro la información sobre lo que está apreciando, empieza todo un proceso en el que intervienen distintas áreas cerebrales y sustancias neuroquímicas que, en el caso de que se trate de la persona elegida, se irán desencadenando durante la historia de amor.

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Cinthya Martínez Lorenzo
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De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.