Estrías, las pequeñas cicatrices de nuestro cuerpo para las que no hay un tratamiento que funcione al 100 %

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

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Las más frecuentes son las de distensión, que serían las que aparecen en la pubertad y en los embarazos, o por cambios de peso

13 may 2022 . Actualizado a las 15:44 h.

Se manifiestan sin previo aviso y en la mayoría de cuerpos. Estas líneas alargadas y finas, rojas o blancas, son comunes en un elevado porcentaje de población. Da igual si eres hombre o mujer, prácticamente nos acompañan a todos. Y aunque, afortunadamente, el hecho de tenerlas se ha normalizado y visibilizado (al igual que la celulitis), lo cierto es que su aparición se puede prevenir. Además, una vez que ya están instauradas en alguna zona, también se pueden tratar, aunque nunca se lleguen a eliminar por completo. 

¿Qué son? Cicatrices que afectan especialmente a la segunda capa de la piel, la dermis. Suponen un trastorno de las fibras del tejido conectivo y suelen aparecer en muslos, caderas, glúteos, pecho o barriga. ¿Por qué? Por un crecimiento corporal rápido de volumen, como por ejemplo el embarazo, o de altura, que se suele dar en la adolescencia. 

«Las causas pueden ser diversas. Las más frecuentes, las de distensión, aparecen en la pubertad y en los embarazos, o por cambios de peso. Luego tendríamos las que son de causa farmacológica o como consecuencia de enfermedad que producen un incremento del cortisol, como el Síndrome de Cushing», explica la doctora Petra Vega, doctora en medicina estética y miembro de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME).

El cortisol, una hormona producida por las glándulas suprarrenales, debilita las fibras elásticas de la piel.

Aunque se presentan tanto en hombres como en mujeres, existe más prevalencia en estas últimas. No obstante, su aparición, más allá del punto de vista estético que pueda preocupar o no a la persona afectada, no implica ningún tipo de gravedad y no hay por qué alarmarse. 

Tipos de estrías

Cuando hablamos de estrías, diferenciamos dos tipos: las rojas (rubra), que serían las de reciente aparición, y las blancas o plateadas (alba). «Las diferenciamos por el color pero en realidad lo que nos están indicando es el tiempo que tienen, la edad de la estría», asegura Vega. Así, independientemente de la causa de las estrías, comienzan como lesiones de un color rojo o púrpura, que indican que existe aumento de vascularización en la zona. Estas maduran dejando una cicatriz con una especie de depresión y volviéndose de color blanco. 

¿Cuánto tardaría una estría roja en convertirse en blanca? Pues depende de cada persona y de la zona del cuerpo en la que aparecen. «Cuando se pone blanca quiere decir que la estría ya se ha consolidado como tal. Depende, pero normalmente suele ir como cualquier cicatriz. Podría ir desde los seis meses al año, más o menos, de promedio. Las que son más rápidas podríamos hablar de seis meses, pero habrá personas que al año y medio todavía las tienen bastante rojas», aclara la doctora. 

Sobre las zonas donde suelen aparecer más, Petra apunta a que en la adolescencia, tanto en hombres como en mujeres son frecuentes en la zona de los flancos, cartucheras y cadera. «Aunque en las chicas en esa edad también pueden aparecer en las mamas por la distensión», precisa. Las estrías en la pubertad suelen aparecer por los cambios hormonales que se producen durante este período. La progesterona y el estrógeno pueden favorecer la ruptura de fibras elásticas y de colágeno

«Otras que estamos viendo ahora bastante son en personas que empiezan a muscular de golpe. Vemos que cuando empiezan a hacer mucho ejercicio de este tipo, aparecen. Sobre todo en los brazos», señala Vega. 

Tratamientos: no es posible eliminarlas, pero sí mejorarlas

«Resulta imposible eliminar una estría, porque no deja de ser una ruptura de las capas intermedias de la piel. No parece una herida porque se mantiene la última capa de la piel, la más superficial, intacta, pero debemos partir de la base de que una vez aparece, no deja de ser una cicatriz», dice la doctora. Si bien cuando aún está apareciendo, es decir, cuando es de color rojo, «los tratamientos funcionan muy bien y aunque no llegan a eliminarse, sí que pueden no resultar visibles a la vista». Aun así, seguirían siendo palpables y se podría notar una pequeña depresión cuando las tocamos. Pero, ¿y si son ya blancas? «Podemos conseguir resultados, pero desde luego son mucho peores». 

