Bacteria E.coli y síndrome urémico hemolítico: ¿por qué han muerto varios niños en Francia tras comer pizzas Buitoni?

UXÍA RODRÍGUEZ / LOIS BALADO LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Las autoridades sanitarias francesas han emitido una alerta para retirar del mercado y evitar el consumo de las pizzas de la marca italiana Buitoni, concretamente de la línea Fraîch'Up, debido al fallecimiento de dos niños pequeños y la detección de decenas de intoxicaciones
Las autoridades sanitarias francesas han emitido una alerta para retirar del mercado y evitar el consumo de las pizzas de la marca italiana Buitoni, concretamente de la línea Fraîch'Up, debido al fallecimiento de dos niños pequeños y la detección de decenas de intoxicaciones La Voz de la Salud

Una enfermedad rara, con alta mortalidad, escaso tratamiento y que provoca daños renales y neuronales | Mueren dos niños en Francia por comer pizzas Buitoni contaminadas con bacterias fecales

03 abr 2022 . Actualizado a las 17:15 h.

Síndrome urémico hemolítico (SUH). Es la afección grave que ha provocado la muerte de dos niños y decenas de intoxicaciones en menores en Francia. ¿Qué ha pasado? Todos los pequeños de entre 1 y 18 años (de media tienen siete años) tienen en común el consumo de pizzas congeladas de la marca italiana Buitoni, concretamente, de la línea Fraîch'Up, que no se comercializa en España. Las investigaciones mediante análisis epidemiológicos, microbiológicos y de trazabilidad han concluido que estaban contaminadas con la bacteria Escherichia coli productora de toxinas Shiga.

Vamos por partes. La bacteria Escherichia coli (E.coli) se encuentra en los intestinos de las personas y los animales, en el medioambiente y, a veces, también en los alimentos y el agua sin tratar. La mayoría de los tipos de E. coli son inofensivos y son parte de un tracto intestinal sano. Sin embargo, algunos causan enfermedades que pueden ser graves.

José Ramos Vivas, profesor de Microbiología y Director de la Cátedra de Innovación en la Industria Alimentaria de la Universidad Europea del Atlántico (Santander), explica que se trata de «una bacteria normal que se encuentra en todos los intestinos de animales que tienen sangre caliente, desde mamíferos hasta, por supuesto, el ser humano. Es una bacteria que en condiciones normales no nos produce absolutamente nada, el problema es que dentro de la especie Escherichia coli hay algunas variedades bastante raras que sí que pueden causar enfermedad, sobre todo, en personas mayores que tienen el sistema inmunitario más débil o en niños pequeños. El problema en los niños es que es mucho más difícil manejar esas infecciones».

¿Qué personas son más vulnerables a contraer una infeción por E.coli?

  • Adultos de 65 años o más
  • Niños menores de 5 años.
  • Las personas con el sistema inmunitario debilitado, incluidas las mujeres embarazadas.
  • Las personas que viajan a ciertos países.

En el caso concreto de esta intoxicación masiva la contaminación «podría haber salido de los mataderos donde se ha cogido la carne para las pizzas, de las granjas de donde salen los productos lácteos, incluso, ha habido algunos brotes donde la contaminación estaba en la harina», asegura el microbiólogo Ramos Vivas. «Las pizzas son congeladas, pero el bicho puede aguantar en el congelador a -18 grados porque la bacteria está mezclada en una matriz alimentaria, lo que favorece el ambiente protector. Además, hay personas que suelen sacar esas pizzas congeladas y las dejan en la nevera, error. Al igual que es un error no cocinarlas bien, en el horno durante los minutos que se marca y con la temperatura adecuada», añade.

«La toxina Shiga que libera este tipo de bacteria E.coli lo que hace es atacar los capilares sanguíneos del intestino, lo que termina causando esa diarrea con sangre», explica Ramos Vivas.

 E. coli aislada de alimentos frescos (leche). Está fotografiada a 30.000 aumentos con un microscopio electrónico. Por esos  pelos  es por donde se  agarra  a las células.
Jose Ramos Vivas

Síndrome hemolítico urémico: una enfermedad rara, con alta mortalidad, escaso tratamiento y que provoca daños renales y neuronales

Pero los estragos que causa esta bacteria no se quedan en un simple sangrado intestinal. Ni mucho menos. La variante E.coli O-157 es la causante del síndrome urémico hemolítico, una enfermedad rara, multisistémica y que exige de un profesional avezado para dar con un diagnóstico de manera precoz. Se trata de un problema grave, que tiene una alta tasa de mortalidad y con tratamientos muy limitados (y los que existen son realmente caros). El síndrome hemolítico urémico puede provocar en los pacientes que los padecen graves secuelas renales y neurológicas. Según explican desde los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, aproximadamente del 5 al 10 % de las personas que reciben un diagnóstico del tipo E. coli O157 productoras de la toxina de Shiga, presentan el síndrome urémico hemolítico (HUS, por sus siglas en inglés), este tipo de insuficiencia renal que puede producir la muerte.

