Bajas por menstruaciones dolorosas: ¿cuánto puede doler la regla?

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

El dolor menstrual puede variar de leve a incapacitante según la persona y el ciclo.
El dolor menstrual puede variar de leve a incapacitante según la persona y el ciclo. La Voz de la Salud | iStock

La dismenorrea es el dolor que se asocia al sangrado menstrual y puede ir acompañado de otros síntomas incapacitantes como diarrea y vómitos

13 may 2022 . Actualizado a las 19:08 h.

La nueva ley de aborto propone la implantación de permisos o bajas laborales por menstruación dolorosa, una medida que ha sido recibida con reacciones contradictorias. Aunque se cree que la norma podría llegar a estigmatizar a las mujeres y volver reticentes a los empleadores de cara a su contratación, lo cierto es que el dolor menstrual puede alcanzar niveles que impidan a las personas desempeñarse adecuadamente en sus tareas. Más de la mitad de las mujeres en edad reproductiva en todo el mundo experimentan menstruaciones dolorosas, conocidas clínicamente bajo el término dismenorrea. Así lo afirma un estudio publicado en el 2015 en la Revista Médica de la UAS (Universidad Autónoma de Sinaloa), aunque otras investigaciones estiman que este problema podría alcanzar hasta al 90 % de las mujeres. Pero ¿cuánto duele exactamente la regla?

Un estudio del Instituto para la Salud de las Mujeres de la University College London (UCL) arrojó en el 2019 resultados que podrán impactar a quienes no menstrúan: para algunas mujeres, se descubrió, el dolor de la regla es comparable al de un infarto. Así lo afirmó el profesor John Guillebaud, a cargo de la investigación. Si bien se ha comparado el dolor con otros como el de un cólico nefrítico o una apendicitis, la medida del dolor dependerá de la persona y de cada ciclo menstrual en particular.

Por otro lado, un estudio publicado en el 2003 en Pain Medicine analizó el rol que juega la «catastrofización del dolor» en la experiencia del dolor menstrual. El concepto, explican los médicos a cargo del estudio, se refiere a una «orientación negativa hacia el dolor. Los catastrofizadores reportan más pensamientos negativos relacionados con el dolor, más malestar emocional y mayor intensidad del dolor que los no catastrofizadores, tanto en poblaciones libres de dolor como en aquellas que experimentan dolor crónico o persistente». «Los resultados sugieren que la catastrofización del dolor está relacionada con un aumento de la intensidad del dolor menstrual», concluyó el estudio. De todos modos, es difícil aplicar escalas y mediciones al dolor menstrual, ya que este varía sustancialmente de persona a persona.

Lo que sí se puede describir en términos generales es la forma que adquiere ese dolor característico de la dismenorrea. Desde la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap) explican que «el dolor en la dismenorrea, en general, es de tipo espasmódico, más intenso en hipogastrio y que puede irradiarse hacia atrás y a los muslos. Se inicia unas horas antes de la menstruación y alcanza su punto álgido en el primer día de la regla. El cuadro puede durar desde unas horas hasta 2-3 días y, en más de la mitad de los casos, se acompaña de náuseas o vómitos, astenia, diarrea, mareo, cefalea».

La dismenorrea se produce por contracciones del miometrio debidas a un aumento en la producción uterina de prostaglandinas, que provocan una vasoconstricción en el útero, isquemia del útero y sensibilización de las terminales nerviosas, que en conjunto provocan dolor. A esto se suma la caída de los niveles de esteroides ováricos en el momento de la menstruación, según explican desde la Sepeap.

La dismenorrea se clasifica en dos tipos: dismenorrea primaria y dismenorrea secundaria. Se habla de dismenorrea primaria cuando no existe una patología pélvica que explique el dolor. «La dismenorrea primaria es más común que se presente antes de los 20 años y afecta aproximadamente al 80 % de las mujeres caucásicas y tiende a disminuir después de los 20 años», explican desde la Universidad de Sinaloa.

¿Cómo se siente un cólico menstrual?

La respuesta es que, ante todo, depende. No todas las mujeres los experimentan de la misma forma y también hay variaciones de ciclo a ciclo, o a lo largo de la vida. En líneas generales, el dolor se localiza en los músculos de la zona suprapúbica (zona baja del abdomen) y puede extenderse a los muslos y la espalda. Es un dolor que corresponde a la contracción de los músculos uterinos y puede darse en forma de espasmos en ciertos momentos dados, o puede ser constante.

Además, el dolor va acompañado de una presión en la parte baja del abdomen que puede compararse a la distensión abdominal que sentimos tras comer demasiado. En otras palabras, hay inflamación y tirantez. También puede haber otros síntomas asociados a la menstruación, como náuseas, fatiga, diarrea y dolor de cabeza.

