Repunte de sarna: ¿cómo se contagia?, ¿cómo identificarla?

ENFERMEDADES

Imagen al microscopio de el ácaro que provoca la sarna.
Imagen al microscopio de el ácaro que provoca la sarna. La Voz de la Salud

La vida en interiores obligada por la pandemia eleva los casos de un problema que nunca se fue | Se trata de una enfermedad de incidencia desconocida producida por un ácaro que crea túneles en nuestra piel

23 mar 2022 . Actualizado a las 15:35 h.

La piel es el órgano de mayor tamaño que tenemos en el cuerpo. También el más superficial. Al estar en primera línea de batalla contra infecciones y patógenos externos, parece lógico que sea una diana «fácil». Nuestra piel es resistente, pero hay microorganismos que saben buscarse muy bien la vida, más si el contexto les favorece. La pandemia nos obligó a permanecer encerrados en nuestras casas y el sarcoptes scabiei lo ha agradecido. Bajo ese nombre se esconde el ácaro que produce la sarna. Es pequeño, muy pequeño (la hembra mide 300-450 micras y el macho 150-250 micras), pero es una excavadora excepcional. Los casos de sarna están en aumento a nivel nacional a raíz de la pandemia de covid-19, un repunte que los dermatólogos achacan a la dificultad de acceso de los afectados a los servicios de atención primaria durante el confinamiento, el incremento de las reuniones sociales en domicilios y los recortes en Sanidad de la última década. Según dos informes del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) y del Centro Nacional de Medicina Tropical (CNMT) del Instituto de Salud Carlos III publicado el pasado mes de noviembre, la sarna ya estaba en aumento desde el 2014 y se observa una tendencia creciente de ingresos hospitalarios en los últimos años.

Es común que alrededor de la sarna orbite el estigma. No es fácil decirle a un conocido «tengo sarna». Si es su caso, sepan que no han contraído una enfermedad más propia de la Edad Media que del siglo XXI. «La sarna siempre ha estado, no es que algo que se haya ido o que haya vuelto, pero es verdad que antes era algo muy esporádico y ahora vemos que es mucho más frecuente», señala en declaraciones a Efe el coordinador del Grupo de Epidemiología y Promoción de la Salud de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), Eliseo Martínez.

¿Qué es la sarna?

La sarna es una enfermedad producida por un ácaro. Y sí, es contagiosa. Se transmite a través del contacto físico con una persona afectada, especialmente si es entre familiares o, en menor medida, si se ha mantenido un encuentro sexual. Una persona sospechará que tiene sarna si sufre el principal síntoma que produce la enfermedad, un intenso picor (prurito) y la hinchazón, que suele empeorar por la noche (complicado de sobremanera el descanso) y después de ducharnos. También por las marcas que este ácaro dejará en nuestra piel y que ayudará a un profesional a saber si estamos ante un caso o no (mejor no caer en alarmismos, no solo la sarna produce picor). Como dato, la sarna no afecta a la cabeza, ya que el sarcoptes scabiei no vive en esa zona de nuestro cuerpo.

Recomendaciones para prevenir la sarna.

La sarna tiene cura que, por lo general, consistirá en la aplicación de escabicidas como la permetrina tópica (crema) por todo el cuerpo. También es habitual que sea recetada la ivermectina, un antiparasitario oral. Son los dos tratamientos más habituales, aunque existen otras alternativas terapéuticas. Los dermatólogos alertan de que la sarna puede ser un problema de salud pública, ya que puede afectar a cualquier persona y no se ha demostrado que haya mayor prevalencia en ninguna franja de edad, clase social, económica o cultural. «Es una infección como cualquier otra y todos tenemos el riesgo de contraerla en algún momento», señala Eliseo Martínez, que pide combatir el gran estigma asociado de que aparece por falta de higiene, y eso es «rotundamente falso». Habitualmente, la presencia de sarna no es comunicada por las autoridades sanitarias y, a menudo, incorrectamente diagnosticada, por lo que su verdadera incidencia es desconocida, pero hay estudios que señalan que parece ajustarse a ciclos que se disparan cada quince años entre el final de una oleada y el inicio de la siguiente

La sarna crea «túneles» en nuestra piel

El ácaro de la sarna forma parte de esas especies en las que el macho muere tras la cópula y la hembra se dedica al trabajo duro, cavando túneles en las capas más superficiales de la piel en el que irá depositando varios huevos al día hasta su muerte. Las larvas, eclosionan a los pocos días. El arador de la sarna, que es el nombre de pila del sarcoptes scabiei, fuera de su huésped no sobrevive más de 4 días. 