Síntomas

«Estos casos son un reto en nefrología. Hay dos tipos de síndrome urémico hemolítico: el atípico y el típico. El que se produce por esta toxina es típico, fruto de consumir agua o alimentos en mal estado», explica Roi Ribera Sánchez, nefrólogo: «Los síntomas empiezan con una gastroenteritis muy fuerte que cursa con diarrea, dolor abdominal y sangre en las heces. Se la denomina gastroenteritis enterohemorrágica. Así suele empezar». Esto es solo el principio de algo más grave, como detalla el doctor: «Posteriormente, se produce una cascada inflamatoria por culpa de esta bacteria y se empiezan a generar trombos en los vasos sanguíneos más pequeños. El riñón es uno de los órganos del cuerpo con vasos sanguíneos más pequeños, por eso le afecta especialmente. También puede darse en el cerebro, provocando afectación neurológica. También en la piel. Es una enfermedad sistémica, pero los casos más graves son los que afectan al riñón y al cerebro».

Tipos de síndrome urémico

Típico: provocado por una bacteria y más común en niños.

Atípico: relacionado con una predisposición genética y más común en adultos.

Los niños son la víctima preferida de esta bacteria, ya que presentan menor resistencia ante su ataque. No obstante, también pueden padecerla las personas adultas. No existe un tratamiento 100 % efectivo y en la mayoría de los casos la alternativa terapéutica es de soporte. «Durante la fase aguda de la enfermedad se usa la sueroterapia, también la diálisis si hay fallo renal. El único tratamiento que hay medianamente eficaz y que hoy se recomienda utilizar es un fármaco que se llama eculizumab. Es un tratamiento carísimo, pero carísimo. Hace unos años su precio rondaba los 400.000 euros al año, unos 20.000 euros cada dosis. Es el único que ha demostrado cierta eficacia y estamos hablando de entre un 50 y un 60 %», asegura el especialista del riñón, que se ha enfrentado a casos de este tipo a lo largo de su carrera.

Por regla general, se suele ir actuando foco por foco ante los problemas que va atravesando nuestro cuerpo por la infección. «Lo primero es que la persona se va anemizando, las células sanguíneas se destruyen, de ahí que se llame hemolítico. Los trombos que genera en los vasos pequeñitos rompen los glóbulos rojos (hematíes). Eso causa una hemólisis masiva que deja al paciente sin plaquetas por lo que, ante un mínimo golpe, se puede desangrar. Esas plaquetas y esos microtrombos se van acumulando en zonas donde hay vasos sanguíneos pequeños como el riñón, dañándolo. En el momento en el que se deje de orinar y el riñón no esté funcionando, se necesitará soporte con diálisis. Si la persona está sangrando mucho, se le debe dar soporte al cuerpo con volumen (con sueros o con transferencia de sangre si así lo precisan). No hay un tratamiento claro salvo el eculizumab», analiza Ribera.

En la fotografía de microscopía confocal, vemos unas células de intestino humanas cultivadas en el laboratorio (rojas con el núcleo azul) que están siendo atacadas por las E. coli, que son los puntos verdes. Estas E. coli tienen un mecanismo especial de adherencia a las células humanas, con lo que terminan desencadenando una infección intestinal.
Jose Ramos Vivas, Alberto Pintor

Secuelas

Por lo general, en los casos de síndrome típico, una vez se elimina la bacteria, también se resuelve el cuadro. No obstante, en el caso de lograr sobrevivir al síndrome urémico hemolítico, pueden quedar secuelas que dependerán del grado de afectación a nivel renal y neurológico. «Si se tiene la suerte de que el riñón no quede muy dañado, tal vez el paciente no tengan que someterse a tratamiento de diálisis de manera crónica (es decir, durante el resto de su vida), pero tendrá un riñón tocado para siempre al que habrá que hacerle seguimiento. Las secuelas neurológicas ya son un mundo. Puedes tener parestesias (alteraciones en la sensibilidad), en la movilidad, visuales; depende de la parte del cerebro que se haya visto afectada», comenta el especialista.

Las intoxicaciones alimentarias se suelen presentar con síntomas como las náuseas, la diarrea, el dolor de barriga o con vómitos.

Intoxicaciones alimentarias más comunes: los síntomas y los alimentos que las producen

Lucía Cancela

Enfermar comiendo es más común de lo que pensamos. Si bien es verdad que los casos aumentan cuando las temperaturas empiezan a subir (época estival), se debe prestar atención a la higiene y seguridad alimentaria durante todo el año, pues los casos siguen ocurriendo. Según el último informe realizado por la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) y el European Centre for Disease Prevention and Control -el documento One Health sobre Zoonosis en Europa del 2019 - las intoxicaciones más comunes a nivel español (y europeo) fueron la  Campilobacteriosis y la Salmonelosis , que en total sumaron más de 14.000 casos. Pero mejor, ir por partes. 

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