En general, los cólicos menstruales no duran más de dos o días: los primeros del período, aunque pueden manifestarse el día antes de que comience el sangrado.

¿Cuándo es incapacitante el dolor menstrual?

Aunque una dismenorrea leve no suele afectar a las actividades cotidianas de las pacientes y puede tratarse con analgésicos de venta libre como el ibuprofeno, la dismenorrea moderada puede ser causa de una reducción en las actividades laborales y escolares y, en los casos severos, las pacientes pueden ser incapaces de llevar a cabo sus actividades cotidianas. En estas personas, los analgésicos no alivian el dolor y la presencia de otros síntomas como náuseas y vómitos es característica.

Una investigación realizado en Suiza caracterizó el dolor menstrual como «severo e incapacitante» en un 15 % de las participantes. En Canadá, un estudio halló una prevalencia de dismenorrea del 6 %. De esta prevalencia, un 6 % sufrían de dolor severo, mientras que la mitad (51 %) disminuían sus actividades por cuadros de dismenorrea y un 17 % de las participantes tenían absentismo escolar o laboral debido al padecimiento.

En definitiva, la proporción de personas que sufren estos problemas no debe ser subestimada. Incluso, diversos estudios sobre el tema señalan el hecho de que muchas mujeres con dismenorrea no lo reportan a sus médicos por motivos varios (el tabú de la menstruación en ciertas culturas, o la idea de que padecer dolor menstrual severo es normal y aceptable), con lo cual, las cifras podrían ser mayores a nivel mundial.

Cuándo ir al médico

Si bien el dolor menstrual no necesariamente implica que haya una patología subyacente, cuando se trata de un dolor debilitante que nos impide desarrollar una vida normal e interfiere con nuestras actividades, es momento de consultar con un especialista. Hablar con el ginecólogo es buena idea si los dolores no disminuyen pasados los primeros tres días de sangrado, o si estás padeciendo dolores menstruales por primera vez y tienes más de 25 años.

También conviene consultar ante cambios bruscos en los dolores con respecto a los que solías sentir durante el período, o cuando la menstruación es, además de dolorosa, muy abundante, es decir, si estás cambiando el tampón o la compresa con una frecuencia mayor a las dos horas.

Cómo aliviar el dolor menstrual

Los cólicos severos se deben tratar con ayuda del médico y es posible que te receten fármacos que te hagan más fácil lidiar con el dolor. Pero, si tu dolor es moderado, puedes intentar algunas técnicas que suelen ser útiles:

  • Haz ejercicio regular. Un estudio del 2015 demostró que hacer 30 minutos de ejercicio aeróbico tres veces a la semana puede reducir digniticativamente la intensidad de los cólicos menstruales. El yoga también ha demostrado ser útil en el control de los síntomas. Eso sí: el ejercicio en esta etapa del ciclo debe ser moderado, ya que se desaconseja hacer esfuerzos excesivos.
  • Aplica calor. El calor puede relajar los músculos de la zona afectada, y existe evidencia que apoya este concepto. Una almohadilla de gel, una bolsa de agua caliente o un saco relleno de semillas son algunos elementos que puedes utilizar para aplicar calor en la zona. Incluso, algunos packs de gel pueden calentarse en el microondas. Un baño de inmersión caliente puede tener efectos similares.
  • Toma píldoras anticonceptivas. La píldora elimina el ciclo menstrual y puede funcionar como solución para quienes sufren de dolores severos. Sin embargo, las píldoras hormonales podrían estar contraindicadas en algunas personas. Consulta con tu médico antes de comenzar a tomarlas.
  • Controla el estrés. Al igual que otros padecimientos, el dolor menstrual puede verse influenciado por los niveles de estrés. Intenta técnicas de control del estrés como la meditación y procura descansar en los días del período.

¿Es normal que duela la regla?

Cinthya Martínez

El Ministerio de Igualdad aboga por introducir permisos o bajas laborales por menstruaciones dolorosas en el anteproyecto de la nueva ley del aborto y la polémica, está servida. La norma prevé la posibilidad de poder solicitar una baja de tres a cinco días siempre que la regla resulte incapacitante para la mujer, es decir, que esta no pueda realizar sus tareas diarias con normalidad. Así, debe estar acreditado médicamente. Pero, ¿es normal que duela la regla? ¿cuándo puede considerarse como incapacitante?

La menstruación es el sangrado vaginal que tiene lugar al inicio del ciclo en las mujeres, y se corresponde con la descamación del endometrio, una mucosa que está en el interior del útero, cuando no se produce un embarazo. Forma parte del ciclo menstrual, un conjunto de cambios hormonales que tienen como objetivo preparar a la mujer para un posible embarazo, desde que esta inicia su etapa reproductiva con la primera regla o menarquia, hasta la menopausia

Seguir leyendo

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.