Los surcos que deja el ácaro en nuestra piel se aprecian como unas pequeñas líneas, muy finas, que pueden alcanzar hasta 1 centímetro de largo y que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo a excepción de la cara. Cuando nos rascamos estas marcas, puede producirse una infección bacteriana en la piel. Otras veces, solo se aprecian pequeños bultitos que se abren al rascarse. Las marcas de la sarna aparecen en primer lugar en las membranas (entre los dedos, las muñecas o la axilas, por ejemplo). Es común que las huellas de la sarna aparezcan también en los pechos de la mujer o el pene del hombre. 

Personas de riesgo

Las personas con un sistema inmunitario lacerado, bien sea por estar infectados con el VIH, padecer una neoplasia hematológica (como una leucemia) o el uso crónico de corticoesteroides, son personas de riesgo ante la sarna. Este grupo de pacientes pueden acabar desarrollando una infestación grave denominada sarna costrosa o sarna noruega

También se han descrito presencia de problemas mayores en personas con discapacidades físicas graves y discapacidad intelectual.

Prevención, tratamiento y paciencia

Es posible prevenir la sarna con medidas sencillas. Por supuesto (cae de cajón) evitando el contacto físico con personas infestadas (sobre todo piel con piel, a través de la ropa es menos probable que llegue el ácaro). No debemos compartir ropa ni toallas. En caso de ser conscientes de la presencia del «bicho», una colada a 60º C con detergente y secada con calor es muy efectiva. Si hay elementos que no pueden ser lavados a esa temperatura deberán ser guardados en bolsas de plástico cerradas durante un mínimo de cuatro días para que el ácaro muera. Para asegurarse y si no necesitamos esas prendas, podemos dejar la ropa en las bolsas entre ocho y diez días. 

Prevención de la sarna

  • Evitar el contacto piel con piel
  • No compartir ropa ni toallas
  • Lavar la ropa y toallas con detergente a 60º C y secar por calor
  • Lo que no se pueda lavar debe guardarse en bolsas de plástico cerradas durante un mínimo de cuatro días

La sarna tarda entre cinco y quince días en desarrollarse después de ser infestado por el parásito por primera vez y las marcas y el picor pueden tardar semanas en desaparecer por completo una vez aplicado el tratamiento por lo que la primera recomendación es la paciencia. Aplicar la permetrina (primera opción terapéutica ante casos de sarna) es laborioso y requiere un trabajo metódico, extendiendo la crema entre los dedos y demás membranas y debajo de las uñas. Una aplicación matará a los ácaros, pero puede ser necesaria una segunda a la semana por si hubiesen quedado huevos vivos). El tratamiento no es diario, ya que es un acaricida e insecticida que puede irritar la piel y bastante tendremos con el picor. En caso de convivir con personas que hayan podido estar expuestas al ácaro, también deberán aplicarse permetrina. 

Tratamientos

Permetrina tópica. Es el fármaco de primera elección para tratar la sarna y debe aplicarse después de la ducha y ser retirada de la piel a las ocho oras con otra ducha. Es importante ser meticuloso aplicándola por todo el cuerpo y es necesario repetir pasados entre una y dos semanas para eliminar posibles restos. 

Ivermectina. Es la segunda alternativa de tratamiento y se trata de un antiparasitario por vía oral. El tratamiento consiste en una pastilla con una dosis única y su uso está recetado para casos en los que el brote de sarna es importante. Está contraindicada en mujeres embarazadas y en niños de menos de 15 kilos de peso. 

Benzoato de bencilo y azufre. Ambos son tratamientos que se han mostrado efectivos, pero no son la primera opción. El benzoato de bencilo debe aplicarse durante dos noches consecutivas y volver a repetirse pasada una semana. Su coste es más bajo con respecto a los tratamientos anteriores. El azufre precipitado, por su parte, se suele usar en neonatos de menos de dos meses, pero causa irritación, huele mal y tiñe la piel. 

Lois Balado Tomé
Lois Balado Tomé
Lois Balado Tomé

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.