¿Qué tratamientos existirían a día de hoy? «Muchos, pero eso también quiere decir que ninguno de ellos es totalmente efectivo al 100 %», responde la doctora. «Tenemos desde radiofrecuencia, los láseres ablativos que las mejoran mucho, la dermoabrasión o la carboxiterapia. Incluso funcionan muy bien las terapias de regeneración con las propias plaquetas, lo que se llama el plasma. Desde mi punto de vista, lo mejor es combinar diferentes técnicas. A una misma persona le podemos aplicar láser, en algunos casos radiofrecuencia... depende también un poco del color de la piel, porque algunas técnicas están contraindicadas en pieles muy oscuras y debemos recurrir a otros». 

En el caso de optar por la aplicación de cremas o aceites en casa, funcionan mucho mejor como prevención que como tratamiento. «La estría una vez está instaurada, es una ruptura de las capas intermedias de la piel y estos productos tópicos no van llegar ahí tan profundamente. Pero si nos van a ayudar a mantener hidratada toda la zona. Una piel más elástica, mejor hidratada, que tenga más vida, va a ser más difícil que se rompa. Tampoco es que sea invisible el efecto, pero sí que todos los tratamientos tópicos y antiestrías son más eficaces como prevención. Una vez instaurada, evidentemente, siempre les vamos a mandar que se pongan diariamente, dos veces al día, una crema para mejorar. Porque nos va a mantener la estría mucho más hidratada y más receptiva a los tratamientos». 

 Así, mientras las estrías se encuentras rojas o en fase inflamatoria, estas pueden mejorar con sustancias como:

  • Hidrolizado de colágeno y elastina, que mejora la consistencia y elasticidad del tejido. 
  • Asiaticósidos, procedentes del extracto de centella asiática, que mejoran la apariencia y evolución de las estrías. 
  • Ácido hialurónico, que mejora la hidratación y oxigenación de la segunda capa o intermedia de la piel, la dermis. 
  • Vitaminas A, B, C, D, E y aceite de germen de trigo. Ejercen una actividad regeneradora, protectora e hidratante. 

Según un ensayo publicado en el 1991, una crema profiláctica a base de extracto de centella asiática, tocoferol e hidrolizados colágeno-elastina, induce una prevención significativa de estrías en el 89 % de los pacientes estudiados. 

Mejor prevenir que curar

Si nos encontramos en una situación susceptible de que puedan aparecer estrías, como un embarazo, un aumento o disminución de peso, o porque nos hemos lanzado a empezar a hacer ejercicio, optar por un tratamiento preventivo puede lograr que estas no lleguen a aparecer. Este debe estar orientado al mantenimiento y mejora de la estructura cutánea, con el fin de conseguir una capacidad elástica en la piel suficiente como para resistir al estiramiento producido por el aumento de volumen de los tejidos subyacentes. De esta forma, los productos de uso tópico funcionan tanto para prevenir las estrías como para ralentizar su desarrollo. Se deben aplicar con un ligero y prolongado masaje, contribuyendo a aumentar la circulación local de la zona. 

En el caso de las embarazadas, también se recomienda la utilización de un producto de este tipo para evitar la formación de estrías, ya que en un 90 % de los casos se consigue impedir su formación. Se ha descrito que entre el 60 y el 90 % de ellas las desarrollan durante la gestación, con una mayor tendencia a partir de las 25 semanas de gestación. 

Falsos mitos sobre las estrías: 

  • Los hombres no padecen estrías. Sí que las tienen y su prevención es igual de importante que en el caso de las mujeres. 
  • Las personas delgadas no tienen estrías. Las estrías se presentan ante un estiramiento de la piel, independientemente del peso.
  • La genética es el principal factor a tener en cuenta en su aparición. Aunque juega un papel importante, la prevención y el cuidado de la piel siguen teniendo relevancia. 

La retención de líquidos es más frecuente entre mujeres que en hombres.

Retención de líquidos: qué es y cómo puedes tratarla

Cinthya Martínez

El edema, más conocido popularmente como retención de líquidos, es el aumento de volumen del líquido en el intersticio que se manifiesta clínicamente por un hoyuelo al presionar la piel. «Se manifiesta sobre todo en los pies y las piernas, por una cuestión postural y favorecido por la gravedad. Con menos frecuencia puede aparecer en otras localizaciones como los brazos, la cara o el abdomen», explica la cardióloga Pilar Mazón Ramos, miembro de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). Es decir, la acumulación de líquido es más evidente en las regiones del cuerpo donde abunda el tejido laxo como los tobillos o los párpados. 

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De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.